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ETT y empresas auxiliares ya superan a la hostelería en pérdida de empleo en Galicia

Sanidad y servicios sociales redujeron un centenar de afiliaciones en dos meses de crisis y la contratación se desploma | Solo administraciones y sector primario aguantan al alza

Hugo Barreiro

Hugo Barreiro

El lunes 16 de marzo atravesó la Seguridad Social como si fuera el último día de la temporada estival o las rebajas y no el ecuador de un mes de preparación para la Semana Santa. Durante la primera jornada hábil tras la declaración del estado de alarma en España por culpa del coronavirus, el número de afiliaciones se desplomó en 178.569. Dos menos cada segundo. Le siguieron otros 11 días de números rojos, aunque ya con el vértigo rebajado; y en los 20 laborables de abril, la mayoría (12) acabaron con más altas que bajas de cotizaciones. "La comparación entre los 49.000 afiliados perdidos entre el 1 y el 30 de abril frente a los más de 800.000 entre el 12 y el 31 de marzo muestran claramente una estabilización del mercado laboral", valoró José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que achaca la contención a "las medidas tomadas en esta crisis", en referencia a la flexibilización de los ERTE, las limitaciones a las causas de los despidos procedentes y los apoyos a los autónomos. "Han protegido mucho mejor el empleo de lo que sucedió en la crisis de 2008 y 2009", subrayó, evitando que, a diferencia de lo sucedido entonces, caiga "mucho menos que el PIB".

La quincena posterior al estallido de la pandemia arrasó en Galicia con 36.002 afiliaciones. En abril fueron 10.281. El mes acabó con casi 969.800 cotizantes, aunque la media del periodo rondó los 974.800. El menor ritmo en la destrucción de empleo no es la única novedad en el mercado laboral de la región. La hostelería, con un golpe enorme del Covid-19 por el parón y otro igual de fuerte por la incertidumbre de "la nueva normalidad" de cara el futuro, deja de ser el sector con mayor descenso en la ocupación. Ahora lo son las denominadas "actividades administrativas y servicios auxiliares".

En ese grupo se incluyen las actividades de alquiler, las relacionadas con el empleo, agencias de viajes y operadores turísticos, seguridad privada, servicios a edificios y jardinerías y las firmas auxiliares. Las más fuertes en términos de personal son, básicamente, las agencias de colocación y las ETT y las empresas que asumen tareas externalizadas por otras compañías. Ya en las primeras semanas de la crisis se quedaron a las puertas de encabezar la destrucción de empleo en la comunidad. Y abril confirma la debilidad del colectivo, fuera de esos escudos del Gobierno para los trabajadores.

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De las algo más de 36.000 afiliaciones medias que se quedaron por el camino en los dos últimos meses en Galicia, cerca de 7.500 son del grupo de actividades administrativas y servicios auxiliares, lo que supone una caída en su volumen de cotizantes del 11,8%, según los datos que acaba de actualizar el Instituto Galego de Estatística (IGE) a partir de la información suministrada por la Seguridad Social. Aunque desempeñen tareas para otras empresas, el personal depende directamente de su auxiliar o la ETT, que luego firman contratos de puesta a disposición por un servicio determinado.

Las afiliaciones en la hostelería gallega mermaron un 8,5% con respecto a febrero. Bares, restaurantes, cafeterías y negocios de alojamiento tienen ahora 6.300 puesto menos que antes de echar el cierre para evitar la extensión de la pandemia. La posibilidad de abrir a partir de hoy con recogidas de comida preparada en el local y un 50% de aforo en las terrazas no convence a todos por el desequilibrio entre ingresos y costes. Si realmente funciona y alivia su sangría laboral, se sabrá a principios de junio, cuando se conozcan los datos de la Seguridad Social de este mes actual.

La construcción disminuyó su ocupación un 6,3%, en 4.800 personas, azotada en su caso por el refuerzo de la hibernación de la economía aprovechando los festivos de Semana Santa. La caída en la industria manufacturera supera levemente los 4.000, pero en comparación con el total de trabajadores que tiene, el recorte es del 2,9%, un punto por debajo del conjunto del mercado laboral gallego. También es inferior el descenso en el comercio, del 2,2% (3.860 menos). Conocida ya la decisión de que no habrá vuelta a las aulas hasta septiembre, la educación pasó la tijera a unos 2.800 empleos, el 5,2%.

Otro de los grupos con las manos atadas por la parálisis del contacto personal son las actividades artísticas, recreativas y el ocio. Van más de 1.400 puestos perdidos, prácticamente uno de cada diez.

¿Y qué ha pasado con dos de los sectores más necesarios en la situación de emergencia y, a la vez, más azotados por el virus? Las afiliaciones en las actividades sanitarias y asistencia social siguen a la baja. Retrocedieron de nuevo en abril y arrastran un descenso del 0,1%, con 116 profesionales menos respecto a febrero. La evolución de la contratación confirma la tendencia. La sanidad gallega formalizó 403 contratos en abril, un 53% por debajo de marzo (854), que ya supuso un importante descenso respecto a febrero (978). Entre los establecimientos con alojamiento para mayores, dependientes y personas con discapacidad, la caída el mes pasado fue del 22%, hasta los 454 contratos.

Solos dos actividades de peso en el mercado laboral regional aguantan estos dos meses con cifras de afiliaciones medias en positivo. La administración pública, por un lado, que sumó 76 altas; y el sector primario, con 95, aunque ya en abril empezó a mostrar síntomas de agotamiento.

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