El calentamiento global puede limitarse a 1,5 grados Centígrados mediante mejoras sin precedentes en la eficiencia energética de las actividades cotidianas, según una nueva investigación de un equipo internacional de científicos del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA, por sus siglas en inglés).

Un nuevo estudio publicado en ‘Nature Energy’ muestra que transformaciones dramáticas en la forma en que las personas mueven, calientan y refrescan los hogares, y compran y usan dispositivos y electrodomésticos en las ciudades pueden ayudar a elevar los niveles de vida en el Sur global para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, manteniéndonos dentro del objetivo de 1,5 grados establecido por el Acuerdo de París 2015.

Los mejores niveles de vida para todos no necesitan un gran aumento en la demanda de energía a expensas del medio ambiente mundial, según los autores. El estudio también es el primero en mostrar cómo se puede alcanzar el objetivo de 1,5 grados sin depender de tecnologías no probadas como la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés) que eliminan el dióxido de carbono de la atmósfera y lo entierran.

El autor principal del estudio, Arnulf Grubler, director del programa de actuación IIASA, dice que el análisis “muestra cómo una serie de nuevas innovaciones sociales, conductuales y tecnológicas, combinadas con un fuerte apoyo político para la eficiencia energética y el desarrollo bajo en carbono pueden ayudar a revertir la trayectoria de demanda de energía en constante aumento”.

El coautor del estudio, Charlie Wilson, del IIASA y también del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático en la Universidad de East Anglia, Reino Unido, agrega: “Un rápido descenso del tamaño del sistema energético mundial entre ahora y 2050 hace que sea mucho más factible la transición de los combustibles fósiles hacia las energías renovables y la electricidad para satisfacer las necesidades de desarrollo al tiempo que se limitan los impactos del cambio climático”.

El equipo examinó una amplia gama de innovaciones al margen de los mercados actuales, pero que podrían ayudar a reducir las emisiones si se convirtieran en convencionales.

Basándose en estudios detallados de la energía utilizada en el transporte, en hogares y oficinas, y en la fabricación de bienes de consumo, encontraron evidencia de reducciones de entre dos a cuatro veces en la cantidad de energía necesaria para mover personas y bienes, para proporcionar comodidad en los edificios, y para satisfacer las necesidades materiales de las poblaciones en crecimiento, particularmente en el Sur global.

Transporte y móviles

Identificaron una serie de innovaciones clave, por ejemplo, las flotas compartidas y eléctricas ‘bajo demanda’ más eficientes con una mayor ocupación pueden reducir la demanda global de energía para el transporte en un 60 por ciento para 2050 y reducir el número de vehículos en la carretera.

Los dispositivos digitales únicos, como los teléfonos inteligentes que sirven para una amplia gama de funciones combinadas con las preferencias de las generaciones más jóvenes para acceder a servicios en lugar de poseer bienes, pueden limitar el crecimiento explosivo de la demanda energética mundial a un 15 por ciento para 2050 para una economía digital con más del doble número de dispositivos.