10 de enero de 2019
10.01.2019

Alcoa plantea despedir a la plantilla y apagar la fábrica en condiciones de ser reactivada

Los trabajadores advierten de que parar el proceso de electrólisis, aunque sea de forma ordenada, dificultaría el proceso de venta

10.01.2019 | 01:41
Barricada ante la fábrica de Alcoa en A Coruña, durante una protesta de los trabajadores. // Carlos Pardellas

Alcoa descarta retrasar el cierre de sus fábricas de aluminio de A Coruña y Avilés seis meses, como le solicitó esta semana el Ministerio de Industria para ganar tiempo en la búsqueda de un comprador. La multinacional estadounidense mantiene el martes 15 como fecha de finalización de la negociación del ERE (expediente de regulación de empleo) de extinción, por lo que a partir de esa fecha podría ejecutar los casi 700 despidos (369 en A Coruña y 317 en Avilés). En respuesta a la exigencia del Gobierno para que facilite una solución, la aluminera únicamente ofrece dejar las dos factorías en condiciones de volver a la actividad si una vez clausuradas se logra su venta.

"La empresa estaría dispuesta a apagar la línea de electrólisis de una manera ordenada durante un periodo de tiempo para que si llegara un inversor interesado pudiera rearrancarlas", explican fuentes oficiales de la firma americana, que matizan que esta vía necesitaría del consenso de la plantilla. El presidente del comité de empresa coruñés, Juan Carlos López Corbacho, expresó ayer la "rabia" de los trabajadores por que ni la empresa ni el Gobierno les han transmitido ninguna propuesta y no quiso valorar la posibilidad hasta que se la presenten, probablemente en la reunión del ERE fijada para hoy. Con todo, Corbacho avanza que parar las cubas iría en perjuicio de la posibilidad de vender la instalación. "Si se quiere buscar un inversor no se puede causar más daño del que ya le ha hecho Alcoa a las fábricas. Para vender algo, lo que hay que hacer es prepararlo y no fastidiarlo más, salvo que no lo quieras vender", considera el portavoz de la plantilla aluminera de A Grela. La plantilla asturiana también manifestó su rechazo, pues teme que la propuesta de Alcoa suponga "un cierre aplazado".

Los dos comités siguen exigiendo al Gobierno que intervenga las factorías, que hasta 1998 eran del Estado (hasta la privatización de Inespal) y lidere un proceso de venta a otro productor de aluminio. La ministra de Industria, Reyes Maroto, argumentó ayer que si Alcoa "no quiere avanzar es difícil encontrar soluciones" y volvió a pedir "responsabilidad" para negociar una salida a los cierres de las plantas de A Coruña y Avilés. Maroto detalló que la mesa de trabajo del miércoles fue "muy intensa" y acabó a las 00.00 horas de ayer fruto de, a su juicio, el "punto de inflexión" que deja la situación de Alcoa. El encuentro tripartito, en el que participaron Administración (Gobierno, Xunta y Principado de Asturias), empresa y sindicatos, concluyó sin resultados.

La multinacional se reafirma en su postura, la misma con la que anunció los cierres el pasado 17 de octubre. Sostiene que tanto la fábrica de A Coruña como la de Avilés "están afectadas por problemas estructurales, organizativos, productivos y tecnológicos" y que esto supone "menor capacidad de producción y altos costes operativos" junto a "una tecnología obsoleta, menos eficiente". Por tanto, su decisión es clausurar las dos factorías españolas y continuar únicamente con la de San Cibrao, en Cervo (Lugo), donde produce tanto aluminio primario como alúmina, más rentable.

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