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Consumo

La vuelta a la rutina se nota en el depósito del combustible: cuesta hasta 20 euros más que el año pasado

El diésel roza los 2 euros por litro y mantiene unos valores más altos que la gasolina de 95 octanos

Las gasolineras sin personal y las de cooperativas ofrecen los precios más competitivos

Estación de Cepsa, Moeve, en A Bandeira.

Estación de Cepsa, Moeve, en A Bandeira. / Bernabé / Javier Lalín

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

La operación retorno de las vacaciones de verano trae consigo un regreso a la rutina que se traduce en gastos para llenar la nevera, comprar el material escolar y echarle combustible al depósito del coche para los desplazamientos al trabajo, al médico, al colegio... Aunque Deza y Tabeirós no sean los principales destinos de las vacaciones estivales, sí notan ese encarecimiento de los carburantes, que se está produciendo de forma continuada desde el 28 de febrero, cuando estalló el conflicto bélico de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Hace un año, el 22 de agosto de 2025, echar 50 litros de gasóleo en algunas de las estaciones de servicio de las comarcas costaba entre 75 euros (en concreto, en la de Galp de la AP-53 en Silleda) y 77,4 (en Valcarce, en el casco urbano de Rodeiro). Este lunes, los precios oscilaban entre los 84,8 euros de la gasolinera de Plenergy en Silleda y los 97,4 de Repsol, también en la entrada al casco urbano de Silleda y a escasos metros de la anterior. Así que repostar en este remate de vacaciones puede salirnos hasta 20 euros más caro que el verano pasado. La diferencia es más sutil (pero existe) en la gasolina de 95 octanos. Y es menor porque la escalada de la gasolina en estos últimos meses también ha sido más modesta. Así, en agosto pasado 50 litros de gasolina 95 podía costar entre 77,4 euros en la estación de la autopista y los 84,4 de Valcarce, mientras que ahora esos extremos llevan los nombres de los surtidores de la cooperativa Campodeza en Gresande o de la estación libre de la Rúa da Botica (antigua Repsol), con un gasto de 82,4 euros, y la de Repsol en Silleda, a casi 89. Son casi 5 euros de diferencia en comparación con 2025.

Si contemplamos el gráfico adjunto, podemos ver que una misma compañía puede manejar distintos precios para el mismo combustible. Esto es normal y legal, porque varía el valor según la ubicación de la estación, su volumen de demanda y los gastos que deba afrontar como el alquiler de la parcela o el personal. Ocurre con la compañía Repsol: el precio del litro del diésel es 40 céntimos más barato en Agolada y en Vila de Cruces que en Silleda, por ejemplo. Cepsa, ahora Moeve, tiene una diferencia de 10 céntimos en su gasolina, según se venda en la parroquia lalinense de Vilatuxe o en en el casco urbano de A Bandeira.

Precios de carburantes en Deza

Precios de carburantes en Deza / R. V.

Los datos que consultamos proceden del sitio web geoportalgasolineras.es y más de la mitad estaciones de servicio, a golpe de lunes, no habían actualizado ayer sus datos. Eso sí, sus cifras más recientes son de, como muy tarde, el 21 de agosto. Como es habitual, son las cooperativas ganaderas y las gasolineras de bajo coste las que pueden ofrecer precios más competitivos. ¿Por qué? Porque están sobre suelo rural (más barato), tienen menos personal (o ninguno, en el caso de las low cost) e incluso pueden prescindir de ofrecer tiendas y aseos. Por eso, Plenergy, en Silleda, puede ofrecer su gasóleo A habitual a 1,697 euros el litro, por debajo incluso de los 1,729 tanto de la cooperativa Gresande como de la estación libre de Lalín junto al centro comercial Pontiñas, y de los 1,777 de las dos que tiene Cobideza en Cercio y en Trasdeza. Hay otra estación libre en la comarca dezana, en la parroquia cruceña de Camanzo, que se queda fuera del podio y roza los 1,89 euros por litro en gasóleo A. La ventaja de las estaciones libres es que no trabajan con ningún operador y, tras comprar su producto en el mercado internacional, el propietario puede establecer el precio que desee, según quiera aumentar más o menos sus beneficios u ofrecer un precio más competitivo.

En cuanto a los precios que pueden ofrecer las estaciones de bajo coste, no es cierto que los aditivos que emplean son de peor calidad y que, por tanto, gastan menos y ofrecen un producto final más barato pero que puede dañar el vehículo. Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios publicado en diciembre de 2023 recalca que el combustible de base que se vende en una región procede de la misma refinería y que, aunque los aditivos varíen entre un operador, una marca blanca o una estación de bajo coste, todos cumplen con los estándares de calidad.

Bonificaciones

No hay, según el citado geoportal, ninguna gasolinera de las comarcas que luzca en sus postes la barrera psicológica de los 2 euros por litro de gasóleo. Pero está cerca: en A Estrada, sus estaciones de Repsol y Galp marcan 1,945 euros y 1,939.

Y desde este martes, 1 de septiembre, el gobierno estatal sube a los 20 céntimos por litro las bonificaciones en el impuesto de hidrocarburos, mientras que en el caso de la gasolina serán 5 céntimos. En agosto esas bonificaciones fueron de 10 céntimos en los dos combustibles. Pero ahora baja la de la gasolina porque su encarecimiento fue menor, sin llegar al 15% que marca el Real Decreto que regula estas ayudas y que quedó aprobado a finales de junio.Y aquí también juega un papel importante la demanda: el consumo de gasóleo siempre fue más alto porque es el combustible que emplea el transporte de mercancías. De ahí que las empresas reclamasen ya, desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio, un apoyo económico para poder continuar con su día a día.

Y esta subida continuada del combustible se suma al encarecimiento del la cesta de la compra y a unos sueldos que no compensan estas subidas. De ahí que en España cueste más llenar el depósito del coche que en otros países de la UE: Un mes de sueldo de ciudadano español da para comprar 1.780 litros de gasolina o 1.909, frente a los 1.951 de gasolina o 2.068 de diésel que puede pagar de media cualquier residente de la Unión Europea. Es decir, el sueldo de un español da para comprar menos combustible en España que el sueldo medio de la UE con el precio medio del carburante en la Unión.

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