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Diferencias entre autonomías

Así es la brecha económica entre comunidades

La distancia en el crecimiento, los recursos y la renta per cápita se ha acentuado tras la salida de la crisis en un contexto de creciente desigualdad norte-sur y de grandes ciudades con el resto

La distancia entre autonomías se ensancha.

La distancia entre autonomías se ensancha.

La fractura económica de España no es solo entre grupos de población. La desigualdad que los expertos y analistas llevan años denunciando no es solo entre sectores sociales, sino que también se reproduce entre territorios. El desarrollo de la unificación entre regiones está "estancado", advierten los economistas, que reclaman una reforma de la financiación autonómica que tenga en cuenta las complejas variables -capacidad productiva, recursos fiscales, envejecimiento o migración interior, entre otras- que dibujan el mapa de las diferencias entre comunidades, resumidas, a grandes rasgos, en el creciente ensanchamiento entre la mitad norte, que despega, y la meridional, con distintos problemas para articular un modelo fijo.

Si se observa el crecimiento experimentado por las comunidades autónomas en su PIB desde el año 2008 -el último antes de la crisis económica- hasta 2017 se constata que el ritmo de recuperación es muy distinto. Madrid, Cataluña, País Vasco, Navarra y Galicia registran diversos porcentajes, pero su dinamismo es muy superior al de, entre otras, Asturias, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha o Andalucía. Distancias que también tienen su traslación al PIB per cápita. En 2018, la media española fue de 25.854 euros, pero con significativas diferencias entre los 34.916 euros de Madrid y los 18.174 de Extremadura. País Vasco, Navarra y Cataluña también sobrepasan los 30.000 mientras Andalucía no llega a los 20.000 y Castilla-La Mancha rebasa ese baremo por poco.

"El proceso de convergencia regional lleva varios décadas estancado. El patrón de solidaridad interterritorial es confuso y existe un riesgo de que se quiebre la igualdad de oportunidades"

Francisco Pérez García - Director de Investigación del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas

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"El proceso de convergencia regional lleva varias décadas estancado. El origen de las desigualdades viene de antes de la Transición, lo que pasa es que en una dictadura eran menos visibles", advierte Francisco Pérez García, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universitat de València. Para este experto, director de Investigación del IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas), existen "varios" niveles en España del Estado de Bienestar, con una franja superior en la que estarían la Comunidad de Madrid y los territorios forales -País Vasco y Navarra- y a continuación vendrían las demás comunidades, con apreciables diferencias entre el resto de comunidades del norte y las de Mediterráneo y sur. Ahí también se aprecia la brecha. "Cantabria, por ejemplo, dispone de un 30% más de recursos por habitante que la Comunitat Valenciana", indica este analista.

Madrid afianza su poder como capital financiera

Parte de esta distancia se explica, a su juicio, por las competencias y diversidad de políticas en materia fiscal. "País Vasco y Navarra disponen de una singularidad institucional que está acompañada, y no tiene porqué serlo necesariamente, de una financiera. Eso implica que dispongan de un 50% más de recursos por habitante", dice el director de Investigación del IVIE, para quien existen también otras "anomalías" dentro de las comunidades de régimen común. "Las comunidades forales son las más ricas y al mismo tiempo receptoras netas de fondos, pero también se benefician de eso Aragón y La Rioja", subraya Francisco Pérez García, para quien la descentralización que trajo consigo la implantación en democracia del Estado de las Autonomías debe ir acompañada de un principio de solidaridad interterritorial en la financiación autonómica que ayude a equilibrar esas diferencias.

"Existe una desigualdad norte-sur, pero tiende a disimularse, mientras que la brecha que se amplía es la de las grandes ciudades frente al resto. Hay un despegue total de Madrid, Barcelona, València y Bilbao, del que se benefician las ciudades que están en ese eje", explica Fernando Rubiera, miembro de Regiolab, el Laboratorio de Análisis Económico Regional de la Universidad de Oviedo. Fuera de ese cuadrante, Rubiera también sitúa a Sevilla, Málaga y A Coruña como espacios con previsiones de crecimiento superiores. "A Barcelona le está lastrando la crisis política, pero su decadencia ya venía de antes. Madrid aumenta su poder como capital financiera y se está convirtiendo en un monstruo competitivo", analiza Rubiera. La capacidad fiscal de las comunidades autónomas para gestionar la propia inversión pública es otro de los factores que influyen en las diferencias, sobre todo aquel que se destina a partidas como educación, infraestructuras e innovación.

