Mercado inmobiliario
Cuatro de cada diez pensionistas obtienen rentas por el alquiler de una vivienda en Deza y Tabeirós-Montes
Suponen 618 de las 1.651 personas físicas de las comarcas propietarias de un inmueble residencial en alquiler | Los trabajadores en activo son, no obstante, todavía mayoritarios

Vivienda unifamilar en construcción en Lalín. / | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Los pensionistas tienen un peso determinante entre los propietarios de viviendas en alquiler en las comarcas. Los datos cerrados del pasado año contabilizan al menos 618 jubilados con inmuebles arrendados , lo que supone el 37,4 % de los 1.651 propietarios registrados. La proporción aumenta en los concellos de menor tamaño y llega a superar la mitad en Dozón, mientras que en Forcarei roza el 50 %. El balance dibuja así un mercado con una presencia muy relevante de personas que ya han abandonado la actividad laboral. El informe de Estatística analiza el censo de personas físicas dueñas de bienes residenciales en alquiler.
El mayor número absoluto se localiza en A Estrada, con 186 pensionistas propietarios, que representan el 37 % de sus 506 arrendadores. Lalín ocupa la segunda posición, con 171 jubilados, un 32% de los 538 titulares contabilizados. Entre ambos municipios reúnen 357 pensionistas con casas o pisos alquilados, cerca de seis de cada diez de los registrados en el conjunto de las dos comarcas.
El peso relativo de este colectivo es, sin embargo, superior en varios municipios menos poblados. En Dozón figuran 14 pensionistas entre 26 propietarios, el 54 % del total y la proporción más elevada del área. En Forcarei son 43 de 88, un 48,9 %, mientras que Agolada registra 20 entre 46, el 43 %. Vila de Cruces contabiliza 51 sobre 118, el 43 %, y Silleda alcanza 105 entre 251, un 42 %. Rodeiro presenta un porcentaje inferior, con 28 pensionistas entre 78 arrendadores, el 36 por ciento.
La elevada edad media de los propietarios refuerza esta fotografía. En todos los municipios supera los 60 años y alcanza su máximo en Dozón, con 67,8. Rodeiro presenta el valor más bajo, aunque también rebasa esa barrera, con 60,4 años. Entre los pensionistas, las edades medias se sitúan aproximadamente entre los 71 y los 77 años, lo que confirma que una parte importante de la oferta de alquiler depende de propietarios de edad avanzada.
La estructura del mercado apunta además a un predominio de pequeños tenedores. La media de propiedades arrendadas por dueño oscila entre 1,3 y 1,7 inmuebles. Dozón presenta el promedio más elevado, con 1,7; Lalín, Silleda y Vila de Cruces alcanzan 1,5; Rodeiro y Forcarei se sitúan en 1,4; y A Estrada y Agolada, en 1,3. Los datos muestran, por tanto, un parque de alquiler distribuido principalmente entre particulares con una cartera limitada y en el que los jubilados constituyen uno de los pilares de la oferta.
El volumen global está muy concentrado territorialmente. Lalín y A Estrada suman 1.044 propietarios, el 63,2 % de todos los contabilizados en los ocho municipios, y concentran también más de la mitad de los pensionistas con inmuebles alquilados. Tras ellos se sitúa Silleda, con 251 titulares en total, mientras que Vila de Cruces registra 118, Forcarei 88, Rodeiro 78, Agolada 46 y Dozón 26. La comparación porcentual permite apreciar mejor hasta qué punto la propiedad de inmuebles arrendados está vinculada a edades avanzadas en las zonas más rurales.
El contraste entre Lalín y A Estrada y los municipios pequeños resulta especialmente visible. En los dos principales núcleos los pensionistas representan aproximadamente uno de cada tres propietarios, mientras que en Dozón, Forcarei, Agolada o Vila de Cruces su peso se acerca o supera cuatro de cada diez. La estadística sugiere así que el envejecimiento de la población también se traslada a la estructura de la propiedad del parque destinado al alquiler.
Los propietarios que continúan en activo forman, no obstante, el grupo más numeroso. El cuadro identifica al menos 816 afiliados a la Seguridad Social o mutualidades, el 49,4 % de los 1.651 arrendadores, aunque la cifra real es algo mayor porque en Agolada y Dozón algunos valores están ocultos por secreto estadístico. Lalín reúne 288 dueños en activo, el 53,5 % del total municipal, y A Estrada otros 263, el 52 %. Silleda contabiliza 126, el 50,2 %, y Rodeiro 46, que representan el 59 % y dejan en este concello el porcentaje más elevado entre aquellos con información completa. Vila de Cruces suma 53, un 44,9 %, y Forcarei 40, el 45,5 %.
Mucho menor es la presencia de desempleados entre quienes disponen de inmuebles arrendados. El cuadro recoge 8 en Lalín, 6 en A Estrada y 4 en Silleda. En Rodeiro, Forcarei y Dozón no consta ninguno, mientras que en Vila de Cruces y Agolada los datos no se detallan al ser cantidades reducidas.
Bajo el epígrafe resto entran situaciones que no encajan en los grupos anteriores. En él aparecen al menos 147 titulares: 71 en Lalín, 51 en A Estrada, 16 en Silleda, cinco en Forcarei y cuatro en Rodeiro, además de cantidades no concretadas en Vila de Cruces, Agolada y Dozón.
El precio de los alquileres crece un 40% en cinco años en Lalín y A Estrada
El acceso a una vivienda es misión imposible ya no solo para los jóvenes y la problemática se extiende a muchas familias. A la escasez de oferta hay que añadir una escalada de precios en los alquileres que condiciona los presupuestos de muchos ciudadanos. Los datos oficiales del Observatorio Galego da Vivenda de la Xunta indican que los valores medios en Lalín se sitúan en 436 euros mensuales, 36 euros más que hace un año, pero la diferencia se va hasta 132 euros si comparamos los mismos registros con los de hace un lustro. Tenemos delante pues un alza media de 43 por ciento.
Proporción semejante muestra A Estrada, con alquileres medios este año de 440,9 euros, una subida de 44 euros en doce meses y de 130 en cinco años. En el informe elaborado por este departamento autonómico también aparece Silleda, un municipio con menor entidad poblacional pero que no escapa a la carestía en los alquileres de inmuebles residenciales. El valor medio actual se sitúa en 380,8 euros. Curiosamente la cuantía de un año antes era ligeramente más elevada (382,8 euros), pero en todo caso muy por encima de los 279 euros del promedio de hace un lustro. n
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