21 de diciembre de 2008
21.12.2008

Ignacio Fernández Toxo, Secretario general de Comisiones Obreras: "No es el momento de una huelga general, pero si cambia el panorama saldremos a la calle"

"Hay muchas empresas que tienen que tomar decisiones duras por la crisis, pero otras dan gato por liebre y hacen limpieza"

21.12.2008 | 01:00
Su primera reunión, con UGT, Fernández Toxo se estrenó advirtiendo al Gobierno de que el sindicato "estará en primera línea en la defensa de los trabajadores". Criticó el incremento del Salario Mínimo Interprofesional y las nuevas disposiciones en materia de extranjería, y anunció que su primera reunión en su nueva responsabilidad será con el líder de UGT, Cándido Méndez.

Por primera vez un gallego alcanza la secretaria general de los dos grandes sindicatos españoles desde la Transición. Ferrolano como el fundador de UGT, Pablo Iglesias, Ignacio Fernández Toxo resultó elegido el viernes nuevo secretario general de Comisiones Obreras en sustitución de José María Fidalgo, que llevaba ocho años en el cargo, por sólo 28 votos de ventaja. Con él se abre una nueva etapa en el sindicato marcada por la crisis económica y con un sello más reivindicativo y combativo.
-En su primera intervención ya le ha lanzado una dura andanada al Gobierno. ¿Quiere decir esto que los tiempos están cambiando?
-El mensaje ha tenido un doble sentido, por una parte una disposición absoluta a negociar todo lo que haga falta, a concertar y estar abiertos a las iniciativas que sirvan para minimizar el impacto que la crisis económica está teniendo en nuestro país, pero también de absoluta firmeza en defensa de los trabajadores españoles y de su protección social. Estoy convencido de que la crisis no tiene origen laboral y no se puede utilizar para hacer retroceder los derechos de los trabajadores.
-¿Hasta qué punto pagan los trabajadores la crisis?
-Estoy convencido de que hay situaciones de crisis real en empresas que no tienen más remedio que tomar decisiones duras que en otros casos no tomarían, pero también hay mucho gato por liebre, mucho expediente anticipatorio, ganancias de productividad aprovechando la psicosis que genera la crisis y la facilidades que calculan que van a tener en sus expedientes de regulación por parte de las autoridades laborales. También hay muchas empresas que están aprovechando los mecanismo de despidos tan fáciles que hay en España, como la elevada tasa de temporalidad y la no renovación de contratos, para hacer limpieza en las empresas.
-¿Se presentan unas Comisiones Obreras más combativas que las que hemos conocido en los últimos años?
-CC OO estarán muy pegadas al mundo de los trabajadores en las empresas y, sobre todo, en el ámbito de las microempresas donde los empleados desarrollan su actividad en una situación de mayor indefensión frente al empresario, muchos de ellos jóvenes, mujeres e inmigrantes con contratos precarios o temporales, que son los que más necesitan de la atención del sindicato.
-La victoria ha sido ajustada, ¿qué factores han jugado a su favor?.
-La necesidad del cambio en el sindicato que ha sido entendido por una gran parte de la organización. El que las posiciones estuviesen muy igualadas se debe que el secretario general saliente, José María Fidalgo, tiene un plus y un reconocimiento dentro de la organización.
-¿Viviremos más actividad sindical en la calle?
-Sin duda, habrá una nueva política sindical porque cambian las personas y cada uno tiene su forma de ver las cosas, pero sobre todo ha cambiado el paisaje. En una situación de bonanza económica, en la que es fácil repartir, el conflicto social también es más fácil de evitar que en una fase como la actual de caída de la actividad económica y de la caída masiva y acelerada de empleo. Estaremos en la calle si es necesario defender a los trabajadores.
-¿Esto significa una mayor dureza en sus planteamientos y reivindicaciones?
-Más dureza no. Yo diría más convicción y más proximidad con la gente y más disposición de defensa de los más débiles para que no se cebe la crisis en ellos. No lo calificaría de dureza sino de más responsabilidad porque el sindicato, que no es más que una herramienta al servicio de los trabajadores, tiene que ejercer su función.
-¿Es usted partidario de dar un toque de atención al gobierno con una huelga general como sugiere el nuevo líder de IU, Cayo Lara?
-No creo que sea ahora el momento, prefiero agotar todas las posibilidades de negociación en los espacios de diálogo social. el presidente Zapatero se comprometió en la apertura de nuestro congreso a no recortar las prestaciones sociales y esa es una buena señal. Pero si cambiase el panorama mi sindicato estaría en primera línea en defensa de los trabajadores.
-¿Se incorporarán más gallegos a su equipo?
-No lo sé, no me he parado a ver la procedencia de todas las personas que están en la ejecutiva confederal. Sé que hay algunos gallegos, pero será a partir de mañana cuando estudiaré la composición de las responsabilidades. Me gustaría, por aquello de que la tierra tira, de tener gallegos en los puestos de responsabilidad, pero lo que importa es la solvencia de las personas y la disposición a trabajar.
-¿Qué propuestas pueden presentar para superar la situación de crisis?
-Ya hemos desplegado una batería de iniciativas y que el Gobierno ya adoptado algunas. Estamos orientando la reflexión hacia una mayor inversión pública, aunque incurramos en déficit, para sostener la actividad económica y esta inversión debería ir destinada a sostener los sectores de actividad como es el del automóvil, que atraviesa una situación delicada por la caída de los mercados, o en relación con la inversión en infraestructuras acelerando proyectos que permitan generar actividad económica o en vivienda pública que es una necesidad imperiosa en nuestro país.
-¿No le ha gustado nada las nuevas líneas en materia de inmigración?
-No me han gustado y me parecen que son injustas como en el caso del reagrupamiento.

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