Instituto de Seguridade e Saúde Laboral
Tres de cada cien accidentes laborales en las comarcas son graves o mortales
En una década se registraron 5.289 percances, 152 de gravedad y 13 fallecimentos de trabajadores | En los dos últimos años no se produjeron siniestros con consecuencias fatales

Operativo por un accidente laboral en el polígono Lalín 2000. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La siniestralidad laboral registrada en la última década en los ocho municipios de las comarcas deja una evolución desigual en el número total de accidentes, pero una tendencia más favorable cuando se observa la gravedad de los casos. En los once años de la serie se contabilizaron 5.289 accidentes laborales con baja, de los que 152 fueron graves y 13 mortales. En conjunto, 165 siniestros tuvieron por tanto consecuencias graves o fatales, lo que representa el 3,12% del total.
El dato adquiere mayor relevancia al observar su evolución. En 2015, primer ejercicio de la serie, se produjeron 328 accidentes laborales, de los que 15 fueron graves y tres mortales. Los 18 siniestros de mayor gravedad representaban entonces el 5,49% del total. Una década después, en 2025, el número global de accidentes ascendió a 480, pero solo ocho fueron graves y no se produjo ninguna muerte. La incidencia de los casos graves o mortales cayó así hasta el 1,67%, el porcentaje más bajo de toda la serie.
La comparación entre ambos extremos muestra una mejora clara en la gravedad de la siniestralidad. Aunque en 2025 se registraron un 46% más de accidentes que en 2015, los siniestros graves o mortales se redujeron de 18 a ocho, un descenso del 55,6%. Dicho de otro modo, el incremento del volumen de accidentes no se ha traducido en un aumento paralelo de sus consecuencias más severas.
La reducción, sin embargo, no ha sido uniforme. En 2016 y 2017 se contabilizaron 17 accidentes graves o mortales cada año, equivalentes al 4,62% del total. En 2018 fueron 18, aunque su peso bajó al 3,92% por el aumento del número global de siniestros. En 2019 la proporción descendió al 3,02% y en 2020 se situó en el 2,51%. La evolución sufrió un repunte en 2021, cuando se registraron 19 accidentes graves o mortales, el 3,24% del total, y alcanzó su cifra absoluta más elevada en 2023, con 20 casos. Aun así, como ese año se contabilizaron 646 accidentes, el porcentaje quedó en el 3,10%.
Los dos últimos ejercicios marcan el tramo más favorable de la serie. En 2024 se registraron diez accidentes graves y ninguno mortal sobre un total de 574, lo que redujo el peso de los siniestros de mayor gravedad al 1,74%. En 2025 volvieron a disminuir, hasta ocho casos sobre 480 accidentes, y la proporción cayó al 1,67%. Son, además, los dos únicos años consecutivos del período sin accidentes laborales mortales.
En el conjunto de 2015 a 2025 se produjeron 13 accidentes mortales. Las víctimas se concentraron en tres municipios: A Estrada acumuló nueve fallecimientos, Silleda tres y Lalín uno. Los otros cinco ayuntamientos de la serie –Vila de Cruces, Rodeiro, Forcarei, Agolada y Dozón– no registraron ningún siniestro laboral mortal durante el período analizado.
También en términos absolutos existe una fuerte concentración de los accidentes de mayor gravedad. Lalín suma 49 accidentes graves o mortales en los once años; A Estrada, 42; y Silleda, 36. Entre los tres reúnen 127 de los 165 casos registrados, cerca del 77% del total. Vila de Cruces contabiliza 12; Rodeiro, diez; Forcarei, ocho; y Agolada y Dozón, cuatro cada uno.
La lectura de la década ofrece así una doble realidad. El número anual de accidentes laborales sigue mostrando oscilaciones importantes y llegó a su máximo en 2023, con 646 casos. Sin embargo, la incidencia de los siniestros graves y mortales sobre el total presenta una evolución descendente en perspectiva de largo plazo. Del 5,49% de 2015 se ha pasado al 1,67% de 2025, una reducción de casi cuatro puntos porcentuales.
El 77% son hombres
El último balance anual refleja además un marcado predominio de víctimas masculinas en la siniestralidad laboral. De los 480 accidentes, 372 correspondieron a hombres y 108 a mujeres. Es decir, el 77,5% de los siniestros fueron sufridos por trabajadores varones, frente al 22,5% de mujeres. En términos absolutos, se contabilizaron más de tres accidentes entre hombres por cada uno registrado entre mujeres. A Estrada es el municipio donde el peso masculino resulta más acusado: 116 de sus 132 accidentes afectaron a hombres, un 87,9%. En Vila de Cruces, 20 de los 24 casos correspondieron también a varones, el 83,3%, mientras que en Lalín fueron 130 de 165, un 78,8%. En el extremo contrario aparece Rodeiro, donde la distribución es más equilibrada: 28 accidentes correspondieron a hombres y 19 a mujeres, lo que sitúa el porcentaje masculino en el 59,6%. n
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