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Suelo industrial, de necesidad a "burbuja"

Galicia tiene a la venta más de 400 hectáreas para empresas, la mayoría en zonas de escaso interés comercial, mientras que en las comarcas de Vigo y A Coruña la demanda de terreno obliga a impulsar polígonos privados

Vista aérea del polígono empresarial de Vimianzo en Costa da Morte.

La oferta de suelo industrial en Galicia se alimenta de realidades enfrentadas. En la comunidad coexisten polígonos vacíos -sin actividad empresarial, como el parque de Vimianzo, en Costa da Morte- con áreas industriales al borde de la saturación -como la de Vigo-, donde se siguen impulsando promociones privadas para cubrir la demanda. La Xunta, como medida para frenar la deslocalización de industrias a los países de bajo coste y, en concreto, al norte de Portugal, acaba de lanzar un sistema de alquiler de parcelas a precios low-cost en los parques de su titularidad, una medida aplaudida por las empresas, que sin embargo piden un mayor esfuerzo en promoción industrial, servicios (suelo dotacional) y especialización de los polígonos para que tenga éxito.

Galicia tiene hoy a la venta el equivalente a más de 400 campos de fútbol (428 hectáreas, según un estudio del Foro Económico de Galicia) para uso empresarial. El problema es que la mayor parte de esta superficie se encuentra en zonas donde no se necesita, fruto de una política de generación de suelo industrial en la que ha primado un reparto equilibrado por territorios frente a los criterios económicos. Solo así se explica que en las comarcas de Vigo y A Coruña, por ejemplo, polígonos como los de Valadares, A Granxa, As Gándaras, A Grela, Pocomaco o Sabón mantuvieran incluso en plena crisis un nivel de ocupación de parcelas superior al 95% y otros parques empresariales como Vimianzo, Guitiriz, Santa Comba o Barro estén prácticamente vacíos.

En las últimas décadas, Galicia ha vivido tres grandes etapas de expansión de suelo industrial; la mayor, tras la catástrofe del Prestige, cuando se sembraron las provincias de A Coruña y Pontevedra de nuevos parques empresariales en búsqueda de una reactivación económica de la comunidad. Hoy en día, buena parte de las actuaciones anunciadas entonces están paralizadas (Muxía, Carnota, Porto do Son?) y otras en funcionamiento, como Vimianzo y Malpica, tienen casi toda su superficie disponible para la venta. Lo mismo ocurrió con polígonos de las provincias de interior, como el de Nogueira de Ramuín, entre otros.

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La comarca de Vigo había quedado fuera de los planes de la Xunta pese a la llamada de auxilio que la industria del automóvil, con el centro de PSA Peugeot Citroën a la cabeza, lanzó entonces a las administraciones. La falta de suelo industrial es un "elemento más deslocalizador que China", dijo en 2004 el autor del Libro Blanco de la Automoción Gallega, Pedro Nueno, mensaje que hizo suyo el director de la factoría de Balaídos, Javier Riera. En aquella época se vivieron precisamente las primeras deslocalizaciones de industrias del motor de la comarca, como la de Dayco Ensa (hoy BorgWarner), que instaló una segunda planta en Valença por la imposibilidad de crecer en Zamáns.

"Quizá se debió haber promovido menos en Vimianzo, Guitiriz o Santa Comba y más en Vigo", lamenta David Sobral, secretario general de la Federación Gallega de Parques Empresariales (Fegape). En la comarca de Vigo, el principal promotor de suelo industrial ha sido siempre el Consorio de la Zona Franca, que gestiona cinco áreas empresariales: Balaídos, Bouzas, A Granxa, Valadares y Porto do Molle, este último todavía en fase de comercialización (aunque ya hay unas 80 firmas instaladas que generan unos 800 empleos y tiene prevista la apertura de una nueva planta de Delta Vigo, la mayor industria aeronáutica gallega).

A estos parques se suman las zonas industriales "espontáneas", como O Caramuxo, A Pasaxe o la carretera de Peinador, y los polígonos de promoción privada, que todavía hoy se siguen impulsando para satisfacer la demanda de suelo. Solo en Porriño, donde A Granxa y As Gándaras se encuentran prácticamente a plena capacidad, se están desarrollando cuatro promociones privadas, en alguna de las cuales (como el PPI6 Sector 2) ya se están construyendo naves (como se puede ver en la fotografía inferior). También en la comarca de A Coruña se siguen promoviendo parques privados, como el polígono de Vío.

El plan de la Xunta de alquilar suelo industrial a bajo coste para frenar la competencia lusa ha sido bien recibido por los empresarios. "Corregir o rebajar el precio del suelo es necesario y facilitará nuevas inversiones", reconoce el secretario general de la patronal metalúrgica gallega (Asime), Enrique Mallón. De los 2 millones de metros cuadrados que se someterán a esta fórmula (que obliga a una inversión de 8 millones de euros o la generación de al menos veinte puestos de trabajo), solo el 20% se encuentra en la provincia de Pontevedra (en Mos, Ponte Caldelas, Lalín y Silleda), mientras que el 61% se concentra en la de A Coruña.

A mayores de abaratar el coste del terreno, los empresarios consideran necesaria una mayor promoción industrial (tomando como ejemplo la Zona Franca), dotar servicios a muchos de los polígonos en desuso e incentivar la especialización de estas áreas, como en su día se hizo con el Parque Tecnolóxico de Galicia en Ourense.

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