-¿Cómo es posible que con tanto apoyo en los últimos años a la internacionalización, considerada una de las vitaminas de la recuperación, exista esa concentración tan elevada en un mercado?

-En cierto modo es lógico. La venta en mercados de la UE es más fácil.

-¿Es un problema de no arriesgar?

-Es que es la salida natural. Cualquier empresa que salta al mercados exteriores apuesta por la proximidad. Ser un país miembro de la UE supone estar en un mercado único, el acceso a 27 países de nuestro entorno con libre circulación de mercancías, sin aduanas y aranceles y en muchos casos la misma moneda. Todo eso abarata la venta y da ventajas muy importantes para competir vía calidad y precios. Los consumidores conocen tu producto. Cuando tú te planteas terceros países hay que tener en cuenta el cambio de divisas, cuestiones arancelarias y aduaneras que a veces son complicadas...

-El idioma...

-Y cuestiones culturales, sí, que influyen en el negocio de contratos para los que hay que tener allí equipos de ventas. Muchas empresas no están ni estructuradas ni capacitadas para eso, incluso financieramente o por recursos humanos.

-La concentración de ventas en pocas empresas es espectacular. Evidentemente funcionan como tractoras, pero la diferencia es elevadísima.

-Sucede también a nivel nacional: el 7-8% de las multinacionales concentran el 40% de la exportación. Es bueno tener multinacionales porque esas 5-10 empresas gallegas tiran de la exportación y crean valor añadido. La relevancia de PSA para Vigo está ahí, para todo el sector de componentes, que ya no son solo proveedores de PSA, sino de empresas alemanas, francesas, del Este de Europa o Corea. E igual en A Coruña con el "efecto Inditex", que ha hecho que empresas que trabajan para la compañía están saliendo fuera y crecen de forma espectacular. Es verdad que existe una gran dependencia y hay que trabajar internamente con las otras 2.324 que son exportadoras regulares para que sean grandes o, al menos, con una facturación importante.

-Partiendo de la base de que no todas las empresas tienen que exportar, ¿no?

-Claro. Es una decisión propia y voluntaria. No podemos poner una pistola en la cabeza para que las empresas salgan al exterior, eso es un fracaso.

-A lo mejor muchas de ellas no se atrevían porque no se veían capaces. Si se les allana el camino de la cooperación...

-Precisamente por eso queremos crear el grupo de trabajo y fomentar el asociacionismo, las agrupaciones de interés económico, los antiguos consorcios de exportación y otras fórmulas nuevas. Vamos a detectar países con oportunidades para los productos que tenemos en Galicia, que son muchos y muy buenos, y que a veces los mercados cercanos conocen, pero no los más lejanos.