15 de diciembre de 2011
15.12.2011
40 Años

El "miniempleo", ¿trabajo o más precarización?

La propuesta del BCE para que España adopte el empleo "minijob" gusta a los empresarios, y los economistas la califican de "transitoria" para "una situación de emergencia"

15.12.2011 | 01:43

La recomendación del BCE al Gobierno español de poner en marcha el miniempleo (minijobs), que apoya la patronal y que rechazan de plano los sindicatos, ha abierto de nuevo un debate sobre los contratos de trabajo. El presidente de la CEOE, Juan Rosell, ve con buenos ojos esta iniciativa "para crear empleo" y afirma que Alemania cuenta con 4,6 millones de personas como vía de inserción al mercado laboral y que afecta tanto a jóvenes como a desempleados. Rosell defiende que se recupere la figura del aprendiz con un contrato de unos 400 euros, más 150 de cotizaciones, formación que sería compatible con los estudios.
Los sindicatos, por su parte, no quieren ni oír hablar de esta posibilidad. Ayer, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, rechazó la propuesta de la CEOE de impulsar la contratación de empleos de "escaso sueldo" para facilitar la entrada en el mercado de trabajo y aseguró que los "miniempleos" son una "degradación" del mercado laboral.
Méndez dijo que la solución fundamental al desempleo hay que buscarla en otro lado y explicó que el "miniempleo" es una manera "políticamente correcta" de definir unos empleos que en Alemania se llaman "de escasa importancia y escaso sueldo".
Reacciones en Galicia
El presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla, considera, sin embargo, que "ante el deterioro imparable que sufre el mercado de trabajo y de las complicadas perspectivas que se intuyen en los próximos trimestres está claro que hemos de introducir nuevas fórmulas en nuestro marco laboral que favorezcan la contratación".
Añade que "aferrarse al mantenimiento de la actual estructura, no permitirá dar respuesta a los millones de desempleados que engrosan las listas del paro, muchos de ellos de larga duración".
Fontenla asegura que una de las fórmulas que se deben explorar es el trabajo a tiempo parcial, en el que cabe la posibilidad de que un trabajador combine varios empleos. "En otros países de Europa supone una modalidad generalizada y de eficacia probada, sobre todo entre los más jóvenes, como en Francia, donde representa un 24% de los contratos y en Holanda, con un 48%. En nuestro país esta modalidad supone tan solo el 12%", afirma.
El economista gallego Víctor José Montes comparte con la opinión de la patronal que se trata de "una solución parcial" al elevado desempleo, con precedentes en otros países del entorno y coincide con los sindicatos en que "es una medida que agudiza la tendencia a la precarización".
Montes cree que el punto de equilibrio entre una y otra percepción del asunto dependerá de su consideración como una medida transitoria para una situación excepcional, o su ánimo de permanencia en el tiempo. "La ventaja inmediata €indica Montes€ sería la de relajar los mecanismos estabilizadores: incrementaría, aunque poco, las cotizaciones sociales, al tiempo que permitiría abaratar el coste presupuestario de las prestaciones por desempleo".
En cualquier caso este economista considera que la propuesta "es una expresión más de la devaluación interna a que nos condena el anclaje al euro en ausencia de ganancias de productividad, así como la competencia desleal que, en lo laboral, ejercen determinadas regiones del mundo cuya estructura productiva es intensiva en mano de obra €fundamentalmente, en China€. Con la diferencia de que en Europa, y en España en particular, venimos presumiendo desde hace años de la ingente acumulación de capital humano y de la intensidad tecnológica de nuestros productos y servicios".
Por su parte, Maica Bouza, secretaria de empleo de CC OO de Galicia, considera "indecente la propuesta" de los "empleos basura formulada por el presidente de la CEOE".
"En CC OO de Galicia nos parece un abuso que se pretenda aprovechar el contexto de crisis para precarizar todavía más las relaciones laborales".
Afirma Bouza que "como no se puede devaluar la moneda, se devalúan los derechos sociales. Empleos sin derecho por debajo del salario mínimo interprofesional son inaceptables", sentencia.
Recuerda que ya existen fórmulas de contratación precaria y también prácticas laborales no remuneradas y asegura que el problema del desempleo "no se resuelve porque la causa está en la falta de actividad económica no en el modelo de relaciones laborales". Por último señala que España, "en vez de avanzar en la consolidación del Estado del Bienestar y de la Europa social, avanzamos en el modelo chino".
A la economista Teresa Mariño le parece interesante que "España se plantee los "minijobs" como una medida para frenar la sangría del desempleo actual y dar salida a la economía sumergida". Sin embargo, advierte de que no debe considerarse el "minijob" como una forma de explotación para hacer el mismo trabajo que en 8 horas, una forma de abaratar el precio del trabajo o sustituir a un trabajador por dos minijobs, que encima no pagarían impuestos. "Un "minijob" se debe entender como un complemento a los ingresos familiares, pues no me imagino viviendo con 400 euros al mes", asegura.
Decreto ya aprobado
El secretario de negociación colectiva de la CIG, Antolín Alcántara, recuerda que el 18 de noviembre el Gobierno en funciones ya aprobó un decreto que modificaba el contrato de aprendizaje para jóvenes de entre 18 y 25 años. "Este tipo de trabajo, de 420 euros al mes, sin alta en la Seguridad Social, sin derecho a prestación por desempleo y sin temporalidad en la empresa, ya se aprobó, pero ahora quieren darle un carácter institucional que englobaría a todos los niveles de la sociedad", sostiene. Para Alcántara los miniempleos son una "barbaridad" porque, a su juicio, "ni crean empleo ni generan riqueza, y tampoco ayudarán a salir de la crisis".
"Lo que se conseguirá es que una parte de la población sea más pobre, porque obligarían a la gente a aceptar ese contrato o a perder las prestaciones", afirma.
Para el economista Andrés Faíña, "esta propuesta se podría adoptar como mecanismo de inserción laboral ante la situación de emergencia que se vive y con las debidas garantías. Lo que no se puede hacer es cambiar el régimen del empleo. Se puede tomar como una medida excepcional para combatir la alta tasa de desempleo juvenil o para ayudar a los parados de larga duración".

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