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Pleno

La captación en el río Deza tiene ya el proyecto pero carece de financiación

Crespo se reúne el miércoles con Aguas de Galicia y una empresa para abordar la auditoría externa de la red | La corporación une fuerzas para que el Cocido de Galicia se tramite como BIC

Los ediles de la corporación, durante el pleno de ayer. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Los ediles de la corporación, durante el pleno de ayer. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

Hoy en día, el agua que surte al casco urbano y buena parte del rural del Lalín mediante la red municipal procede de dos bombeos del Asneiro: uno en Catasós y otro en Botos. En vista del aumento de población y de empresas, años atrás el alcalde, José Crespo, propuso a la Xunta una tercera captación sobre el Deza, o bien en Ponte dos Cabalos o bien antes de Pozo do Boi. En 2019 la Xunta inició un estudio técnico que acabó decantándose por la opción en Vilatuxe. En la actualidad, ese proyecto «está redactado e listo para someterse a exposición pública, pero de momento non ten financiación», indicó ayer en el pleno el regidor, que calcula su coste en unos 6 millones de euros. Crespo expuso el informe de la adjudicataria del agua, Aquadeza, referido al corte del suministro la pasada semana, y lo hizo junto a la moción de Compromiso por Lalín en la que pide medidas para garantizar el suministro de agua en el rural y que salió adelante con la abstención de los 12 ediles del grupo de gobierno.

Rebaja en el recibo

El alcalde anunció que este jueves, 3 de septiembre, mantendrá un encuentro con Augas de Galicia y una empresa especializada de cara a poner en marcha una auditoría externa para saber cómo está la red. Y el 10, habrá una reunión de seguimiento de la situación con Aquadeza, a la que propondrá que rebaje el recibo a los vecinos que se vieron afectados por la situación del día 19, pues algunos estuvieron hasta 30 horas sin agua, como remarcó la portavoz del PSOE, Alba Forno, y la edil no adscrita, Teresa Varela. Poco aclararon el citado informe y las explicaciones de Crespo a estas concejalas y al resto de la oposición: aún no se sabe si los 1.440 metros cúbicos de exceso de consumo se perdieron en una fuga o en un gasto irregular (el consumo diario en Lalín es de 4.000 metros cúbicos al día), y las fugas que ahora propone detectar Aquadeza ya figuraban en un informe de hace 8 años y que se incorporó a la licitación de servicio, recordó el PSOE.

Y no sirve de excusa que el porcentaje de fugas de Lalín esté por debajo de la media gallega. Los socialistas propusieron realizar un inventariado de las traídas vecinales, un punto en el que Crespo replicó que la Diputación concede ayudas para regularizarlas o para cambiar los tanques, pero que en ocasiones choca con el parecer de sus propietarios. Desde el BNG Manuel Carbón demandó un Plan de Xestión de Augas nos Edificios Públicos (el consumo de estos inmuebles va al margen de la traída a particulares y a empresas).

Las 11 medidas de Compromiso por Lalín para preparar la traída del agua para veranos más extremos salieron adelante sin el apoyo del PP. Sí hubo unanimidad en la moción del grupo de gobierno para instar a la Xunta a que inicie el proceso de declaración de Ben de Interese Cultural del Cocido Galego, en la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial. Crespo definió al Cocido como un plato «conciliador e de irmandade».

Esa declaración como BIC (los trámites pueden durar unos 24 meses) permite dar el paso para que el Estado apoye se dirija a la Unesco para sea declarado Patrimonio de la Humanidad, el trámite en que se encuentra ahora la Ribeira Sacra, tras un segundo intento. Varela y BNG pidieron que se tenga en cuenta la tradición que atesoran los ganaderos en cuanto a matanza y ahumado, y desde Compromiso, Rafael Cuiña matizó que no es preciso que sea BIC para que la Unesco declare al Cocido Galego Patrimonio de la Humanidad.

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