13 de abril de 2018
13.04.2018

Galicia respalda ampliar los plazos de la deuda autonómica y "subvencionar" los intereses

La Xunta insta a tener en cuenta el coste en protección civil, incendios y cultura - "Cada mes que pasa, la comunidad tiene menos urgencia en la reforma", asegura Santiago Lago

13.04.2018 | 02:22
Santiago Lago, durante su ponencia. // J.P.

Después del sufrido informe del comité de expertos designados por las comunidades y el Gobierno central para la reforma del sistema de financiación autonómica y de la evaluación también que las propias regiones hicieron a partir de esas propuestas, ahora le toca el turno al Ministerio de Hacienda, encargado de poner sobre la mesa el punto de partida del debate. "Por fin", señala Miguel Corgos, director xeral de Planificación e Orzamentos de la Xunta, ante el enorme retraso que acumula el nuevo modelo, pendiente de cambios desde 2015. El Ejecutivo gallego tiene muy claras las líneas rojas. Negociar "lo más favorable" porque le va en ello el 80% de los ingresos y "con cierta perspectiva de Estado". Lejos de las posturas que defienden un reparto de fondos, sobre todo entre aquellos territorios con mayor capacidad fiscal y, por tanto, más recaudación, desde San Caetano tienen claro que la premisa de distribuir los recursos en función de las necesidades de gasto es irrenunciable. Por eso quieren ir más allá de los servicios públicos básicos -sanidad, educación y servicios sociales- y que la nivelación tenga en cuenta también otros capítulos "como protección civil, medio ambiente, incendios o cultura". El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, dejó claro en muchas ocasiones que Galicia cierra la puerta a una quita de la deuda autonómica, aunque sí está dispuesto a "una reestructuración equitativa". ¿Cómo? El director xeral de Planificación lo aclaró ayer durante su participación en la cumbre anual del Foro Económico de Galicia celebrada en A Toxa: "una combinación de la reestructuración de la deuda y la subvención de los tipos de interés".

De otra forma, asegura Corgos, el nuevo sistema podría nacer viciado. La Xunta apuesta por la vuelta "cuanto antes" de las comunidades al mercado para financiarse por sí mismas y abandonar los mecanismos de liquidez -el FLA para las regiones incumplidoras del déficit y el Fondo de Facilidad Financiera para el resto, incluida Galicia- habilitados por el Gobierno central en los años de crisis y todavía en vigor. Si el modelo de financiación aspira a dar suficiencia de fondos a las autonomías, "las más endeudadas no podrían seguir funcionando con normalidad", según el director xeral, que, eso sí, avisa que queda mucho "por discutir".

Y "mucha discusión" y "diferencias enormes" las hubo ya durante el trabajo de los expertos a la hora de tocar el siempre delicado asunto de la deuda autonómica, reconoce Santiago Lago, director del Foro Económico de Galicia y representante de la comunidad en el comité. Fue él el que finalmente optó por incluir la propuesta de "metabolizar" el pasivo acumulado por el sector autonómico. "Se propuso la vía de las quitas, fue una solución significativa, pero no mayoritaria, porque la mayoritaria fue no tocar el principal, sino los intereses y los plazos", apunta Lago.

Para Galicia es difícil ganar posiciones en el reparto de los fondos. Solo Castilla y León recibe más por habitante en función del coste de la prestación de servicios públicos por el elevado envejecimiento y la dispersión poblacional. Lago remarca la importancia de redefinir el Fondo de Compensación Interterritorial, supuestamente destinado a sufragar gastos de inversión para corregir los desequilibrios entre las zonas más ricas y las más pobres, pensando en que "a cinco años vista las perspectivas de los fondos europeos no son buenas".

A favor de Galicia juega, precisamente, esta posición de tranquilidad en el reparto actual. "No es una comunidad exigida", recuerda. Y también su menor nivel de endeudamiento y dependencia de los mecanismos de liquidez del Estado. "Una carta -añade el director del Foro Económico- para la negociación". "Cada mes, cada año que pasa, Galicia tiene menos urgencia para la reforma", avisa.

La Xunta está muy atenta también a la medición de la dispersión. Con el sistema actual absorbe la mitad -el 0,3% del 0,6% total- de la ponderación "y cada décima suponen 80 millones de euros", admite Corgos. "Debería pesar más -continúa-. Los efectos de la dispersión en la presentación de servicios son el doble de lo que se recibe".

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