03 de abril de 2018
03.04.2018

Los hogares gallegos con mucha dificultad para acabar el mes se disparan un 56%

Son uno de cada 10 -Crecen otro 46% las revisiones de créditos e impagos

03.04.2018 | 01:58

La confianza de los gallegos ante la situación de la economía está a años luz de los peores años de la doble recesión. En un intervalo que va de -100, el mayor grado de pesimismo, y el 100, el indicador llegó a situarse alrededor del -43 a principios de 2013. Ahora ronda el -10,8. La mejora es contundente. Pero llama la atención la pérdida de optimismo entre los consumidores de la comunidad desde el tercer trimestre del pasado año, cuando pasó del -7,5 a rozar el 9; y, sobre todo, en los primeros compases de este 2018. Ocurre en todos los puntos de vista del análisis elaborado por el Instituto Galego de Estatística (IGE) y alcanza su peor dato cuando a los gallegos se les pregunta por la capacidad futura de ahorro: -26. La fotografía de las sensaciones de los consumidores gallegos va de la mano de la realidad en el día a día de todavía muchísimas familias en los que no se nota la recuperación de la economía. Hay 115.000 hogares que llegan a fin de mes con mucha dificultad. Son uno de cada diez tras un disparado ascenso del 56% en comparación con el último trimestre de 2017.

De hecho, entre aquellos que acaban el mes sin problemas, el porcentaje está estancando. Eran el 47,6% entre octubre y diciembre y representan en estos momentos el 47,3% del total. Hace un año alcanzaron el 54%. Mientras, los que lo hacen con dificultad bajan del 45,4% al 41,9%. Pero no porque estén en mejores condiciones. Esa caída se explica por la notable subida del 7% al 10,9% de los que acaban el mes con muchas dificultades: el peor dato en año y medio.

Los hogares que optan por cambiar hábitos de compra y fijarse más en marcas blancas o productos en oferta se mantienen alrededor del 11,5% y aumentan casi dos puntos -del 6% al 7,7%, casi 82.000 familias- los que reciben ayuda económica de familiares y amigos. Otros 29.400, un 46% más, se vieron obligados a revisar las condiciones de sus préstamos y aplazar pagos.

En desembolsos extra caen a mínimos desde 2015 los hogares que pueden permitirse unas vacaciones.

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