Cada mañana los responsables del área de mantenimiento del centro se reúnen para evaluar la evolución de las obras y distribuir los equipos en función de las necesidades de cada uno de los trabajos. Pero controlar a más de 2.000 personas que a diario entran y salen de la fábrica y que además la mayoría no pertenecen a PSA no resulta sencillo. Este ir y venir de técnicos y operarios también pone a prueba a los servicios de seguridad del centro, que extreman sus precauciones.

Cero accidentes

La dirección de la factoría también quiere evitar a toda costa que esta marea de profesionales externos incremente sus índices de siniestralidad laboral, de los más bajos de España. Por eso una de las exigencias de PSA es que todos estos técnicos cumplan la nueva normativa de prevención para proveedores exteriores, difundida a todas las empresas hace meses, y que persigue el objetivo de que no haya accidentes. A las compañías proveedoras también se les exige que presenten la documentación pertinente, y personal de la propia PSA realiza un seguimiento en calidad, plazos y medidas de prevención de riesgos laborales.