Reforma
La Farmacia Eirín renueva su local tras casi 50 años
Los trabajos, que se prolongarán durante 14 días, permitirán actualizar un establecimiento con medio siglo de historia y actualizar su imagen manteniendo el vínculo de tres generaciones de la familia Eirín con la farmacia

La reapertura de la Farmacia Eirín está prevista para el 14 de septiembre. / FDV_Externas
Durante unos días, quien se acerque a la Farmacia Eirín de A Estrada, se encontrará con una imagen poco habitual. Donde durante décadas estuvieron los mismos muebles, mostradores y elementos de atención al público, ahora hay trabajadores, herramientas y paredes que cambian de aspecto. El establecimiento ha cerrado temporalmente para afrontar una reforma integral que actualizará el local después de casi medio siglo de historia en este mismo espacio.
La intervención responde, en parte, a una necesidad práctica: renovar la climatización y los equipamientos informáticos para adaptarlos a las nuevas normativas. Pero también era el momento de hacer algo que llevaba años pendiente: darle un nuevo aire al establecimiento. Desde la última gran reforma, realizada en 2004, habían pasado más de dos décadas. Y desde que la farmacia se instaló en este local, a finales de los años setenta, el paso del tiempo se había hecho especialmente visible en su interior.
Entonces, la distribución era diferente. La zona abierta al público ocupaba menos espacio y la rebotica era mayor. En 2004 se eliminaron algunos muebles para ganar superficie de atención y se bloqueó una de las puertas traseras. Después llegaron las sucesivas adaptaciones a los nuevos equipos y necesidades del día a día, pero la estructura y buena parte de la personalidad del local permanecieron prácticamente intactas.

La Framacia Eirín está ubicada en la calle Serafín Pazo, A Estrada. / F. C.
Todo el trabajo será realizado por empresas locales, una decisión que Elena Raviña Eirín, actual titular de la farmacia, considera especialmente importante como forma de devolver a A Estrada parte de lo que la propia localidad aporta a la farmacia. El nuevo diseño corre a cargo de Estudio Arcadia, mientras que Deco Ideas y Life Home se encargan de distintos trabajos de reforma, acondicionamiento y fabricación del nuevo mobiliario. Las tres firmas cuentan con experiencia en intervenciones realizadas en numerosos locales comerciales de A Estrada, desde establecimientos de hostelería hasta farmacias, pastelerías y otros negocios.
No es una casualidad. La planificación comenzó hace más de un año y medio, precisamente para conseguir que todos los oficios pudieran encajar en apenas 14 días. Fontaneros, electricistas y el resto de profesionales fueron contratados con antelación para que cada trabajo diese paso al siguiente sin detener el calendario. La previsión es que la farmacia vuelva a abrir sus puertas el día 15 a las nueve de la mañana.
Para conseguirlo, Elena ha tenido que hacer encaje de bolillos también con las vacaciones. El personal dispone de quince días de descanso durante el verano y agosto es, además, un mes complicado para encontrar trabajadores de la construcción disponibles. Así que se decidió juntar ambas circunstancias y aprovechar el cierre para que los empleados pudieran disfrutar de sus vacaciones mientras avanzaban las obras.
Aunque hay una excepción. «La única que no coge vacaciones este verano soy yo», explica la titular con humor. Porque si algo tiene esta reforma es también esa parte poco visible del trabajo de un negocio familiar: mientras los demás descansan, alguien tiene que estar pendiente de que los plazos se cumplan, de que los profesionales estén coordinados y de que todo esté listo para abrir de nuevo. En su caso, el descanso tendrá que esperar a que las obras terminen.
Y la primera jornada de trabajos dejó también una pequeña anécdota. Mientras unas 14 personas trabajaban en la demolición y el establecimiento se encontraba lleno de escombros, herramientas y materiales, alrededor de seis clientes se acercaron a lo largo de la mañana con la intención de recoger sus medicamentos. Al parecer, algunos no se habían percatado del cierre temporal y llegaron hasta el interior con toda normalidad, tarjeta sanitaria en mano, pese a encontrarse con un escenario más propio de una obra que de una farmacia. La situación llevó incluso a plantearse colocar carteles de mayores dimensiones para advertir del cierre.
Elena conoce bien lo que significa continuar una historia familiar. Es nieta de Francisco Eirín, fundador de la farmacia, y representa la tercera generación al frente del establecimiento. Pero en la memoria de muchos vecinos aparece otro nombre con especial fuerza: Doña Lola, su abuela.
Tres generaciones después, la familia Eirín mantiene viva una farmacia con raíces en Codeseda
Aunque el título de la farmacia estaba a nombre de Francisco Eirín, era ella quien trabajaba habitualmente en el establecimiento y quien acabó dando nombre popular al negocio. Durante años, para muchos vecinos no era simplemente la Farmacia Eirín, sino «la farmacia de Doña Lola». Una denominación que habla de la cercanía que este tipo de establecimientos llegaron a tener en los pueblos y villas, cuando el nombre de la persona que estaba detrás del mostrador podía pesar tanto como el propio rótulo.
Y la historia había comenzado incluso antes de llegar a este local. La farmacia de la familia Eirín nació en Codeseda, donde Francisco Eirín ejerció como farmacéutico en una época en la que la parroquia concentraba buena parte de los servicios de su entorno. El progresivo declive de Codeseda, acentuado tras el cierre del cuartel de la Guardia Civil y la posterior jubilación de sus médicos, acabó provocando el traslado de la farmacia a A Estrada.
Se instaló en el local que ocupa actualmente desde finales de los años setenta. Allí ha permanecido durante décadas, atravesando cambios tecnológicos, nuevas normativas y distintas formas de entender la atención farmacéutica. El apellido Eirín, sin embargo, ha seguido presente detrás del mostrador, pasando de una generación a otra.
En apenas dos semanas, el local habrá dejado atrás buena parte de su aspecto histórico para estrenar una imagen más luminosa y adaptada a las necesidades actuales. Las cristaleras, el mobiliario y la distribución cambiarán, pero el establecimiento conservará algo mucho más difícil de transformar: una historia familiar que comenzó en Codeseda, continuó en A Estrada y que, tres generaciones después, sigue vinculada al día a día de sus vecinos.
La reforma supone así mucho más que renovar un local. Es también la manera de preparar para el futuro un negocio familiar adaptado a los nuevos tiempos, sin perder el nombre, la memoria y la cercanía que han acompañado a la Farmacia Eirín durante décadas.
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