En Fomento de Iniciativas insisten en hablar en primera persona. Los proyectos del grupo para las ITV gallegas siguen siendo propios porque ese 20% que conservarán Amador de Castro y los herederos de Epifanio Campo tras la venta del 80% de Supervisión y Control (SyC), con la concesión en la comunidad, y la filial en Costa Rica por 89 millones a Applus no es, desde luego, simbólico. "Estamos, formamos parte", subraya Gerardo Ferreiro, consejero independiente. El acuerdo incluye el mantenimiento de los casi 1.000 trabajadores, la marca y la inversión, que a corto plazo suma 5 millones de euros con las nuevas estaciones de inspección de vehículos de O Carballiño y A Coruña y el laboratorio para camiones frigoríficos, a la vez que siguen los trabajos en la estación modular estrenada en Santiago, con tanta expectación en el sector que probablemente se convertirá en patente. La "madurez" del negocio llevó a los directivos a vender para recuperar la inspiración que siempre movió al holding. "Nuevos negocios, visión de futuro", resume Ferreiro.

-El modelo de SyC apostó mucho por la cercanía. Parece que se va a mantener con esa inversión.

-Por supuesto. Y ese es el compromiso. El modelo funciona porque las cosas se hicieron bien. Hay compromiso por parte de la Xunta de seguir prestando el servicio al usuario y por nuestra parte la intención es que cada día sea mejor. Desde el 20% que tenemos en el accionariado y con el propio Applus nos vamos a ocupar de que este sea un modelo modélico.

-Cuando anunciaron la operación, lo justificaron por la necesidad de elegir entre las ITV y el resto.

-La disyuntiva era: o apuesto por la expansión internacional y descuido las inversiones que tengo aquí, o tengo una presencia mínima, acompaño a Applus en el desarrollo del proyecto y cuido el cumplimiento de la concesión, y al mismo tiempo puedo tener una capacidad financiera para capitalizar el resto de negocios.

-Pero puede llamar la atención que se venda uno de los pilares del grupo, de los que mejor funcionan.

-Pero esto también significa que los empresarios tienen visión de futuro, ¿no?

-Desde luego que la tuvieron cuando empezaron.

-Efectivamente. Ahora la visión empresarial es que el negocio está maduro y hay que entrar en nuevos negocios, en colaboración con la Axencia Galega de Innovación, e irán surgiendo otras oportunidades. El hecho de que también haya savia nueva, una nueva generación que le va a dar continuidad al negocio, aportará mucho. Apostamos por el futuro.

-¿El relevo generacional en las familias propietarias ha influido?

-No es que la operación sea consecuencia de eso. Ha coincidido en el tiempo. Con independencia del relevo general se hubiera hecho. Es cierto que el relevo está ocurriendo. Los hijos de Epifanio Campo han trabajado con su padre, conocen los negocios, es gente bien preparada y con ideas nuevas.

-¿En qué trabajan con la Axencia Galega de Innovación?

-Hay proyectos de investigación en los que se está trabajando.

-Abeconsa mantuvo una facturación constante, pese de la crisis de la construcción. En 2016 alcanzó los 12,2 millones.

-Sí.

-Están en el proyecto de mejora de Balaídos con Zona Franca, en Santiago, la estación de autobuses de Noia, en Madrid... Hay una apuesta clara por la construcción.

-Obviamente. Lo que necesitan las constructoras es tener una potencia financiera detrás para llevar adelante proyectos y esta es una de las ideas que buscamos. Capitalizar Abeconsa y que tenga financiación propia para no depender de terceros en proyectos importantes.

-¿A cuánto asciende la cartera?

-Entre Galicia y Madrid en este momento son aproximadamente 45 millones de euros.

-¿Finalizó ya el proceso de transición en Sogarisa tras la licitación?

-Sogarisa va viento en popa. Estamos batiendo récords en toneladas tratadas. Se están consiguiendo clientes que tradicionalmente eran reacios a enviar sus residuos e incluso el anterior socio que teníamos, el grupo Suez, colabora. Antiguamente se abría el vertedero cada dos por tres para depositar residuos y ahora no se producen lixiviados, lo que supone una reducción de costes. Es decir, mayor acción comercial, más clientes, más toneladas, mejora en la gestión y mejora de resultados.

-Con lo que podría superarse la previsión de negocio de la licitación.

-Esperemos. Aunque eso signifique pagar mayor canon a la Xunta.

-¿Hay posibilidades de seguir diversificando el grupo?

-Hay posibilidades y proyectos, como el lanzamiento de estaciones de servicios low cost, que se empezó a estudiar hace un año y se va a retomar. Hay otros más que, por el momento, no se pueden contar.