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Infraestructuras

Más de un mes sin poder caminar por la acera en la Avenida das Cruces

Los vecinos de Carragoso reiteran a Aquadeza y al Concello que recoloquen los adoquines tras la reparación de una avería en la traída de agua a finales de julio

Vecinos de la Avenida das Cruces, en Lalín, urgen el arreglo de un socavón abierto por Aquadeza

Bernabé / Javier Lalín

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

Días atrás les contábamos las dificultades para moverse en silla de ruedas por algunos tramos de la Rúa da Ponte, una calle que pudo humanizarse ya en la década de los 90 pero que sigue pendiente porque sus vecinos, por entonces, no quisieron perder uno de los dos lados de aparcamiento para ganar espacio para los peatones. Cerca de esta calle, en la Avenida das Cruces (la zona que conocemos como Carragoso) también resulta complicado usar una de las aceras, pero por un motivo muy distinto al ancho.

Los vecinos explican que hace más de un mes, el 25 de julio, notaron que se había fundido el bordillo de la acera. Como era una jornada festiva, hubo que esperar al lunes siguiente a que se desplazaran efectivos del Concello para averiguar qué ocurría. Los residentes ya habían notado humedad en la base de las piedras, y ésta se debía a una fuga en la traída de agua. Aquadeza, la adjudicataria del suministro y de la red de alcantarillado del municipio, se encargó de reparar la fuga, pero para ello hubo que mover varios adoquines. La avería quedó solventada, sí, pero desde entonces esas baldosas movidas continúan amontonadas y sin recolocar, dejando un hueco a la vista del que solo avisan unos conos y unas cintas que se ocupa de tensar una vecina para evitar que alguien pueda caer dentro del socavón.

Los vecinos detectaron una parte del bordillo fundida a finales de julio.

Los vecinos detectaron una parte del bordillo fundida a finales de julio. / Cedida

A lo largo de estas semanas, los vecinos ya presentaron un escrito tanto en la oficina de la empresa responsable de la traída del agua, y han contactado con el consistorio, pero el resultado es el mismo: si salen a pasear o a hacer deporte, no les queda otra que invadir uno de los carriles de circulación. Son solo un par de metros, suficientes para exponerse a un atropello en una vía con una notable densidad de tráfico puesto que, además de conducir hacia Vila de Cruces, permite la conexión con dos hipermercados y con las salidas hacia Rodeiro y Vila de Cruces. Y el riesgo es aún mayor si estas personas van con un carro de bebé o en silla de ruedas. Su día a día, desde finales de julio, convive con esta falta de seguridad vial y también con cierto miedo hacia el propio socavón. Las cintas que colocó en su momento Protección Civil para alertar de la obra están desgastadas por el calor y han cedido, y el hueco es lo suficientemente grande como para que caiga dentro un niño o un perro. Además, los restos de obra generados tras levantar los adoquines también siguen ahí, al borde de la acera, y a la espera de su retirada. Urge un arreglo antes de que lleguen las lluvias, porque empeoraría el tránsito al que se ven obligados a realizar los residentes de la zona sin ese tramo de acera.

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