Entrevista | Gonzalo Pose Ventura Responsable de Flaco Veranito en San Vicente do Grove junto a Vanesa Gómez
«No recuerdo haber hecho tantas hamburguesas en mi vida»
«Veníamos a trabajar pero no pensamos que fuera a ser tanto»

Vanesa Gómez y Gonzalo Pose, a las puertas de Flaco de Veranito, en San Vicente do Mar. / ALFONSO LOÑO
Gonzalo Pose y Vanesa Gómez cierran en unos días Flaco Veranito, una aventura que ha superado todas sus expectativas.
¿Cómo fue el primer «veranito» de Flaco por San Vicente?
Genial. Tuvimos una gran acogida, tanto por parte de los clientes y los vecinos como del resto de hosteleros de la zona, que se ofrecieron ayudarnos en lo que hiciera falta. Nos aconsejaban y nos iban avisando de cuestiones como tener cuidado de determinados fines de semana. Estábamos encantados. Y, después, a nivel de público, fue increíble. No esperábamos esa afluencia, sobre todo durante los primeros días, cuando abrimos, el 10 de julio. Esas dos primeras semanas, que en teoría no eran todavía lo más fuerte del verano, fueron una locura. Éramos la novedad y parecía que aquello era una fiesta, lo que hizo que tuviéramos muchísima afluencia. Además, algo curioso que nos comentaron es que conseguimos llegar a mucha gente de aquí, de la zona de O Grove, de Vilalonga y de los alrededores. No solo tuvimos turistas y gente de veraneo, sino que también conseguimos conectar con el público local. Se desplazaban hasta San Vicente y, según nos contaban los chicos que trabajaban allí, no suelen hacerlo en verano por la cantidad de gente, coches, tráfico y turistas que hay. Sin embargo, conseguimos que mucha gente del pueblo viniera a comer a Flaco. Eso también nos hizo estar muy contentos, porque se convirtió en un público fiel: una vez a la semana o cada dos veíamos que esa gente volvía. Para nosotros, el turismo es importante, pero poder conectar también con la gente local es una señal muy buena.
La última vez que hablamos estaban todavía con las obras para poder abrir. ¿Cómo fue ese proceso? Porque creo que se retrasó más de lo previsto.
Sí, como siempre, las obras son las obras. Es cierto que nosotros, por nuestros trabajos, tuvimos que retrasar un poco algunas decisiones relacionadas con la maquinaria y la selección de determinadas cosas. A eso se sumó que en mayo hubo festivos, problemas de transporte y otras circunstancias que hicieron que la instalación de la cocina se retrasara una semana. Eso nos hizo entrar directamente en pleno verano y afrontar el primer fin de semana con muchísima gente, algo que nos pilló un poco a contrapié. Nuestra idea era empezar el 1 de julio y tener una semana o diez días de margen hasta que llegara lo fuerte del verano, pero finalmente no pudimos hacerlo así.
Los primeros días hubo incluso colas para conseguir una hamburguesa...
Sí, hubo colas interminables. Tuvimos que parar en cierto modo por la cantidad de gente y de curiosos que había. Además, nos faltaba rodaje. Necesitábamos tiempo para acostumbrarnos al funcionamiento y coger ritmo.
Tuvieron que cambiar la forma de trabajar.
Sí. Nuestro local tiene una distribución bastante curiosa: son como tres locales separados y tuvimos que reorganizarnos. El local de la cocina era el que inicialmente teníamos pensado utilizar exclusivamente para eso; otro iba a funcionar como almacén y el otro como cocina y barra, mientras que el tercero teníamos previsto prepararlo para el año que viene. Al final tuvimos que hacer un cambio y trasladar al local que estaba previsto para el año que viene la caja, las bebidas y las neveras. Así que ahora, cuando llegas a Flaco, tienes que pedir en un local y recoger el pedido en otro, que es donde está la cocina.
¿Están contentos con esta aventura? Porque también ha debido de suponer mucho trabajo.
