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La sequía deja pérdidas de 14,7 millones en el sector ganadero de Pontevedra

Unións Agrarias solicita una reunión de seguimiento a Medio Rural para habilitar ayudas tras los problemas de producción en forraje y prados

Plantaciones de maíz para forraje afectadas por la sequía.

Plantaciones de maíz para forraje afectadas por la sequía. / Cedida

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Redacción

Lalín

Unións Agrarias estima en 14,7 millones de euros las pérdidas acumuladas por la sequía en la producción de forrajes y praderas para la alimentación de ganado en la provincia de Pontevedra, contabilizando solo hasta la primera semana de agosto. La valoración abarca el maíz forrajero que cayó 8,2 millones de euros, y las praderas y los pastos permanentes que perdieron 6,6 millones de euros.

Ante esta situación, Unións Agrarias solicitó ya una reunión con la Consellería de Medio Rural para analizar la evolución de la sequía, actualizar la valoración de los daños y comenzar a diseñar una hoja de ruta de actuación. Porque un eventual regreso de las precipitaciones permitiría favorecer el rebrote de la hierba y mejorar la producción de los próximos meses, pero no recuperaría los cortes ni el pasto que las explotaciones ya dejaron de producir durante la primavera y el verano. Lo mismo ocurre con el maíz porque aunque una lluvia inmediata podría frenar parcialmente el deterioro de las parcelas que se encuentran en mejores condiciones, el potencial inicial de producción y de calidad del maíz ya no es recuperable en esta campaña.

Unións Agrarias alerta de que la sequía llega, además, después de la campaña de siembre de maíz y de renovación de prados más hacía el momento, por el incremento de los principales costes que soportan las explotaciones: gasóleo agrícola, fertilizantes, semillas, plásticos de ensilaje y servicios agrarios.

Esto significa que las granjas afrontaron una inversión especialmente elevada para implantar los cultivos y ahora ven reducida de manera importante la cantidad y la calidad del alimento que podrán almacenar para el invierno y para la primera parte de 2027.

La situación resulta particularmente preocupante en las explotaciones lecheras, en las que la alimentación representa alrededor de un 60% de los costes de producción. La menor disponibilidad de forrajes propios obligará a numerosas granjas a incrementar las compras de alimentos durante los próximos meses, por lo que el impacto económico de la sequía no acabará con la recolecta, sino que se trasladará a los costes de producción hasta la siguiente campaña, debido a la dificultad de encontrar alimentación animal alternativa como la alfalfa.

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