Tras haber invertido más de 90.000 millones de euros en energías limpias desde 2001, Iberdrola se ha convertido en líder eólico mundial, ha multiplicado por seis su base de activos y ha triplicado su beneficio neto, lo que ha permitido incrementar progresivamente sus dividendos, siempre en línea con sus resultados.

De acuerdo a sus Perspectivas Estratégicas 2018-2022, presentadas el pasado mes de febrero en Londres, las renovables continuarán siendo una de las grandes apuestas del grupo, ya que a este negocio destinará el 37% de los 32.000 millones de euros de inversión previstos para el periodo.

Hace ya cerca de 20 años Iberdrola fue pionera en la apuesta por la generación eólica terrestre y, del mismo modo, la compañía ha decidido ahora liderar el desarrollo de la fuente de energía renovable más prometedora en la actualidad: la eólica marina. Y lo va a hacer en torno a tres ejes: el Mar del Norte, el Mar Báltico y la costa este de Estados Unidos.

Actualmente, el grupo ya tiene en operación dos instalaciones: por un lado, el parque de West of Duddon Sands. Puesto en marcha en 2014 en el Mar del Norte, se convirtió en la primera planta de estas características promovida por una empresa española. Por otro, el parque Wikinger, en aguas alemanas del Mar Báltico y en funcionamiento desde diciembre de 2017. Pero la apuesta pionera y decidida de Iberdrola por la generación eólica marina se consolidará en los próximos años.

Recientemente, y a través de la sociedad Vineyard Wind, la compañía ha recibido la autorización del Massachusetts Electric Distribution Companies (EDC) para construir un parque eólico marino en la costa este de los Estados Unidos. Este nuevo parque, que supondrá el desembarco a gran escala de la compañía en este negocio en dicho país, contará con una potencia de 800 megavatios (MW). Esta instalación se incluye, además, en los objetivos del Estado de Massachusetts para el desarrollo de infraestructuras eólicas marinas en el marco de su Ley de Comunidades Verdes.

A esta relevante adjudicación se suma la lograda por Iberdrola en Alemania el pasado mes de abril, que supondrá la construcción de dos nuevos parques eólicos marinos en aguas del Báltico con una potencia total de 486 MW: Baltic Eagle y Wikinger Süd.

Actualmente, la compañía presidida por Ignacio Galán también se encuentra en fase de adjudicación de trabajos para East Anglia One, otro de sus grandes proyectos marinos. Esta instalación, que desarrolla en Reino Unido, contará con una capacidad de 714 MW. Cuando entre en funcionamiento, hito previsto para el año 2020, será el mayor complejo eólico marino del mundo, con una superficie de 300 kilómetros cuadrados. Además, Iberdrola ya ha solicitado al Gobierno británico ampliar la potencia de East Anglia hasta los 2.000 MW, a través de la fase Three.

A estas nuevas instalaciones se sumará la de Saint Brieuc, en aguas francesas, cuya entrada en operación se prevé para 2022. Este parque eólico tendrá una potencia de 496 MW y estará ubicado en la bahía de Saint-Brieuc, frente a la costa de la Bretaña francesa, 20 kilómetros mar adentro.

Industria española

Gracias a la apuesta de Iberdrola por la eólica marina, la compañía se ha situado como uno de los principales tractores económicos para determinados sectores como puede ser, por ejemplo, el naval.

Así, los astilleros de Navantia en Fene (A Coruña) y Puerto Real (Cádiz) se han ocupado de la fabricación de 29 jackets -soportes sobre los que asientan los aerogeneradores marinos- y de la subestación eléctrica del parque Wikinger. También la empresa asturiana Windar ha participado en este gran proyecto, con el desarrollo de los llamados pilotes que también se han instalado en el parque.

Tras el trabajo realizado, Iberdrola ha contado también con estas compañías españolas para el desarrollo de East Anglia One. El pasado mes de marzo, partían desde el astillero de Fene las cuatro primeras jackets para el nuevo parque, que ya han sido instaladas sobre el lecho marino.