Sí, hubo que trabajar muchísimo. Al final sabíamos que veníamos a trabajar y que íbamos a tener que estar aquí y dedicarle muchas horas, pero no pensábamos que fuera a ser tanto. Conocíamos San Vicente de antemano y veíamos el público que había, pero parece que cada año está yendo a más. Además, los fines de semana la cantidad de movimiento de gente que hay en esta zona es increíble. A eso hay que sumar el problema que existe con el personal. Teníamos trabajadores sin experiencia y otros con poca experiencia, así que tuvimos que estar muy presentes y, probablemente, hacer un esfuerzo mayor del que yo esperaba. Pero, bueno, ha sido muchísimo trabajo.
¿Llevan la cuenta de cuántas hamburguesas vendieron?
No, muchísimas. No sé cuántas fueron exactamente. No recuerdo haber hecho tantas hamburguesas en mi vida, creo que ni siquiera cuando ganamos un campeonato de mejor hamburguesa en Argentinos Burguer. Aquí, además, el funcionamiento era diferente. Todo estaba muy concentrado por la noche. A mediodía era un poco más suave porque la gente se iba a la playa, buscaba chiringuitos y otros formatos que se adaptaban más a ese horario. El nuestro funcionaba mejor por la noche, así que todo se comprimía ahí y las noches tenían un ritmo incontrolable.
¿Cuándo se acaba el veranito para Flaco?
Parece que antes de lo que queríamos, porque la lluvia nos está obligando a marcharnos un poco antes. En principio, estamos seguro hasta este fin de semana, hasta el día 30. Después nos estábamos planteando seguir durante los fines de semana de septiembre, aunque no todos. El siguiente fin de semana, el del día 11, tenemos que ir a Madrid porque nos han contactado para hacer hamburguesas en el Gran Premio de Fórmula 1 que se celebra allí este año.
¡Menuda sorpresa!
Sí, nos llamaron para hacer hamburguesas en una zona que debe de ser como la parte VIP o de «Hospitality». Resulta que el chico que lo organiza probó nuestras hamburguesas, le gustaron mucho y quiere que estemos allí.
¿Y después del Gran Premio?
Dependerá del clima. Estaremos tanteando cómo viene septiembre y veremos sobre la marcha.
¿Y Flaco vuelve el año que viene o todavía está por decidir?
Sí, vuelve. Partimos de la base de volver en Semana Santa. Empezaremos ahí y después nos plantearemos, en función del clima, abrir los fines de semana de mayo y de junio e ir rodando de cara al verano. Tendremos que hacer algunos cambios en la organización y en la cocina para ser más ágiles y ofrecer un mejor servicio. Ya estamos pensando en qué tenemos que mejorar y cómo debemos organizarnos para atender mejor al cliente. Con la cantidad de gente que vino este año hemos cometido algunos errores, aunque también son errores que hemos ido detectando sobre la marcha. Ahora ya sabemos dónde están esos problemas y toca pensar en cómo corregir esos detalles para ser más eficientes.
n
Suscríbete para seguir leyendo
- Piden el cese del jefe de gabinete del vicepresidente de la Diputación de Pontevedra y él alega que era un «trend» de TikTok
- Adiós al bosque que plantó y cuidó durante décadas Arturo, un vecino de As Lagoas: Adif taló la mayoría de los 50 ejemplares de árboles que era refugio climático y de aves
- El conductor de un vehículo persigue al de un autobús hasta la estación de Cangas y le rompe una puerta y el limpiaparabrisas
- La isla de Ons pierde parte de su luz: adiós a Áurea Reiriz Otero, farera, percebeira, cantadora y pandeireteira
- El IES que se quedó sin cafetería: «Sin poder vender bollería o refrescos, las cuentas no salen»
- Las zonas de bajas emisiones ya son una realidad en Vigo: así funciona la primera fase y vehículos afectados
- Fallece en Vigo Antón Pulido, referente del arte gallego, a los 81 años de edad
- Un coche impacta contra un céntrico supermercado de Vigo y hiere a una empleada