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Turismo

Las agencias de viajes cierran un verano estable pese a la inflación

El sector destaca el esfuerzo de las familias por mantener las vacaciones, mientras las subidas de precios desvían la demanda hacia destinos internacionales como Japón y a estancias más cortas

Juan Rivadulla en la agencia de viajes Simply Travel de A Estrada.

Juan Rivadulla en la agencia de viajes Simply Travel de A Estrada. / Bernabé / Javier Lalín

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Lalín / A Estrada

Las agencias de viajes cierran un verano positivo y de notable estabilidad a pesar de la subida continuada de precios en los vuelos y alojamientos. Las vacaciones siguen siendo una prioridad innegociable para las familias, que han adaptado sus presupuestos, reducido ligeramente la duración de las estancias o buscado alternativas internacionales para capear el encarecimiento del turismo nacional.

Así lo reflejan los balances ofrecidos por profesionales del sector, como Manuel Ferradás, de la agencia Pírate de Viaje de Lalín, y Juan Rivadulla, de la agencia Simply Travel de A Estrada.

Para la agencia lalinense, la temporada estival ha sido «bastante similar a la del año pasado». Manuel Ferradás califica la época como buena a pesar de que «los precios siguieron subiendo». Según explica, el mercado ya arrastraba tarifas elevadas del ejercicio anterior y la tendencia no mejoró, pero destaca el esfuerzo realizado por los ciudadanos. «La gente siguió trabajando para poder irse una semana de vacaciones con la familia», declara el vendedor.

En una línea optimista, desde Simply Travel calculan que se sitúan ligeramente por encima de los datos del año pasado. Juan Rivadulla señala que, aunque aún no han cerrado oficialmente la contabilidad de la temporada, estiman un crecimiento de «entre un 5 y un 10%» en comparación con el verano anterior.

Los destinos estrella

Las preferencias geográficas de este año han estado marcadas por la búsqueda de alternativas ante los destinos nacionales y por el impacto geopolítico en Oriente Medio.

Manuel Ferradás explica que «el turismo español siempre funcionó muy bien». Sin embargo, el encarecimiento del sector nacional provocó que muchos viajeros optaran por otras opciones: «Hubo gente que acabó yendo a Isla de Yerba, en Túnez, a Cabo Verde o a destinos de playa fuera de España porque el turismo nacional era excesivamente caro». Además, destaca que el gran favorito de su agencia este verano ha sido Japón. En cuanto al contexto de grandes eventos deportivos, matiza que tuvieron algún cliente que se desplazó con motivo del Mundial de fútbol, «pero no notamos una locura», limitándose a casos puntuales de viajeros que aprovecharon la ocasión al coincidir con sus desplazamientos.

Por su parte, Juan Rivadulla destaca la gran variedad de peticiones recibidas, ya que «es el cliente el que viene, en la gran mayoría de casos, con la idea ya determinada». Su agencia ha gestionado desde cruceros por el Mediterráneo, fiordos e islas griegas hasta viajes de larga distancia como Japón o Maldivas, sin olvidar destinos europeos y nacionales como Canarias. Respecto al Mundial, en su caso tampoco registraron una demanda específica: «No tenemos ese tipo de cliente tan forofo».

Los movimientos de los viajeros también se han visto condicionados por la inestabilidad en otras regiones del planeta. Juan Rivadulla subraya el peso que han tenido los conflictos bélicos: «Este año influyó mucho el tema de las guerras en Oriente. Destinos muy vendibles como Jordania o países de la zona quedaron muy tocados y prácticamente no se vendió nada». El vendedor añade que el temor a la inseguridad y la complejidad para sobrevolar o hacer escalas en dichas zonas alteraron los flujos turísticos habituales.

Para Manuel Ferradás, el perfil actual corresponde a un viajero experimentado que busca optimizar su inversión. «La gente busca salir y que le quede lo mejor posible de precio. Ahora mismo el perfil de cliente es gente que lleva viajando mucho tiempo, que ya ha hecho ciertos viajes, y que quiere seguir haciéndolo optimizando lo mejor posible. La gente está abierta a cosas nuevas», destaca el trabajador.

Perfil de viaje

La tipología de los viajes se mantiene equilibrada entre quienes prefieren quedarse en España y quienes optan por aventuras internacionales. Según Ferradás, conviven perfiles muy diversos: «Hay quien se quiere ir con la familia una semana y busca algo cómodo, porque lleva todo el año viajando, y después tenemos mucha gente joven que quiere probar destinos internacionales como Bali, Japón, China, Tailandia». Destaca especialmente el atractivo de Asia para los jóvenes debido a su «muy buena relación calidad-precio».

Ante la inflación, la actitud general de los ciudadanos es la de no renunciar al descanso estival. Juan Rivadulla recalca que las vacaciones continúan siendo sagradas: «No se renuncia fácil. Para mucha gente son una parte importante de la vida, y las familias se van adaptando a la situación y a la economía de cada uno, pero renunciar es lo último». Explica que los presupuestos se planifican con antelación y la labor de la agencia es adaptar las propuestas a esa cantidad fija.

En cuanto a la duración de los desplazamientos, se aprecia un ajuste sutil. Manuel Ferradás detalla que la estancia media para el turismo nacional suele ser de una semana. «A lo mejor en otro momento hubieran ido diez días, pero ahora mismo eso supone un esfuerzo económico. Yo creo que se prima el poder ir de vacaciones antes que ir más días», concluye el trabajador de la agencia lalinense. Eso sí, hay que tener en cuenta que recortar la duración no siempre es viable en trayectos de larga distancia, donde los costes fijos de transporte exigen un mínimo de días para que el viaje tenga sentido lógico y práctico.

El cambio turístico que busca romper la zona de confort

La forma en que disfrutamos de las vacaciones ha cambiado. Cada vez son más las personas que prefieren dejar atrás el tradicional verano en la playa para buscar nuevas experiencias y explorar el mundo. Al frente de muchas de estas aventuras se encuentran organizadores apasionados como Rocío Lago, que lleva once años formando grupos para descubrir diferentes rincones del planeta.

Ella se encarga de planificar travesías que van desde pequeños grupos de 8 personas hasta grandes expediciones de 40 o 50 viajeros. «Siempre soy yo la que ofrezco los destinos, porque lo hago por precio. Hay algunos que son más baratos, dependiendo de los vuelos y los hoteles», explica Lago sobre la dinámica de sus viajes.

Este último año, sus rutas han sido por Italia, Eslovenia y Croacia, demostrando que el interés por el continente europeo sigue muy vivo, aunque su experiencia también abarca destinos en Asia y América.

Según señala la organizadora aficionada, la mentalidad de la sociedad ha dado un giro total en los últimos años: «Antes la gente quería una casa en la playa y ahora quiere variar, salirse de la zona de confort e irse. Además, con internet todo se ha hecho mucho más accesible».

A pesar de que la tecnología facilita conocer de antemano cada rincón del planeta, Rocío Lago destaca que la magia de viajar sigue intacta: «Un viaje no es igual que otro, aunque vayas a los mismos destinos. Porque te coincide un día diferente, te pasan cosas distintas y nunca es igual».

Con una demanda que no deja de crecer y la curiosidad como motor principal, queda claro que, una vez que el gusanillo del turismo entra en acción, el deseo de seguir explorando el mundo ya no se apaga.

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