Pedro Bermejo es licenciado en medicina y socio fundador de la Asociación Española de Neuroeconomía (Asocene) que él mismo preside. El próximo día 25 estará en Vigo para impartir en el Círculo de Empresarios de Galicia una conferencia que lleva por título ¿Cómo funciona el cerebro del inversor?, organizada por FARO y Banco Mediolanum.

-¿El cerebro humano está lo suficientemente preparado para tomar decisiones económicas?

-No. Está preparado para tomar decisiones enfocadas a la supervivencia. Eso implica una serie de características que, cuando las intentamos aplicar a la forma de tomar decisiones en teoría más racionales en el siglo XXI, se ve claramente que nuestro cerebro no está preparado.

-¿Este factor explicaría en parte la última crisis económica?

-Sí. La toma de decisiones emocionales nos permitía, por ejemplo, imitar a los demás y escapar cuando se detectaba a un depredador para sobrevivir. Pero ahora, cuando un inversor sale en estampida, como ocurrió en la crisis inmobiliaria o en otras del pasado, porque son conductas que se repiten, el resto de inversores va a tomar una decisión emocional y sale corriendo siguiendo a los demás, cuando lo racional sería pensar que hay que comprar más acciones porque están a un precio bajo.

-Este efecto manada, se produce también en los momentos de subida, ¿no?

-Este comportamiento gregario se produce tanto al alza como a la baja. Si veo que mi vecino o un familiar están invirtiendo y consiguiendo buenos resultados, yo voy a tener una tendencia a copiarlos. En los momentos de bajada ocurre lo mismo, pero ahí también se suma el sentimiento de pánico. El miedo nos lleva a intentar evitar cualquier riesgo de la forma más rápida, que es vender. Por eso las bajadas en Bolsa son mucho más rápidas y bruscas que las subidas.

-¿Qué papel juegan los líderes o los referentes en la toma de decisiones?

-Si Warren Buffett u otros muchos inversores que todos conocemos invierte en algo, todos lo replicamos y hacemos lo mismo. Es el efecto halo. Cuando existe una persona de unas características positivas y que toma la decisión sobre algo concreto, se tiende a imitarla. Ese es un motivo por el que resultan tan peligrosos algunos falsos gurús.

-¿Tiene el mismo impacto emocional ganar 100 euros que perderlos?

-El impacto de ganar 100 euros es mucho menor que el de perderlos. Si voy a trabajar por la mañana y sé que me dan 100 euros, no me supone un impacto emocional grande. Sin embargo, si salgo con 100 euros de casa y los pierdo porque se me caen en algún sitio, me va a doler mucho más que lo que me satisfaría ganar esos 100 euros. Hay estudios que cifran la pérdida de 100 euros nos provocaría un impacto emocional negativo como positivo sería la ganancia de unos 250 euros, más o menos.

-¿Esto explica el fuerte peso de la renta fija en el mix de inversión?

-Provoca que la gente sea más conservadora con su dinero y que no se quiera arriesgar. Se necesitan bastantes más probabilidades de ganar que de perder para jugarse su dinero. Si la posibilidad de ganar es del 50%, para eso me quedo como estoy.

-¿Cómo se puede lograr que lo racional se imponga a lo emocional?

-Hay tres formas. La primera es tener el mayor tiempo posible para tomar decisiones y evitar que lo emocional se imponga. Lo segundo es tener información, porque, cuanta más tengas, más racional será la decisión. Lo tercero, es que no seas tú el que toma las decisiones. El dinero tiene un impacto emocional tremendo, así que si tenemos a otra persona que gestiona nuestro dinero, las va a tomar de una forma mucho más racional que nosotros mismos.