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La ralentización europea arrastra a Galicia, que crece al menor ritmo en 4 años

El PIB avanzó un 2% en el segundo trimestre y se aleja del 2,5% previsto por la Xunta

Los malos datos de las exportaciones durante la primera mitad del año anticipaban un más que probable enfriamiento del crecimiento de Galicia. Lo que está ocurriendo en Europa incide de lleno en la economía regional, muy internacionalizada. Las ventas de las empresas gallegas por el mundo adelante fueron, de hecho, el salvavidas del Producto Interior Bruto (PIB) durante los años más duros de la crisis, cuando el consumo interno andaba por los suelos. Pero el comercio exterior de la comunidad está muy concentrado en la UE. Particularmente en unos cuantos países -como Francia, Italia y Reino Unido- y en dos sectores -textil y automoción- que encabezan la ralentización de la actividad. La caída de las exportaciones (un 10% hasta junio) resta casi punto y medio del avance del PIB en el segundo trimestre, hasta dejarlo en el 0,3% en la comparativa con el primer trimestre y un 2% en la variación anual, el menor ritmo de crecimiento desde mediados de 2015.

Ambas tasas vuelven a dejar a Galicia por detrás del crecimiento del conjunto del Estado, con un avance trimestral del 0,5% y del 2,3% interanual. Como ya sucedió en el primer trimestre, el principal combustible de la economía gallega es la demanda interna. Aportó un 3,3% del crecimiento, según el balance de la contabilidad regional publicado ayer por el Instituto Galego de Estatística (IGE), compensando así en parte el desplome del negocio exterior.

El desembolso privado tiene su propia velocidad. Sigue en niveles de récord. Los hogares gastaron entre abril y junio un 3,5% más que en el mismo periodo del pasado ejercicio, algo que no sucedía desde finales de 2004; y un 2,8% las administraciones. La inversión de las empresas aumentó un 4,1%. Un buen dato, aunque muy por debajo del alza durante el primer trimestre, cuando se situó en el 6,5%, lo que deja entrever cierta contención del tejido productivo en su bolsillo ante el frenazo de la actividad.

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Algo, el parón, que nota especialmente la industria. De todos los grandes sectores es el que peor comportamiento muestra en Galicia. Cae un 2,1%, aunque bastante menos, un 0,8%, la producción manufacturera. También está en números rojos información y comunicaciones, con un retroceso del 0,3%. La construcción lidera el crecimiento de Galicia en el segundo trimestre (5,5%), junto con el comercio, la hostelería y el transporte (3,8%).

Galicia alcanza un total de 1,164 millones de empleos, de los que 1,020 son a tiempo completo. Se crearon unos 5.600 en el trimestre y hay 8.800 más que hace un año. Que se mantenga la subida en la ocupación es una de las buenas noticias que destaca la Consellería de Facenda, a la que se le escapa la previsión de crecimiento del 2,5% marcada para 2019 en los presupuestos. La Xunta subraya el impacto que la caída de las exportaciones está teniendo en la economía gallega "en un panorama de incertidumbres en los mercados internacionales". CCOO llama la atención del progresivo alejamiento de la industria del objetivo europeo de que llegue al 20% del PIB en 2020. La misma meta que busca el Ejecutivo autonómico. "Su peso es de solo el 16,5%", lamenta el sindicato. Y de únicamente el 12,4% en el caso del segmento manufacturero, que no tiene en cuenta la siempre oscilante contribución de la energía.

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