El anuncio del Ministerio de Industria de que España podría asumir la nueva normativa europea de Servicios preocupa, y mucho, al pequeño comercio gallego. La trasposición de esta directiva reduciría las limitaciones impuestas por las autonomías a la apertura de grandes áreas comerciales, por lo que los comerciantes alertan de que el equilibrio entre la oferta y la demanda quedaría "roto" y centenares de pequeños establecimientos tendrían que cerrar sus puertas al no poder competir con las grandes superficies.

Lo que a priori para el Ministerio de Industria sería una medida encaminada a "incrementar la competitividad del comercio español", podría derivar en "la desaparición" del pequeño comercio, tal y como asegura el presidente de la Federación Gallega de Comercio, José María Seijas.

"Si hubiese libertad absoluta para la implantación de grandes superficies comerciales no cabe duda de que en muy pocos años la destrucción del pequeño comercio sería inevitable", aduce. Este portavoz del sector confía, no obstante, en que la última decisión de aplicar o no esta directiva sea de las comunidades autónomas. "La directiva no es definitiva; hay que debatirla aún", manifiesta. Así, el departamento de Comercio, que dirige Ignacio Cruz Roche, se reunirá en septiembre con representantes del sector para perfilar las medidas.

Asimismo, los comerciantes gallegos mantendrán también en septiembre un encuentro con el Conselleiro de Industria para explicarle la situación del sector y pedirle ayuda. Según Seijas, la directiva europea de Servicios también supondría la pérdida de miles de puestos de empleo en Galicia, comunidad que cuenta con más de 42.000 pequeños comercios.