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La Xunta cita por tercera vez a Oaktree y Ritz para desatascar la venta de Barreras

-Consigue abrir una vía de diálogo con Pemex un mes después del cese de García Costas -Reclama "responsabilidad" a los accionistas para permitir un plan que evite una quiebra

Imagen del estribor del crucero "Evrima", sin casi actividad a bordo desde hace tres semanas. // Marta G. Brea

Imagen del estribor del crucero "Evrima", sin casi actividad a bordo desde hace tres semanas. // Marta G. Brea

"Diciembre es prácticamente inhábil. Nos queda este mes que entra ahora". El silencio y la parálisis de octubre han sido tales que a noviembre se le escucha caer con estruendo a falta de una semana para que entre por la puerta. De los seis meses que The Ritz-Carlton Yacht Collection se dio de prórroga para estrenar su crucero de ultralujo Evrima, contratado con Hijos de J. Barreras, ya se ha esfumado uno. Y con el astillero en preconcurso de acreedores, sin ningún avance sustancial en las negociaciones de venta -tras media docena de consejos de administración-, con la cúpula descabalgada y casi nula actividad en Beiramar. Es el mismo escenario que el 1 de octubre, cuando la Xunta citó de urgencia a la armadora, el fondo Oaktree Capital Management (brazo financiero de Ritz) y Pymar; el mismo, pero con todos los elementos (desgobierno, cisma accionarial, parálisis constructiva, tensiones de tesorería) agigantados. Por eso el conselleiro de Industria, Francisco Conde, ha decidido repetir encuentro, que será el tercero, para desbloquear la venta de la compañía. En el primero la armadora se presentó como cliente, y supeditó la transacción a una línea de "apoyos" por parte de la Xunta; en la segunda constató el estancamiento en la operación, con un Ritz "interesado" pero sin hoja de ruta; la tercera deberá despejar la equis final: aclarar si pretenden comprar o no el mayor astillero privado de España.

Por más que desde Barreras se haya titubeado con tratar de reactivar la actividad mientras se prolongan las negociaciones entre accionistas, todas las fuentes consultadas creen que tanto el desbloqueo de fondos por parte de las navieras (Ritz-Carlton y Havila Kystruten) como el regreso a la actividad de las auxiliares requiere "certidumbre". Hoy no existe. El cainismo entre los socios no es público pero notorio, porque nadie habla con nadie. "No son capaces de hablar como grupo. No se cogen el teléfono entre ellos" y celebran consejos en los que no participa presencialmente ningún representante del accionista mayoritario, Petróleos Mexicanos (Pemex). Hoy se cumple un mes desde la última asistencia de la consejera Gracia López Granados (de la petrolera) a Vigo, cuando viajó para ejecutar el cese del ya expresidente José García Costas, del director general, Alfonso López Loureiro, y el financiero, Juan Manuel González Crespán. Fuentes conocedoras de las maneras de Pemex no se ven sorprendidas por su silencio. "Son muy duros negociadores". La ausencia de una respuesta es, sostienen, parte de su estrategia de negociación, un "modo de presión".

El contacto

Douglas Prothero, alma mater del proyecto marítimo de Ritz (de la cadena Marriott) tuvo que echar mano de una secretaría de Estado del Gobierno central para entablar una interlocución directa con la petrolera azteca. La Xunta ha logrado, un mes después de desencadenarse la crisis, esa vía de diálogo. Es la pieza fundamental, tanto para dar cabida a las exigencias de los americanos como para dar opciones al plan presentado por la industria auxiliar de asumir la gestión del astillero. "No tenemos que hablar de plazos, tenemos que hablar de respuestas porque todas las partes necesitan que se pueda reanudar la actividad de forma inmediata. Es cuestión actuar con responsabilidad por parte de los accionistas. Cada uno tiene una posición distinta que tienen que intentar integrar", resumió ayer el conselleiro, antes de intervenir en un foro organizado por la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP). "Lo único que les trasladamos es la importancia de que actúen con rapidez". La única gestión en la que estuvieron de acuerdo los tres socios -Pemex, García Costas y Albacora- fue en la solicitud de preconcurso.

Prothero continúa vendiendo billetes para el viaje inaugural, fijado para el 14 de junio (tras haber suspendido todas las rutas desde el 5 de febrero). La pasada semana registró una intensísima actividad casi diplomática, con encuentros con la patronal Asime, el clúster Aclunaga o el alcalde de Vigo, Abel Caballero. A todos les trasladó el mismo mensaje, el de un cliente asombrado por tener que ser él quien deba procurar una solución. Aunque las negociaciones para la venta de Hijos de J. Barreras no se hubiesen precipitado tras el preconcurso o el cese de García Costas; no son nuevas, hace meses que acuciaba la débil estructura de capital del astillero, con un socio mayoritario que, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador al Gobierno de México, evidenció su total desapego hacia la compañía y la compra del 51%, firmada en diciembre de 2013. La tríada que representa a la naviera (Prothero, JP Salazar y Andreas Krämer) llevan días en Miami, cuartel general del grupo hotelero; regresan en las próximas horas. El primero aseguró a FARO esta semana que persevera en su plan de entregar el Evrima en plazo; si ha recibido otro recado de Ritz y Oaktree se despejará, quizás y por fin, la semana próxima.

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