Los inquilinos gallegos cada vez adeudan más dinero a sus caseros. La subida del precio de los alquileres es una de las causas de este aumento. Pero en Galicia hay dos comportamientos diferentes. Por un lado, el de las provincias atlánticas, y por otro, el de las interiores. En las primeras, la morosidad de los arrendamientos urbanos aumentó, mientras que en las segundas disminuyó. A nivel gallego, la deuda media de los inquilinos morosos se elevó el pasado año un 2,3% -cuarto menor incremento a nivel nacional- hasta los 4.363 euros, cifra que se sitúa 1.800 euros por debajo de la media nacional.

A Coruña (+4,3%) y Pontevedra (+2,5%) fueron las provincias gallegas en las que subió la morosidad en 2018. Por el contrario, en Ourense (-3,1%) y Lugo (-2,4%) cayó, según el estudio que publicó ayer la empresa Fichero de Inquilinos Morosos (FIM). A Coruña es la provincia gallega donde más dinero deben los inquilinos a sus propietarios (4.860 euros), mientras que la de Ourense es en la que menos (4.086). Por el medio están Pontevedra (4.098) y Lugo (4.395).

La morosidad media más alta se situó en Madrid (9.767 euros), seguida de Baleares (8.572), País Vasco (7.089), Cataluña (6.860) y Navarra (6.408), mientras las más bajas se dieron en Extremadura (3.427 euros), Castilla y León (3.573), Aragón (3.963) y La Rioja (3.983). La entidad privada FIM Ibérica recibe los datos de arrendadores y de profesionales de la gestión de alquileres con los que tiene acuerdos, así como recopila información de sentencias por desahucios. La empresa reconoce que los últimos cambios en la legislación en materia de alquiler "se han traducido en una contracción inmediata de la oferta".