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Pescanova cambiaba hasta cinco veces de manos la misma mercancía virtual para obtener financiación

Se diseñó una estructura para ocultar márgenes a Mercadona

El antiguo presidente del grupo Pescanova, Manuel Fernández de Sousa (d.), en el banquillo junto a los máximos responsables de la empresa entre 2009 y 2013. // Efe

El antiguo presidente del grupo Pescanova, Manuel Fernández de Sousa (d.), en el banquillo junto a los máximos responsables de la empresa entre 2009 y 2013. // Efe

Con Carlos Turci Domingo, exdirector financiero de Grupo Pescanova, remataron ayer las declaraciones del equipo de confianza de Manuel Fernández de Sousa, que presuntamente ejecutaba las prácticas irregulares que afloraron tras el preconcurso de la multinacional, en marzo de 2013. Y con Turci llegó también la primera disidencia: "Usted podía confiar en la bondad de aquellas operaciones, en que no le iban a engañar", le cuestionó su abogado. Asintió. Procedente de Pescafina -una de las principales subsidiarias, comprada por Pescanova hace casi veinte años-, no desembarcó con funciones en la matriz hasta el año 2012, tras la jubilación de Antonio Táboas Moure. Pero esta filial (de Madrid) fue partícipe desde mucho antes de las operaciones de compraventa con la red de sociedades instrumentales que la pesquera utilizaba para obtener financiación bancaria, sin transacción real de mercancía. Según la instrucción, Pescafina computó ventas desde 2007 por más de 400 millones de euros a estas mercantiles, que han vuelto a protagonizar buena parte de la sesión. Hoy será el turno, precisamente, de sus administradores, aparentemente hombres de paja en beneficio del holding, y también imputados.

Una de las operaciones analizadas este miércoles fue la siguiente, como expuso el fiscal Juan Pavía en base a correos electrónicos, y que reflejan que la misma mercancía -presuntamente ficticia- cambiaba hasta cinco veces de manos para generar después financiación bancaria. "Fricatamar vende a Grantway, Grantway vende a Gamestar, Gamestar a Pescafina y Pescafina a Fricatamar", trazando un círculo que, para el representante del ministerio público, implicaba "volver a vender lo que habían comprado". La vendedora y destinataria final era filial de Pescanova; las intermediarias tenían domicilio en Panamá y Uruguay. Otra de las transacciones que mostró Pavía vinculaba a Pescafina con una de las mercantiles -ya famosas- de la red de instrumentales, Efialtes. En noviembre de 2009 la filial madrileña le endosó facturas por casi 15 millones de euros correspondientes a dos cargamentos de calamar, que fue recomprado "dos días después" por la propia Pescafina. "¿Qué sentido tiene volver a comprar el mismo calamar?", cuestionó el fiscal. Según declaró Turci en todo momento, las operaciones con las empresas de la red de instrumentales se realizaban bajo mandato de la matriz, "siguiendo las directrices" de Chapela. "El sentido no lo sé, no revisaba las facturas una a una. A final de mes me daban un neto, había operaciones que no estaban bajo nuestra gestión". Que era la propia Pescanova SA la que utilizaba Pescafina para alimentar estas prácticas; como publicó ayer FARO, la docena de instrumentales realizaron ventas a la multinacional por valor de más de 2.500 millones de euros desde el año 2007.

"Esas operaciones -continuó Turci- no las gestionábamos nosotros en Pescafina", que tampoco se encargaba de la gestión de cobros y pagos. "La documentación era correcta. No pregunto en la confianza de que se estaban haciendo las cosas bien", sentenció. No era así, y de hecho las cuentas anuales de esta subsidiaria fueron "reexpresadas" para eliminar de la cifra de negocios todas las transacciones con las compañías de esta red: la mencionada Efialtes, Templeton Fish, Ventres Fish, El Gran Sol de Altura, Pescagalicia Noroeste? De una facturación de 504 millones en 2011, se retiraron más de 200 millones. "Tras el análisis de las operaciones" se constató que eran ventas "sin sustancia económica". "¿Se mostró de acuerdo con la corrección de las cuentas?", le cuestionó Pavía. "Sí". En toda su declaración Turci trató de levantar un dique con este proceder auspiciado desde la matriz: insistió en que no eran transacciones ordenadas por él, que no reportaron financiación, márgenes o beneficio a Pescafina. Que esta solo había sido utilizada, como otras filiales. "¿No pidió explicaciones?", apostilló el fiscal en referencia a la corrección de las cuentas anuales. Turci fue rotundo: "El 23 de junio -de 2013- me fui de Vigo, no volví. No he vuelto a ver a ninguna de estas personas -en referencia a los demás imputados- hasta ahora". Quiso lanzar el exdirectivo una defensa cerrada de su equipo, como el responsable de Administración de Pescafina, Luis Vidal. "Es un buen profesional, sigue trabajando en Pescanova".

Mercadona

Al igual que hoy, por la progresión y los volúmenes, ser interproveedor de Mercadona ya era un salto cualitativo para cualquier pesquera. Ultracongelados Antártida, filial de Pescanova (tenía sede social en Burgos), lo era. La cadena de supermercados actuaba entonces, según declaró Turci, con un control más que exhaustivo sobre sus proveedoras, tratando de que estas no obtuvieran unos márgenes demasiado elevados. Para esquivar este proceder la pesquera gallega diseñó en 2004 una estructura societaria, no ejecutada, con empresas argentinas y uruguayas. Los correos cruzados a este respecto llevaban el remite del propio Turci y de Fernández de Sousa. "Me dijo -apuntó en relación al expresidente de Pescanova- que había la posibilidad de comprar mucha mercancía" procedente de Brasil y para cocer en Burgos, que "generaría mucho margen y Mercadona nos bajaría los precios". El grupo fundado por Juan Roig "tenía vigilada a Antártida para que ganara equis, auditaba de manera muy estricta". La posibilidad de utilizar empresas interpuestas sudamericanas nunca se llevó a la práctica y "Mercadona ya no trabaja así", puntualizó.

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