Al comienzo de las vacaciones, sobre todo durante el mes de agosto, una multitud de vigueses se echa a la carretera. Todos quieren ser los primeros en colocar su toalla en las playas y, ante el temor de que sus coches los dejen tirados a medio camino, suelen acudir por estas fechas a los talleres a ponerlos a punto. Otros, los que no se van de vacaciones, eligen también estos días para llevar sus coches a revisión, simplemente porque antes no tuvieron tiempo de hacerlo por sus trabajos.

Esto hace del verano la mejor época del año para los talleres mecánicos, que aumentan su actividad aproximadamente un 30%, en parte también por la afluencia de turistas. "Incluso podemos llegar a doblar nuestra clientela", explica el gerente de Midas en Vigo, Julio Lorenzo. "Se nota muchísimo la llegada del verano, viene bastante más gente a reparar su coche", apunta Mercedes, jefa de servicios de Autoviasa, sin parar a pensarlo ni un segundo.

Este incremento de las reparaciones no significa que los coches se estropeen más durante las épocas de descanso. "El cambio se nota sobre todo por la gente que está de paso o viene a pasar las vacaciones aquí", explica Ramón, jefe de mecánicos del concesionario de porsche Beny Fernández.

Puesta a punto

Las revisiones son los servicios que más demandan los que acuden con sus turismos durante el verano a los talleres. "Cerca del 80% de la gente que viene al taller viene para cambiar aceite, ruedas, frenos, filtros...", afirman desde la Asociación de Talleres de Reparaciones de Automóviles de Pontevedra (ATRA), a la cual pertenecen más de 750 talleres, 250 de Vigo.

"El 75% de las reparaciones son de mantenimiento, para irse de viaje y estar más seguros de que no les deje tirados a mitad de camino", explica Mercedes, de Autoviasa, que añade que "el resto son averías por exceso de temperatura, debidas al calor y a las caravanas, y fallos electrónicos".

Los accidentes también aumentan en verano pero los talleres declaran que "se nota más en puentes y sobre todo cuando llueve".

Este aumento de clientela pone en aprieto a los talleres, ya que se une a la falta de mecánicos que se van de vacaciones, con lo que las colas de reparaciones se alargan y "el plazo máximo de espera puede aumentar de 3 días, en un mes normal, a una semana, en julio y agosto", según aclara Mercedes. Hay talleres, como explican en ATRA, que deciden "no dar vacaciones en verano y las dan en septiembre u octubre", de esta manera pasan el verano con toda la plantilla y el trabajo está mejor repartido.