24 de febrero de 2017
24.02.2017

PSA duplica beneficios y dispone de 8.000 millones para comprar Opel y expandirse

- El grupo ganó 1.730 millones en 2016 gracias a los nuevos modelos y menores costes - Tavares defiende la absorción del fabricante alemán para crear un "campeón europeo"

24.02.2017 | 02:33
Carlos Tavares, ayer. // Reuters

La receta de Tavares funciona. La multinacional automovilística francesa Grupo PSA registró en 2016 un beneficio neto de 1.730 millones de euros, casi el doble (+92%) que el año anterior, un resultado que le permite continuar con su plan de expansión, repartir dividendo (por primera vez desde 2011) y llevar a cabo la absorción de la división europea de la americana General Motors (GM): Opel. El fabricante francés, que pasó en los apenas tres años que lleva Carlos Tavares como presidente de sufrir pérdidas multimillonarias (quemaba unos 200 millones de euros de cash al mes) a liderar la absorción de la marca alemana, atesora ya en caja 8.000 millones de euros para "aprovechar oportunidades", como reconoció ayer durante la presentación de las cuentas del grupo su director financiero, Jean-Baptiste de Chatillon.

Los resultados de 2016 consolidan la posición de PSA respecto a Opel: una facturación de más de 54.000 millones, un resultado neto de 2.149 millones de euros y un beneficio de 1.730 millones, datos cimentados en el éxito comercial de sus nuevos modelos (como el 3008 o el C3), el reposicionamiento de sus tres marcas y el ahorro de costes. Con esta carta de presentación, Tavares no pudo ocultar ayer su determinación por conquistar la marca alemana ante los periodistas: "complementariedad", "sinergias", "oportunidad" y "campeón europeo" fueron las palabras más repetidas por el ejecutivo luso cuando se le preguntó por la operación, que cuenta con el beneplácito de los tres principales accionistas de PSA: la familia Peugeot, el Estado francés y el grupo chino Dongfeng.

Fuentes del sector aseguran que las negociaciones han entrado en la "recta final" y que PSA y Opel ya están preparando nuevos proyectos conjuntos, alguno de los cuales afectaría a los modelos más compactos de ambos grupos, como el C3, el 208 y el Corsa, que podrían pasar a fabricarse en la misma plataforma. Tavares insistió en su comparecencia que hay una "complementariedad" entre las diferentes marcas, y no se descarta que PSA, una vez fraguada la operación, pueda comercializar Opel fuera del territorio europeo aprovechando así el sello de "fabricante alemán".



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Uno de los puntos más espinosos en discusión entre PSA y GM es la carga de las pensiones de Opel. Según el rotativo Les Echos, aunque no se ha cerrado la negociación sobre ese punto, hay un principio de acuerdo por el que PSA no asumiría los riesgos por esas pensiones, evaluados en 7.000 millones de euros para los empleados de Opel en Alemania y Reino Unido. Según este diario, una de las soluciones barajadas es que GM conserve en su balance una parte de esas sumas, aunque habrá que esperar a que se materialice el acuerdo, que podría comunicarse antes del próximo Salón del Automóvil de Ginebra.

Los ministros de Economía de Francia, Michel Sapin, y Alemania, Birgit Zypries, coincidieron ayer en que la marca Opel debe mantenerse y que la firma germana tiene que tener autonomía. Sapin y Zypries mostraron su satisfacción porque PSA haya dado garantías sobre los centros de producción y los empleos, pero admitieron que está abierta la cuestión de los puestos de trabajos que en el futuro podrían verse afectados por la nueva estructura resultante de la fusión o por las evoluciones tecnológicas.

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