Las barbas han llegado para quedarse al menos por una temporada. El arquetipo masculino del metrosexual ha pasado de moda y ahora se reclama una imagen más varonil. La moda o estilo hipster ha provocado que muchos hombres acaben luciendo barbas, aunque no sean ta largas y pobladas como las que lleva este colectivo. "Antes se iba al estilista, ahora se apuesta más por acudir al barbero clásico, que realiza el trabajo de manera más minuciosa y casi minimalista", comenta Juan Roch, profesional que ejerce su oficio en Vigo.

Aunque transmitan aspecto de desaliñadas, incluso las barbas de los hipster son muy milimetradas y requieren cuidados específicos. Respecto a las barbas que más se imponen en la actualidad, más cortas, de aire más clásico y aseado, exigen atención diaria en casa -los mismos cuidados que el cabello- y visitas periódicas a la barbería para mantenerlas en perfecto estado. "Para cuidar una barba de dos o tres centímetros conviene venir a la barbería cada dos o tres semanas: aquí aplicamos productos específicos como acondicionador en seco, aceites para que la piel no se descame y fijador", explica Juan Roch. Para el bigote, que se pondrá pronto en auge según vaticina este profesional, es conveniente aplicar cera.

En cuanto al cabello se llevan cortes muy peinados, pelos de lado o hacia atrás, con mucho contraste de longitud entre las partes superiores e inferiores. Un estilo juvenil y actual que permite poder llevar una barba recortada es peinar el cabello hacia un lado, con efecto mojado, y con un lado rapado. Para los que quiera algo más moderno y con estilo, nada mejor que peinarse con un estilo rockero, imitando un tupé que permite resaltar aún más la barba. Los que no quieran llevar tanto pelo, pueden optar por un corte muy corto, algo subido, con uno o dos lados rapados.

La imagen de las barberías tradicionales nada tiene que ver con el moderno concepto que impera en las ciudades en la actualidad. "Vendemos imagen, moda y bienestar; nuestro objetivo es que el cliente salga feliz con un pequeño cambio de imagen que le alegre el día", afirma Juan Roch. De este modo tanto el diseño y la estética de los salones como la atención al cliente y la propia imagen que lucen los barberos convierte a estos lugares en una especie de spa masculino, en el que relajarse durante quince o veinte minutos cada cierto tiempo.

La clientela que acude actualmente a la barbería es de un perfil heterogéneo. "Aquí viene desde el joven veinteañero que quiere dejarse barba por primera vez hasta el hombre de más de 55 que se preocupa por su aspecto". La mayoría acuden por primera vez aconsejados por sus parejas. Luego repiten y se convierten en asiduos.