20 de febrero de 2012
20.02.2012
Faro de Vigo

Rajoy: "La reforma es justa, buena y necesaria y la que esperaban cinco millones de parados"

El jefe del Gobierno advierte del duro camino que queda para superar una crisis "que aún no ha tocado fondo"

20.02.2012 | 01:18
Rajoy: "La reforma es justa, buena y necesaria y la que esperaban cinco millones de parados"

El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, advirtió ayer del duro camino que queda para superar una crisis que "aún no ha tocado fondo", pero se ha mostrado convencido de que los españoles aceptarán los sacrificios necesarios y el rumbo marcado por reformas como la laboral y pese a las protestas que motiva.
Rajoy aprovechó su discurso de clausura del 17 Congreso nacional del PP para dibujar el panorama económico que ante sí tiene España siguiendo su compromiso de ser realista y no engañar a nadie.
"Los problemas son extremadamente graves, no se van a resolver en dos tardes y las medidas no serán agradables", resumió antes de advertir de que, por todo ello, su Ejecutivo va a seguir actuando "sin vacilaciones y sin perder un minuto".
Como ejemplo, ha hecho una cerrada defensa de la reforma laboral frente a las movilizaciones que provocó ayer en toda España.
Rajoy expresó su respeto por las mismas, pero ha considerado que la modificación de la legislación laboral es "justa, buena y necesaria y es la que estaban esperando cinco millones de parados".
"Si queremos que España crezca y cree empleo, hay que hacer esto que hemos hecho", ha señalado antes de sentenciar: "Así lo creo, así lo siento y así se lo digo a todos los españoles".
La mayoría de ellos está convencido de que saben que, con el Gobierno del PP, ya hay solución a la crisis y, por tanto, van a arrimar el hombro sin "entorpecer la tarea" y van a apartar del camino a quienes "pongan obstáculos".
"Ha cambiado la actitud de la gente; no es que vean ahora la salida, pero ahora creen que existe una salida, ahora creen que podemos alcanzarla", ha añadido Rajoy a la vez que ha recalcado que, mientras dure el trayecto, habrá que asumir sacrificios.
En medio de la sucesión de referencias a la gravedad y aridez de la coyuntura actual, se ha vanagloriado de que su Ejecutivo, en siete semanas, haya hecho más reformas que en siete años del Gobierno anterior.
Rajoy advirtió a los sindicatos que han convocado manifestaciones por toda España contra la reforma laboral de que España "dejará atrás los que pongan obstáculos en el camino" y de que los españoles no van a "entorpecer" la tarea de un Gobierno en el que han puesto "su esperanza". A pesar, dijo, de que las medidas que adoptará "no serán siempre agradables" porque lo primero que debe hacer es "frenar la destrucción" ya que, insistió, la "crisis no ha tocado fondo".
Rajoy no mencionó expresamente a los sindicatos, se refirió a ellos indirectamente pero les quiso enviar un mensaje claro: "España entera arrimará el hombro y dejará atrás a los que pongan obstáculos en el camino".
"Se que algunos intentan desarbolar esta voluntad mayoritaria de recuperación", admitió y dijo también que a algunos no les gusta lo que está haciendo el Gobierno "quizá porque les gustaba más lo que había antes", pero acto seguido, se mostró convencido de que los españoles no van a "sacrificar esta oportunidad entorpeciendo la tarea de un Gobierno en el que han puesto sus esperanzas" porque, argumentó, se trata de un Gobierno que "está cumpliendo" con su deber y del que depende "el bienestar de todos".
En su argumentación, alegó que España "no se va a resignar" porque "quiere ponerse en pie, salir del atasco, atravesar este desierto de la crisis y dejar, cuanto antes, esta pesadilla a la espalda".
Y dijo que no lo harán porque ahora, los ciudadanos, conocen "la verdad".
En este sentido y tras admitir que el Gobierno aún no ha tenido ocasión de "cosechar nada", explicó que sí se han producido algunos cambios, porque: "los problemas están ahora más claros" después de "disipar la niebla que los envolvía" y poder ver "las dimensiones del desafío" y el "tamaño del agujero"; ha cambiado la manera en que se ve a España desde fuera, como un país "serio, responsable y que puede cumplir sus compromisos" y ha cambiado la "actitud de la gente" que ahora cree que "hay una salida", que "existe una solución". Se trata, dijo, "de un paso de gigante".
Antes de lanzar esta advertencia a los sindicatos, Rajoy desarrolló un discurso extremadamente pesimista sobre la situación económica de España, dejando claro que la crisis "no ha tocado fondo" y que sigue la "destrucción", lo que le sirvió para justificar las medidas que está adoptando.
Según Rajoy "frenar la caída" cuesta mucho más trabajo que "reiniciar el ascenso". "Exige más sacrificios frenar el deterioro que construir", dijo y se lamentó de que la situación económica "aún no ha tocado fondo". Por ello, explicó que la tarea que está desarrollando el Ejecutivo en estos primeros meses de Gobierno es "frenar el deterioro" para "lograr que las cosas dejen de ir a peor".
En este sentido, expuso que "poner barreras a la destrucción" no se va a hacer "en dos tardes" porque no es una "tarea fácil" y no lo va a ser en "bastante tiempo".

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