El proceso de venta de Pesca Chile, filial de Pescanova, continúa con la vista puesta en el 31 de diciembre. Este es el límite marcado por el administrador judicial (o síndico), Herman Chadwick, para consumar la liquidación. Con la intención de levantar el proceso de quiebra, el presidente del consejo de administración de Pescanova, Juan Manuel Urgoiti, envió una carta en la que comprometía el pago de 30 millones de euros antes del 16 de enero, fecha en que vencen dos créditos a corto plazo suscritos por esta filial. Ayer comenzaron las conversaciones entre los representantes de Pescanova, los acreedores de Pesca Chile, el síndico y Lazard para intentar alcanzar un acuerdo. Estos 30 millones de euros no procederán, si se aceptan, de la banca, sino que serán aportados por los fondos de inversión que están dentro del consorcio liderado por Damm para hacerse con Pescanova: Luxempart, KKR y Ergon Capital Partners.

Estas firmas, según pudo saber este periódico, adelantarían un crédito puente por esta cantidad mientras continúan las negociaciones en España con los bancos y "no se cierra la estructura de financiación en la que se está trabajando". De inicio la intención de Urgoiti (y del Grupo Damm, que controla el consejo de Pescanova) era destinar los 29,5 millones que se ingresaron con la venta del 50% de Austral Fisheries (Australia) a bloquear la venta de Pesca Chile. Pero los bancos y la pesquera habían acordado que ese ingreso (ya se ha cobrado) serviría para amortizar parte de la línea de crédito de hasta 56 millones que Pescanova recibió en junio, y que están calificados como créditos contra la masa en el informe concursal. Según fuentes judiciales de la capital chilena esta intención del consejo de Pescanova se les había trasladado "formalmente", de ahí su interés en saber si la compañía gallega "había cobrado o no" por esta desinversión. Como avanzó FARO la pasada semana, los bancos acreedores de Pescanova se habían ofrecido ya a aportar hasta 45 millones para frenar la liquidación de Pesca Chile dada la importancia de esta compañía para la viabilidad del grupo. "Es el coste total" que se necesita para "levantar el concurso", explican fuentes conocedoras de las negociaciones.

El problema más importante para Pescanova será el de retener las sociedades dedicadas a la cría de salmónidos, Acuinova y Nova Austral, pretendidas por los gigantes Marine Harvest y Cooke Aquaculture. Según el cuaderno de venta elaborado por LarrainVial y Landmark Capital, ambas filiales facturarán más de 200 millones de euros el año que viene después de los episodios de anemia infecciosa del salmón (ISA) que padecieron los ejemplares en 2012 y este año. Acuinova y Nova Austral (solo por una de ellas Pescanova estuvo a punto de ingresar 250 millones en febrero) aportarían un beneficio bruto de 35,2 millones al grupo gallego, siempre y cuando permanezcan bajo su poder.

El caso de la matriz Pesca Chile (dedicada a la pesca tradicional) es distinto ya que el síndico no recibió ofertas satisfactorias. Esta compañía es valiosa por lo que aporta en valor añadido a Pescanova, no tanto por sus registros económicos. En 2012 facturó 53,8 millones de euros, y generó un beneficio antes de impuestos de 12,2. Pero sus nueve buques constituyen la mayor flota de Chile y posee licencias de bacalao, brótola o merluza austral, una delicatessen en Estados Unidos y Japón.