Cuatro parejas y seis arrastreros individuales, de seis empresas y casi todos con base en Vigo, componen la mermada flota bacaladera española, que cuenta este año con una cuota de menos de 10.000 toneladas de bacalao en aguas exclusivas noruegas y en Svalbard, el área cuya jurisdicción está en el origen de un conflicto que se ha traducido en constantes inspecciones, apresamientos y sanciones para los barcos españoles.

España y Noruega han decidido analizar sus diferencias en un grupo de trabajo que comenzará a operar el día 28 en Bergen. Antes, las empresas del sector expresarán su criterio y sus demandas de "seguridad jurídica" en el caladero a la Secretaría General de Pesca Marítima, que les ha citado para una reunión que se celebrará el próximo día 22.

Ayer mismo, el secretario general de Pesca Marítima, Juan Carlos Martín Fragueiro, apostaba en Rusia por la colaboración con Noruega para pescar en Svalbard, pese a las discrepancias jurídicas entre ambos estados.