Tras la subasta de los terrenos de Vanosa de ayer, que sólo beneficia a los trabajadores de esta desaparecida empresa de GEA, a los ex trabajadores del grupo cerámico y de vidrio ya le quedan muy pocas posibilidades de cobrar la deuda pendiente desde el cierre del grupo hace seis años, y que incluyen salarios atrasados y la liquidación final.

Una de esas posibilidad que tienen pendiente es la subasta de las casas de Cabral, que construyó GEA en su día para sus trabajadores. Son un total de 96 viviendas que serán subastadas en los próximos meses y que después serán vendidas a los actuales ocupantes, tras un acuerdo alcanzado con el delegado provincial de la Consellería de Vivenda.

La decisión final fue adjudicar a los moradores, hayan sido o no trabajadores de GEA para resolver un problema social.

Y la otra fuente de ingresos para hacer frente a la deuda de los mil trabajadores de GEA, provendrá de lo que les resta cobra por el resto de la venta de los terrenos de GEA en Cabral y por los de Coruxo, una vez que se aprueba el Plan Xeral de Ordenación Municipal.