06 de diciembre de 2018
06.12.2018

Vulcano tiene un mes para acabar el ferri y evitar que la armadora rescinda el contrato

Trasmediterránea elude confirmar si cuenta con el "Villa de Teror" -Los sindicatos urgen una reunión para garantizar la continuidad de la plantilla, que lleva sin cobrar dos meses

06.12.2018 | 04:12
Estado actual del "Villa de Teror", el ferri que construye Factorías Vulcano. // Marta G. Brea

El Villa de Teror, el ferri que construye Factorías Vulcano para Trasmediterránea (ahora integrada en Naviera Armas), tendría que haber realizado las pruebas oficiales de mar la pasada semana. Pero el buque, cuya fecha inicial de entrega -la que figura en el contrato- era el 28 de junio, no se movió de las gradas. La banca ha decidido no desbloquear de momento la nueva inyección de tesorería al existir un "conflicto" entre el astillero y la armadora; sin un nuevo adelanto de dinero ni se pueden realizar los tests, ni concluir la construcción, abonar los en torno a diez millones de euros que se adeudan a auxiliares y proveedores ni pagar las nóminas a la plantilla. Los 79 trabajadores de Vulcano llevan, según fuentes sindicales, dos meses sin cobrar, pese a que la atarazana había asegurado estar "al día" con los salarios. Trasmediterránea, a preguntas de FARO, no ha confirmado ni desmentido que todavía cuente con el ferri para engordar su flota. Al menos para antes de mediados de enero, cuando podrá cancelar el pedido de forma unilateral por los sucesivos retrasos.

Llegar a esa fecha sin el barco terminado y entregado es el escenario que quieren evitar a toda costa CC OO, UGT y CIG, que ayer reclamaron un encuentro "urgente" entre todas las partes implicadas para garantizar la continuidad de la plantilla. Las centrales se han dirigido al conselleiro de Economía, Francisco Conde, a fin de sentar en una misma mesa al astillero, la naviera, el financiador y los avalistas del proyecto. El objetivo pasa por "dar futuro a la unidad productiva", al margen de la continuidad de la familia Santodomingo (controla Vulcano a través de Astilleros La Mecánica). El temor de la plantilla es que la empresa entre en liquidación -voluntaria o necesaria, a instancias de algún acreedor- con el barco en las gradas. "Así se complicaría mucho el proceso" y una eventual subrogación de los trabajadores en otra firma naval interesada en las instalaciones, llegado el caso. "Hay que entregar el barco"; no se podrá hacer antes de que se supere la fecha de cancelación sin una nueva entrada de liquidez.

A día de hoy existe un impass, "es una pescadilla que se muerde la cola" y, sostienen fuentes sindicales, "cada día que pasa es una temeridad". El problema es que la banca ya aprobó un adelanto en septiembre, que resultó insuficiente para que Factorías Vulcano culminase los trabajos de construcción del barco. Para las entidades no hay garantías de que el Villa de Teror se vaya a entregar, ya sea por incumplimiento de los plazos o por falta de interés de la naviera en recepcionarlo. El incumplimiento de las fechas estipuladas en el contrato fue atribuido por Vulcano a causas externas: un error en los sistemas de propulsión (de Wärtsila), primero, y el proceso de absorción de Trasmediterránea por Armas (con el pintado del nuevo logotipo), después.

"En medio" de ese impass están los 79 trabajadores y las auxiliares, una "dinámica de bloqueo" con la que quieren acabar los sindicatos. "Esta reunión de carácter urgente debe ser convocada en un plazo no superior a 72 horas, [...] de lo contrario nos veremos obligados a tomar las medidas necesarias para garantizar el futuro de este astillero", reza la carta dirigida a Conde. Terminar el buque cuanto antes disiparía la posibilidad de una cancelación del pedido sin causa justa. El hecho es que, en un proceso de liquidación con el ferri en las instalaciones de Teis, éste se convertiría en un activo más de Factorías Vulcano; venderlo después, con la compañía en manos de un administrador concursal o liquidador, le restaría gran parte de su valor. Es un escenario más rentable para una armadora, pero no para la banca financiadora, los avalistas -aún si el proyecto se encontrara provisionado completamente- y los trabajadores.

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