Los viticultores gallegos aseguran estar viviendo una situación de incertidumbre a apenas un mes del comienzo de la vendimia. La razón: no disponen de "garantías suficientes" de recibir "un precio digno" por sus cosechas. Y es que en los últimos cinco años el valor de la uva ha caído hasta un 66%, al pasar de 3 euros el kilo a 1 euro, según denunció ayer en Vigo el sindicato Unións Agrarias (UU AA), que se ha hecho eco de la protesta del sector. Esta formación aseguró además de que un buen número de viticultores de la Denominación de Origen Rías Baixas ha recibido una carta de las bodegas comunicándole una reducción importante en el número de kilos que les comprarán.

José Luis Fernández, secretario de Agricultura de este sindicato, explicó que esta reducción llevará a la quiebra a más de algún pequeño agricultor. "No tienen garantías de que les vayan a comprar las uvas, y si lo hacen, a qué precios", matizó. Fernández denunció que el único objetivo que persiguen las bodegas es generar "incertidumbre", y apuntó que esta situación se repite todos los años antes de la vendimia.

Según UU AA, la notificación que recibieron los viticultores este año responde a "una estrategia" de las grandes procesadoras para "justificar la reducción del precio de la uva", que deciden de forma unilateral.

Oferta y demanda

El responsable de Agricultura del sindicato agrario aclaró que las bodegas argumentan la reducción de los precios por el exceso de oferta. "Aquí no funciona la ley de la oferta y la demanda; otros años hubo menos cosecha y los precios fueron los mismos. Otras disculpas de las grandes bodegas es que tienen vino embotellado, o que no venden", manifestó Fernández.

La reducción del precio de las uvas se viene registrando desde hace unos cinco años, según los propios viticultores, que afirman que entonces el kilo se pagaba "a 500 pesetas" (3 euros). La cosecha pasada, en cambio, el kilo de uva se pagó a un precio medio de 1 euro, un 66% menos que en 2000.

"Los perjudicados son los pequeños viticultores, los cooperativistas, las pequeñas bodegas; y los beneficiarios, las grandes bodegas con nombres y apellidos de políticos y entidades financieras", afirmó este portavoz de UU AA, que añadió que 1 euro era el precio que se pagaba hace unos quince años.