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Decisión estratégica de la dirección

Pescanova pone a la venta su planta de Mira, la mayor del mundo de rodaballo

-Tiene la "decisión firme" de transmitir el negocio, como advierte en las cuentas anuales -Ya ha iniciado las negociaciones -El rodaballo apenas representa el 3% de sus ventas

Dentro del plan estratégico 2016-2020 en el que trabaja el consejero delegado de Nueva Pescanova, Ignacio González, no va a aparecer la piscifactoría de rodaballo de Mira (Portugal). La compañía no cuenta con este activo ni con las escasas 3.000 toneladas que produce al año, un balance pírrico para el proyecto estrella de su expresidente Manuel Fernández de Sousa. El macrocomplejo de jaulas, pilones y hormigón, que costó al menos 200 millones de euros, está oficialmente en venta. "Existe una decisión firme de transmitir el negocio a un tercero, y para ello se han iniciado las negociaciones pertinentes", admite textualmente la multinacional en sus cuentas anuales de 2015, que ha eludido publicar pero a las que ha tenido acceso FARO. Es la primera vez que Pescanova avanza oficialmente que va a enterrar la gestión de la mayor piscifactoría de rodaballo del mundo. La intención, deshacerse de ella "en el plazo máximo de un año".

Acuinova Actividades Piscícolas (el nombre de la filial) perdió en 2014 casi 17,5 millones de euros. Con una deuda atribuida a la matriz de casi 130 millones, según el informe concursal de Pescanova SA, la pérdida de esta sociedad no supondrá un quebranto adicional para Pescanova, y tampoco un alivio para sus cuentas. Se financió a través un project finance, lo que no aporta a los bancos ninguna garantía adicional al de las propias instalaciones. Esto es, la ejecución de la deuda no da ningún derecho a las entidades financieras, que se quedan sin cobrar y con un activo que será complicado vender. La multinacional informó en su día de que la infraestructura había costado 150 millones de euros, de los que 43 salieron de las arcas públicas de Portugal. Pero el informe de Deloitte elevó esta cuantía a los 200 millones. Caixa Geral, BCP, Novo Banco (antiguo Espirito Santo) y BPI son los bancos atrapados en la macroplanta de Mira.

No estratégico

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A día de hoy la dirección del grupo "mantiene el poder para dirigir las actividades relevantes del negocio", que sigue vivo gracias al envío de alevines desde Santa María de Oia (Insuiña) y al procesado de los ejemplares en los centros industriales de Chapela. Pero no es un producto estratégico para Nueva Pescanova por varios motivos. En primer lugar, porque los rodaballos de Mira apenas representan el 0,5% del volumen de ventas anual (el otro 2,5% procede de las granjas de Xove), y la aspiración del presidente del grupo, Jacobo González-Robato, es ser un "jugador mundial" en el langostino vannamei. Además la cría de esta especie consume mucho capital circulante, los precios no se han recuperado completamente, solo se vende congelada (entera eviscerada o en porciones) y no resulta rentable. Y, por último, porque el mercado está saturado de rodaballo de piscifactoría. A día de hoy solo es capaz de absorber 15.000 toneladas al año: 10.000 de procedencia salvaje y 5.000 de granja. Así que buscar comprador para otras 4.000 toneladas (Mira iba a producir 7.000 anuales) era un reto adicional y poco agradecido para la dirección.

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