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Las empresas gallegas atrapadas en la tormenta perfecta

La patronal pide "un plan de contingencia" para frenar el impacto

Cebreiros, de pie, junto al resto de la junta directiva de la CEP, ayer. // José Lores

Cebreiros, de pie, junto al resto de la junta directiva de la CEP, ayer. // José Lores

Hacía casi una década que el vino gallego no tenía un cierre de año tan malo en EE UU como el del pasado 2019. Las ventas en el cuarto trimestre rondaron los 2,3 millones de euros tras un desplome del 23% en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior. La entrada en vigor el 18 de octubre de los aranceles de la administración Trump a la industria agroalimentaria europea para vengarse de las subvenciones de varios países comunitarios al gigante Airbus pesan demasiado para el sector en su principal mercado exterior. Y eso que, según las bodegas afectadas -especialmente las de la denominación Rías Baixas-, el impacto tardará aún unos meses en mostrar toda su crudeza. La guerra comercial provoca los primeros estornudos para la economía gallega, a la espera del diagnóstico que salga de la negociación pendiente entre la UE y el Reino Unido tras el Brexit. En la búsqueda de vacunas para ambos males andaban las compañías de la comunidad y ahora se encuentran con la expansión del coronavirus y el contagio a la actividad. "Los efectos se están empezando a notar", advierte Jorge Cebreiros, el presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP). La patronal de la provincia pide un plan de contingencia "a corto y medio plazo" como en el caso del Brexit por el jaque al negocio exterior de Galicia.

Los empresarios echan en falta información. "Hay más de incertidumbre que de realidad", sostiene Cebreiros, detrás de las consecuencias económicas de la globalización del Covid-19. La directiva de la CEP lamenta que haya países "que hayan tardado en ver los efectos" del virus y recuerda que hace solo unos días el prestigioso economista Antón Costas desveló en una charla organizada por la patronal pontevedresa que el freno de la actividad ligado a la dolencia podría comerse hasta el 0,6% del avance del PIB español. Sería "en el peor de los escenarios", si la economía china se mantuviese plana -ahora crece a un ritmo del 6%-, algo que el propio Costas duda que llegue a pasar.

El coronavirus se suma a la implicación para los productos gallegos de la guerra comercial y el Brexit, "que ya está generando problemas tremendos para alcanzar un acuerdo en los nuevos presupuestos comunitarios", subraya Javier Touza, vicepresidente de la CEP. Son, identifica el también máximo responsable de los armadores de Vigo (Arvi), "los tres cisnes negros que nos preocupan". Porque con ellos tiemblan los grandes destinos de la exportación, y también de las importaciones, de Galicia.

A la espera de ver cómo evolucionan esas tres amenazas -y los países azotados por el coronavirus-, desde el punto de vista de las ventas Italia es el tercer principal destino del comercio exterior de Galicia (1.965 millones de euros en 2019); Reino Unido el cuarto (1.504,6 millones); el décimo EE UU (600,2 millones); y China ocupa la decimotercera posición (251,1 millones). Entre los cuatro suman casi 4.100 millones de euros en compras del made in Galicia, prácticamente el 20% del total. Textil, automoción, naval, alimentación, turismo o tecnología están entre los sectores más amenazados, también pensando en "la cadena logística". "Se puede producir un gran desabastecimiento", avisa Touza. "Lo que estamos consumiendo hoy se produjo en China hace varios meses -añade-. La cuestión es qué stock se va a utilizar en un par de meses porque los puertos chinos están parados".

En China compró Galicia productos por valor de 994,4 millones de euros en 2019. Es su tercer mercado más relevante en las importaciones, justo por delante de Italia (789,7 millones). La mercancía adquirida en Reino Unido superó los 489 millones de euros -octavo país en las importaciones gallegas- y por encima de 399 millones en el caso de EE UU (décimo mercado). De los cuatro depende el 13% del global del abastecimiento internacional de las empresas de la comunidad. La exposición es muy relevante entre las firmas textiles, con volúmenes superiores a los 200 millones de euros de compras tanto en China como en Italia, este último muy importante igualmente para el metal y la automoción.

Grandes corporaciones mundiales y famosas firmas "como Nike, Apple o Mango", señala Touza, están buscando alternativas para garantizar sus existencias. "Es esencial valorar y establecer medidas de contingencia igual que el Brexit a corto y medio plazo", insiste el vicepresidente de la CEP. "Sabemos -continúa- que los efectos se van a producir".

La irrupción del coronavirus es el, hasta ahora, último nubarrón que acecha la economía española y la razón para que la CEP confirme sus expectativas sobre un crecimiento del PIB del país menor al 1,6% previsto por el Gobierno y por Bruselas. "Estará entre el 1,5% y el 1,4%", afirma Jorge Cebreiros, que condiciona incluso esta estimación a la repercusión "de ciertos cambios de legislación y posibles reformas en el mercado laboral o impuesto de Sociedades". El líder de la CEP reclama al Ejecutivo central que se siente con los agentes sociales a negociar antes de llevar adelante cualquier modificación. "También es verdad que esas tasas del 1,4% o 1,5% en un entorno como el que estamos viendo en Europa -matiza- son un lujo".

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