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Nuevos modelos de trabajo

Así es el 'job sharing': ¿Compartirías tu trabajo y tu sueldo?

Este modelo laboral, de tradición anglosajona y que gana fuerza en Europa, permite disponer de más tiempo libre pero también presenta inconvenientes

La comunicación es esencial en este modelo laboral.

La comunicación es esencial en este modelo laboral. Pexels

¿Se imagina compartir su puesto de trabajo con otra persona? Se repartiría la responsabilidad y el volumen de tareas, pero también el salario. Son las características que definen el 'job sharing', un modelo laboral surgido en la cultura anglosajona y que va ganando fuerza en Europa, en especial en las empresas tecnológicas y entre los empleados más jóvenes, pero del que apenas constan ejemplos en España. Un concepto con una serie de ventajas -flexibilidad y más tiempo libre para conciliar- pero también con inconvenientes que pueden resultar insalvables para muchos empleados, como la división de las remuneraciones.

"La empresa dispone de dos cabezas pensando sobre la misma cuestión. Para el trabajador, hay menor carga de estrés y mejor recuperación, además de más tiempo libre"

Belén Varela, asesora y consultora en materia de Recursos Humanos y organización laboral

"El 'job sharing' es una modalidad de trabajo a tiempo parcial en la que dos personas comparten el mismo puesto de trabajo, repartiéndose la jornada”, resume la consultora y asesora Belén Varela, experta en organización y gestión de talento humano y autora del libro 'Job Crafting - Convierte el trabajo que tienes en el trabajo que quieres'. La distribución de la jornada, por lo general, es consensuada por los dos empleados, que se organizan para ejecutar las tareas. "No se trata de que una empresa contrate, por ejemplo, a una directora de Recursos Humanos para un turno de mañana y otra para el turno de tarde, sino que contrata a dos personas que realizan esa función y se organizan para llevarla a cabo de la manera de la mejor manera", subraya.

Job Sharing

Infogram

"Lo que se necesitan son dos trabajadores entre los que haya el mismo entendimiento que en un matrimonio. O existe esa comunicación o no hay éxito", resume Carlos Martínez, presidente del centro madrileño IMF Business School. En efecto, el esquema de trabajo compartido requiere de una coordinación y una confianza entre los empleados que en muchas ocasiones no es fácil de generar. Los trabajadores comparten un único puesto en el que deben quedar claras las tareas a desarrollar, los horarios y también los períodos de vacaciones, ya que no les será posible disfrutarlos al mismo tiempo.

Requisitos que no hacen fácil su implantación ya que, como explica la propia Belén Varela, se necesita un "esfuerzo especial en el manejo de las diferencias de opinión" y, por otra parte, existe el riesgo de que algún empleado considere el modelo como un "freno" a su carrera profesional y a sus aspiraciones salariales. Sin olvidar, indica esta experta, que la empresa debe asumir por partida doble costes de formación y de carga administrativamente y, eventualmente, los derivados por conceptos como desplazamiento y comidas. "Las compañías que quieran desarrollar el modelo deben estar muy preparadas. Y los trabajadores deben desarrollar lo que se llaman 'competencias suaves', como trabajo en equipo y empatía", advierte el presidente de IMF Business School.

El ámbito de las empresas tecnológicas es uno de los que pueden resultar más favorables a la implantación. EP

Pero la nueva configuración del espectro de la fuerza laboral y el panorama de preferencias personales, que cada vez antepone en mayor medida la disposición de tiempo libre al dinero, parece jugar a favor del trabajo compartido. "Es un modelo que favorece la flexibilidad. A los 'millennials' no les interesa tanto ganar dinero como disponer de tiempo libre para disfrutarlo", resalta Carlos Martínez. Existen también otras ventajas. "La empresa dispone de dos cabezas pensando sobre la misma cuestión, con la riqueza que aporta la diversidad de perspectiva sobre los mismos asuntos", apunta Belén Varela, para quien las compañías se benefician del intercambio de conocimientos entre los empleados, además de que el puesto de trabajo no quede sin cubrir durante las vacaciones. "Para el trabajador, hay menor carga de estrés y mejor recuperación. El trabajo compartido permite tener un tiempo de ocio y familia de calidad", indica la consultora, para quien los empleados también se benefician de "vivir con menos presión" que si estuvieran desarrollando una tarea laboral a tiempo completo.

"Lo que se necesitan son dos trabajadores que se entiendan como en un matrimonio. O tiene éxito la comunicación o no hay éxito"

Carlos Martínez, presidente de IMF Business School

El 'job sharing' nació a finales de los 70 en Estados Unidos y en Europa tiene cierto predicamento en Reino Unido, Holanda y también Suiza. "Aunque aún no hay datos recabados oficialmente, se calcula que la media europea de trabajos compartidos está en un 25%", informa Varela. El banco helvético UBS es una de las compañías que promueve el trabajo compartido. "Llevamos trabajando once años así y es un modelo que se adapta a nosotras perfectamente. El equilibrio entre carrera laboral, familia y tiempo libre es crucial para las dos. Pero tienes que estar preparada para compartir responsabilidades, elogios y culpas", explican Jeannette y Katharine, dos trabajadoras del área de Recursos Humanos en la página web de esta entidad financiera.

¿Puede arraigar en España? "Todavía no estamos preparados", dice el presidente de IMF Business School. Las razones son varias, entre las que no se puede obviar el alto de la temporalidad en el mercado de trabajo español. "La principal barrera que nos vamos a encontrar para que esta figura arraigue en la propia modalidad de contratación. En España se ha abusado del contrato a tiempo parcial para declarar, pagar y cotizar menos por personas que estaban realmente a tiempo completo", indica la asesora Belén Varela, que destaca asimismo que la cultura del presentismo está muy establecida en la cultura laboral española. "Las compañías tecnológicas y de más de 500 trabajadores forman el tipo de empresa en el que podría funcionar", concluye Carlos Martínez.

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