"Hay un despegue total de Madrid, Barcelona, València y Bilbao, del que se benefician las ciudades que están en ese eje. Hace falta un sistema más solidario, que tenga en cuenta las diferencias demográficas y de crecimiento"

Fernando Rubiera - Miembro del Laboratorio de Análisis Económico Regional de la Universidad de Oviedo

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El trabajo de investigación 'Servicios públicos, diferencias territoriales e igualdad de oportunidades', de la Fundación BBVA y el IVIE, constata que en los cuatro años más duros de la recesión (2009-2013), el gasto real por habitante se redujo un 22% en educación. Pero con matices. Mientras la media española en 2013 fue de 915 euros por habitante, en el País Vasco fue de 1.224 euros y en Madrid de 791 euros, la más baja. ¿Qué ocurre? Pues que en la Comunidad de Madrid el menor gasto público por habitante se compensa con la mayor inversión de hogares por alumno. Es decir, que la mejor posición económica y renta per cápita de las familias madrileñas les permite costear la educación superior en centros privados. En cambio, Extremadura tuvo un volumen de 1.008 euros por habitante, pero las tasas de matriculación universitaria están por debajo de la media. A juicio del catedrático Francisco Pérez García, existe un riesgo de que se quiebre la igualdad de oportunidades, un problema ligado a "la forma en la que se está financiando la descentralización autonómica". A su juicio, ese proceso se empezó a construir con el "compromiso de mantener la solidaridad interterritorial", pero su puesta en práctica "ha generado tal desigualdad de recursos para prestar servicios que provoca que existan regiones ricas y pobres en lo privado, pero también en lo público".

Correlación en los índices de calidad de vida

"Solo Cantabria y País Vasco han recuperado actualmente los niveles de 2009", subraya el estudio, que aprecia también diferencias regionales de hasta el 42% entre la comunidad que más gasta (País Vasco) y la que menos (Canarias) en servicios públicos fundamentales (educación, sanidad y protección social). Un cálculo que tiene su reflejo correlativo en los índices de calidad de vida, si bien de nuevo hay que introducir puntualizaciones, puesto que hay otros factores que inciden en estos baremos, indica el informe, como la participación de las corporaciones locales en materia social, la importancia del sector privado en los servicios educativos y sanitarios o las "ineficiencias" en la gestión de los recursos. "Tenemos un modelo muy descentralizado, pero con problemas, porque hay comunidades con poca capacidad para generar recursos fiscales, con sociedades muy envejecidas, problemas de dispersión rural... Hace falta un sistema más solidario, que tenga en cuenta las diferencias demográficas y de crecimiento, pero la dirección en la que vamos es la contraria", resalta Fernando Rubiera, experto de Regiolab.

La brecha entre comunidades también se explica por un concepto que ya está ejerciendo de palanca para impulsar las nuevas industrias: el valor añadido de la producción. "Las regiones más dinámicas son aquellas en las que existe una especialización productiva generadora de valor que el mercado es capaz de apreciar", destaca el director de Investigación de IVIE. En este sentido, destaca la capacidad de las factorías vascas de aprovechar su estructura para, tras la crisis de las grandes siderúrgicas, hallar un modelo más vinculado a la innovación y la tecnología mientras que, por el contrario, Cataluña y Asturias, dos regiones industriales, experimentan dificultades para explorar esa vía. Subraya, además, la importancia de que existan determinadas empresas que puedan desarrollar una labor de arrastre para impulsar a otras hacia esa innovación, como es el caso de Inditex y la industria textil en Galicia.

Pero existen también otros condicionantes de más reciente aparición que conviene tener en cuenta. La digitalización de la economía no ha permitido, hasta el momento, una redistribución de las oportunidades laborales, sino que, como destaca Fernando Rubiera, más bien está generando una "concentración" de las mismas en torno a Madrid y Barcelona. Por otra parte, las inversiones en infraestructuras, en especial la alta velocidad ferroviaria, está produciendo un efecto similar. "Madrid sale mucho más reforzada con el AVE que las ciudades con las que se conecta", resume. Sin olvidar el fenómeno de la 'España vacía', donde los flujos de población hacia -principal pero no únicamente- la capital española están rebajando el peso económico de muchas ciudades, sobre todo en ambas Castillas. Con todo ello, no es descartable, como ya se está percibiendo, que surja un voto de castigo, tal y como fueron parte de los respaldos al Brexit en núcleos británicos que se sentían maltratados por las decisiones de Londres. "En el voto a Vox hay una añoranza del franquismo y de reacción a lo que ocurre en Cataluña, pero también se explica su crecimiento por ese otro componente", zanja Fernando Rubiera.

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