19 de diciembre de 2018
19.12.2018

Los salarios en los servicios en Galicia, principal motor económico, llevan todo el año cayendo

El sector agrava el recorte en el tercer trimestre, con una bajada del 0,6%

19.12.2018 | 02:15

Para ilustrar lo rápido que se encarecen los combustibles en las estaciones de servicio cuando el petróleo dispara su cotización y lo mucho que tardan en bajar cuando el coste del barril de crudo se relaja, la mismísima Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el superregulador encargado de vigilar, entre otros, el negocio de los carburantes en España, acuñó la ya popular expresión del "efecto cohete y efecto pluma" para reflejar esa doble velocidad en la adaptación de los precios. Pues a las nóminas les pasa un poco lo mismo. El ritmo pausado de enganche a la recuperación contrasta con la prisa que se han dado ante los primeros síntomas de desaceleración económica. El coste salarial, que incluye el sueldo base, complementos, horas extraordinarias y otros conceptos a mayores, como posibles atrasos, alcanzó en el tercer trimestre del año en Galicia los 1.666,09 euros, un 0,9% más que en el mismo periodo de 2017. Es el menor incremento en año y medio y menos de la mitad del alza del conjunto del Estado, con un 1,9%. La razón principal es el aletargamiento de las retribuciones en el sector servicios, que llevan en rojo todo el ejercicio en la comunidad.

El coste total de emplear a una persona en Galicia rondaba los 2.287 euros entre julio y septiembre, lo que supone un alza interanual del 1,3%. El gasto aumenta no por las retribuciones ordinarias, sino por el repunte de otro tipo de desembolsos, sobre todo las cotizaciones, indemnizaciones y prestaciones sociales, que aumentaron un 2,4%, hasta los 621,5 euros. De media, las subvenciones y bonificaciones a la contratación fueron de 11 euros por cada trabajador, según los datos publicados ayer por el Instituto Galego de Estatística (IGE).

La subida en Galicia de la parte centrada en el salario, que el trimestre anterior fue del 2,2%, es una de las más raquíticas en el país. Hay tres donde incluso cae. Son Castilla-La Mancha y Murcia, ambas con un retroceso del 0,2%, y Asturias, con una bajada del 1,3%. El coste salarial se incrementó un 0,5% en Extremadura y un 0,7% en La Rioja. A continuación se sitúa Galicia, distanciada del 5% de aumento de Baleares; el 3,6% de País Vasco; y del 2,5% en la Comunidad Valenciana. En Navarra, Cataluña, Madrid y Canarias el alza supera también el 2%.

El sector servicios aporta más del 60% del Producto Interior Bruto (PIB) regional y concentra siete de cada diez puestos de trabajo. Así que todo lo que ocurra en la actividad -especialmente en el comercio, el transporte, la hostelería, la administración y la sanidad y la educación, tanto públicas como privadas- afectará de lleno a toda la economía. Y es ahí donde está el estancamiento más claro de la remuneración a los empleados. El coste laboral total bajó un 0,1%, hasta los 2.165,6 euros, en el tercer trimestre, pero es que el importe directamente vinculado al sueldo disminuyó un 0,7% y se situó en 1.583,9 euros, como recoge el IGE. Se trata de la tercera caída interanual consecutiva en el sector en este 2018, después de un descenso del 0,4% en el primer trimestre y del 0,2% entre abril y junio.

Las retribuciones de una empresa que van directamente al bolsillo de su plantilla aumentaron en el caso de la industria gallega un 5,1%, algo más de 2.000 euros. Es aún un incremento fuerte, aunque por debajo del 5,7% de la tasa del segundo trimestre y, sobre todo, del 6,5% de alza experimentado en los tres primeros meses del año. El aumento del coste salarial en la construcción es idéntico al de la industria, un 5,1% (1.676,2 euros), pero dos veces menos que el 17% que se disparó en el segundo trimestre.

Al cierre de septiembre había en Galicia alrededor de 3.100 vacantes de empleo, sumando los puestos de nueva creación, los que llevan tiempo sin ocupar y los que iban a quedar libres en breve. Respecto al trimestre anterior se redujeron en 400. Entre las empresas que no tienen hueco, el 90% lo achaca a que no necesitan elevar la plantilla y un 5,2% lo achaca al coste de contratar.

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