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Ocio

Un lleno histórico inunda la feria de Lalín

Las calles delmunicipio se abarrotaron este martes de visitantes y vecinos, en una de las jornadas más multitudinarias del año, combinando el atractivo gastronómico con el impulso a la economía local. Los comerciantes celebran la alta afluencia, aunque advierten sobre el impacto de los costes de combustible

Sonia González y su familia en la feria de Lalín

Bernabé/Javier Lalín

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Lalín

La tradicional feria de Lalín ha vivido este martes una de sus jornadas más multitudinarias del año. Coincidiendo con el mes estival y la llegada masiva de turistas que regresan a sus raíces o que vienen a disfrutar de la zona, el recinto ferial se ha convertido en un hervidero de actividad, reencuentros y ambiente familiar. Entre puestos de complementos, ropa y productos locales, vecinos y visitantes han disfrutado de una jornada marcada por el buen tiempo y el bullicio.

Para muchos, visitar Lalín en verano es un ritual que pasa de generación en generación. Es el caso de Sonia Martínez, quien explica: «Venimos todos los años. Mi madre es de Dozón, pero venimos siempre a Lalín, a la feria. Tenemos segunda residencia y venimos de Tarrasa, en Barcelona. Los niños vienen en julio y nosotros en agosto. Disfrutamos de la gastronomía y el fresquito que son muy diferentes. Nosotros ya veníamos cuando éramos pequeños, con los abuelos, y ya es tradición venir a la feria, y churros o algo de fruta siempre acaba cayendo».

El tirón también atrae a nuevos rostros que descubren la zona por primera vez en compañía de amigos. Es el caso de Itzel Piñón, Dorita Radomirova y Álex Honrubia.

Itzel Piñón, Dorita Radomirova y Álex Honrubia, vienen de Cataluña y Asturias y visitaron la feria por primera vez.

Itzel Piñón, Dorita Radomirova y Álex Honrubia, vienen de Cataluña y Asturias y visitaron la feria por primera vez. / Bernabé / Javier Lalín

«Es la primera vez que venimos a la feria. Yo vengo de Cataluña. Nos vamos a quedar por aquí diez días. Nos estamos alojando en casa de mi abuela que vive aquí en Lalín», relata Piñón. A lo que Dorita Radomirova añade: «Yo vengo de Asturias y es la primera vez que vengo a esta feria, donde me he comprado unos pendientes». Por su parte, Álex Honrubia destaca el atractivo del entorno: «Yo vengo de Cataluña, y hay bastantes mercadillos, pero aquí tanto el ambiente como la temperatura son mucho más agradables».

La afluencia masiva se ha traducido en un excelente balance para los puestos de comida y los vendedores ambulantes, aunque el sector también afronta ciertos retos económicos.

Julio Castro sirvió pulpo desde primera hora de la mañana.

Julio Castro sirvió pulpo desde primera hora de la mañana. / Bernabé / Javier Lalín

Julio Castro, pulpero de profesión, destaca la intensidad de la jornada. «Es una de las ferias por las que concurre más gente en el año, con personas que están de paso. Algo más se vende, pero lo importante es la clientela de siempre. Se nota que hay más turistas y gente que están de vacaciones».

Marli González regenta uno de los puestos que se encontraban en la feria.

Marli González regenta uno de los puestos que se encontraban en la feria. / Bernabé / Javier Lalín

No obstante, la subida de costes generales sigue condicionando el día a día de los feriantes. Marli González, vendedora en el mercadillo, detalla que «hay más gente que en otras ocasiones y se nota que hay más turistas. Se paran más a mirar y preguntar. El aumento del precio de los combustibles nos influye a la hora de movernos. A lo mejor, en lugar de irte a una feria que te queda a 50 minutos te vas a otra que te queda a 10 o menos, porque hay que tener en cuenta ese gasto. Se valora más el desplazamiento que la afluencia de gente que pueda ir».

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