11 de abril de 2010
11.04.2010

Coren proyecta dedicar montes quemados a pastoreo de vacas autóctonas

La empresa plantea fertilizar esas áreas con abonos de sus explotaciones porcinas

11.04.2010 | 08:30
Vacas de raza Cachena pastan en una finca experimental de Maus de Salas, en Ourense.

La cooperativa agroalimentaria Coren pretende recuperar los montes gallegos quemados y los terrenos comunales abandonados convirtiéndolos en zonas de pastoreo para vacas de razas autóctonas en peligro de extinción y acaba de presentar su proyecto a la Xunta.
Según la empresa, tales montes, situados en diferentes zonas del territorio gallego, podrían convertirse en terrenos útiles, fertilizados con los abonos, purines y gallinazas procedentes de las explotaciones de porcino de Coren y que "por sus composiciones naturales cubrirían las necesidades de estos terrenos, acelerando el proceso de recuperación de los mismos". El proyecto está dirigido por un equipo de ingenieros agrónomos y veterinarios de la cooperativa ourensana en el que se lleva trabajando siete años.
Entre los objetivos que persigue Coren están "la recuperación de montes abandonados, buscando su reutilización agrícola-ganadera, prevenir los incendios forestales, recuperar ganado vacuno autóctono de Galicia como la raza Cachena, Caldelana, Limiana o Vianesa; el asentamiento de la población en el medio rural con la creación de puestos de trabajo; el desarrollo rural sostenible por el que apuesta la CE con un tratamiento adecuado de los residuos ganaderos, así como la cría y engorde del ganado en libertad como es el caso del pollo de corral y otras producciones ecológicas con alimentación natural y cría al aire libre".
Así, zonas como San Lorenzo de A Gudiña, Pombeiro, en Lugo, o Ferreira de Pantón podrían pasar en poco tiempo a ser terrenos poblados por razas autóctonas gallegas, pasando a ser consideradas explotaciones vacunas al aire libre, señalaa Coren
El proyecto cuenta con una experiencia piloto en la zona de Maus de Salas, en la provincia de Ourense, en donde 200 hectáreas de monte abandonado se han convertido en una gran finca de cultivo de cereales y donde pastan alrededor de 200 cabezas de ganado de raza Cachena, autóctono de la zona.
Según la empresa, el pastoreo en libertad podría servir para erradicar los incendios naturales que asolan estas zonas gallegas, al limpiar las mismas vacas el terreno que actualmente se encuentra llenos de matorrales y vegetación que suponen un riesgo en la época de verano.

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