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La industria naval gallega

Nodosa construye la primera draga capaz de drenar el fondo del mar de forma autónoma

Tendrá un robot de gestión remota y una boya para depositar la arena sin dispersarla - Llegará a cualquier sitio y con más eficiencia al operar de manera uniforme - La inversión es de 3,5 millones

Recreación de la draga con el robot en la parte inferior. // FdV

Recreación de la draga con el robot en la parte inferior. // FdV

El astillero Nodosa se especializó en la fabricación de dragas a partir de 2006, cuando la construcción de buques de pesca empezó a flaquear. Desde entonces, la factoría marinense creó cuatro de estos barcos. Con la experiencia atesorada se lanza ahora a por la "draga del futuro": un sistema integral de un barco equipado con un robot que operará de forma autónoma drenando el fondo marino y un equipamiento capaz de mejorar todos los procesos tradicionales que realizan este tipo de embarcaciones. Bajo el nombre de E-corydora, el proyecto cuenta con una inversión de 3,5 millones de euros.

El robot está bautizado como Equipo de Supervisión y Control de Dragado (ESCD) y en él se podrán programar las labores de dragado, estableciendo una ruta y área determinada mediante una jaula virtual. De esta forma, si el robot se llegase a salir de la zona predefinida, se bloquearía. De esto se están encargando dos de las empresas del consorcio, el Centro de Investigaciones Submarinas y Subsea Mechatronics. Esta última también participa en la creación del software que lleva el robot de la viguesa ACSM, capaz de detectar minerales a gran profundidad.

Nodosa, por su parte, se encarga de la creación de la embarcación. "En estos momentos tenemos muy avanzada la pontona y esperamos tener todo fabricado para el primer cuatrimestre del próximo año", apunta Rafael Outeiral, responsable del astillero marinense. En concreto, se trata de "una draga simulada" con la cántara para depositar la arena drenada del fondo marino. Junto a ello crearán un soporte para el ESCD. "La intención es poder probarlo en la ría de Pontevedra entre mayo y diciembre del próximo año", explica Outeiral.

La combinación de estos dos equipos dará como resultado un sistema de dragado más flexible que cualquiera existente en la actualidad, capaz de llegar a todos los espacios posibles y con mayor eficiencia, puesto que el robot trabajará de manera más uniforme que una draga tradicional. "Todavía no se sabe cuánto puede costar una vez finalizado, pero ya nos han preguntado por el proyecto. Hay inquietud por este sistema", indica Outeiral.

Junto a este equipo, E-corydora también incluye una monoboya, es decir, una instalación marítima como las que usan las petroleras a través de la que saldrá un tubo que irá directo al punto habilitado para esa arena. "Es una forma de teledirigir el vertido, ya que con una draga normal se esparce debido a las corrientes marinas", apunta el responsable de Nodosa. Además, se busca reducir el impacto ambiental con la implementación de sistemas de dragado ecológico, reducción de turbidez y vertido ecológico, avanzados en el proyecto Ecodraga.

Junto al astillero participa también la empresa Nodosafer (que figura como líder del consorcio) y el proyecto cuando con el apoyo técnico-consultivo del Centro Tecnológico del Mar (Cetmar), el Centro de Ingeniería Mecánica y Automoción (CIMA) y el Grupo de Procesado de Imagen y Realidad Virtual (GPI-RV-UVigo).

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