16 de marzo de 2020
16.03.2020
Faro de Vigo
Crisis del coronavirus

Las aerolíneas europeas cancelan en masa sus vuelos por el coronavirus

IAG, Ryanair, Easyjet, Air France-KLM y Lufthansa anuncian recortes de hasta el 80% de capacidad

16.03.2020 | 15:17
Aviones Boeing 737 MAX estacionados en una base aérea en Seattle.

A primera hora de la mañana IAG ha anunciado un recorte del 75% en su oferta de vuelos para los meses de abril y mayo con motivo de las restricciones al tráfico aéreo global. Minutos después, Easyjet reconocía que habría realizado un "número significativo" de cancelaciones y Ryanair avanzaba una disminución del 80% de su capacidad para los dos próximos meses. Air France-KLM aseguraba que disminuirá su actividad entre un 70 % y un 90 % y Lufthansa preveía la semana pasada reducciones cercanas al 70%. Las aerolíneas cancelan en masa los vuelos ante la parálisis turística provocada por la expansión del coronavirus.

El auge del virus chino, además de desplomar la demanda de tráfico aéreo, ha llevado a la prohibición de vuelos en numerosos países. Primero fue China, después Italia y ahora medio mundo tiene congeladas sus conexiones aéreas por el pánico al contagio. En la última semana, además de las restricciones de Donald Trump a los vuelos europeos, países como Malta, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Austria, Grecia, Marruecos, Portugal, Dinamarca, Polonia, Noruega y Chipre han impuesto limitaciones de diverso grado, también otros como Argentina, Chile, India o Perú tienen restricciones.

Una situación excepcional ante la que las líneas aerolíneas europeas se encuentran atrapadas: no pueden volar. El efecto de la cancelaciones en China podían sobrellevarlo, pero no hacerlo dentro de su mercado principal, Europa, será difícil. Las líneas aéreas cancelarán entre un 70% y un 90% de los vuelos de los dos próximos meses. Las cinco grandes –IAG, Ryanair, Easyjet, Air France-KLM y Lufthansa— hablan de recortar al máximo sus gastos, pero las más pequeñas podrían tener en riesgo incluso su viabilidad. A principios de marzo, el coronovirus dio la estocada mortal a la aerolínea británica Flybe, que atravesaba dificultades financieras.

Limitar gastos

Ninguna de las grandes aerolíneas se ha atrevido todavía a realizar una previsión de beneficios para el año en curso, ante la "incertidumbre" actual de no saber cuándo volverá a normalizarse la demanda, pero todas coinciden en reducir al máximo los costes y los gastos menos relevantes para dar oxígeno al negocio. La única que ha ido más allá ha sido Lufthansa, con la congelación del dividendo de 2019.

Entre las medidas para hacer frente al virus, Easyjet ha apuntado que dejará en tierra "la mayoría" de sus aviones. Una decisión que comparten IAG y Ryanair, quienes añaden otras como aterrizar aviones excedentes, diferir inversiones, congelar el reclutamiento y el gasto discrecional o la suspensión temporal de empleo (ERTE), esta última, una medida a la que también se unen Air France-KLM y Lufthansa. En España, aerolíneas como Iberia, Air Europa y Norwegian ya trasladaron la semana pasada a los sindicatos la puesta en marcha de este procedimiento. Y Ryanair acaba de hacer los propio este mismo lunes.

¿El objetivo de recortar gastos? Mejorar los flujos de efectivo, aunque las tres grandes aerolíneas europeas reconocen que tienen "sólidas" posiciones financieras. IAG presume de una liquidez (caja, activos líquidos equivalentes y depósitos remunerados) de 7.350 millones de euros, Ryanair de 4.000 millones de euros e Easyjet, 1.600 millones de libras (1.760 millones de euros).

¿Ayudas de los gobiernos?

El consejero delegado de IAG, Willie Walsh, ha descartado pedir ayudas de estado a los distintos gobiernos, más allá de la suspensión de la regla de los 'slots', una medida aprobda por la Comisión Europea a la que el Gobierno de Pedro Sánchez dio luz verde el martes pasado. Pero su homólogo en Easyjet, Johan Lundgren, lo ha sugerido a través de un comunicado. "La aviación europea se enfrenta a un futuro precario y está claro que un respaldo coordinado gubernamental será necesario para asegurar que la industria sobreviva y pueda continuar operando cuando la crisis haya terminado", ha asegurado Lundgren.

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