Se agrava la sequía
La Xunta ya baraja cortes puntuales de agua en los 20 concellos en alerta
A Estrada, Forcarei, Cerdedo Cotobade y Silleda, entre los afectadas por las prohibiciones | No se permite llenar piscinas, baldear calles o regar jardines

Estado de la Presa de Bora / Rafa Vázquez
N. Davila / C. P. Cervera
La Xunta activó ayer, como estaba previsto, la situación de alerta por escasez de agua en el sistema del río Lérez, en Pontevedra, así como en los del río Anllóns y Costa de A Coruña hasta el límite con Arteixo, dos cuencas que estaban ya en prealerta desde hacía un mes. Así lo acordó a Oficina Técnica da Seca, que estuvo presidida por el director de Augas de Galicia, Roi Fernández, y a la que asistieron también otros cargos directivos del organismo hidráulico, así como representantes de Protección Civil, de Meteogalicia y de las Consellerías de Sanidade y del Medio Rural.
Durante la reunión, los técnicos tuvieron en cuenta tanto los datos meteorológicos, los corresponsales al mes de julio y las previsiones para las próximas semanas, como la evolución de los caudales circulantes mensuales en los ríos de la cuenca y otros indicadores de sequía y escasez, según el protocolo establecido en el Plan especial da seca de Galicia-Costa.
En este sentido, para la declaración de la alerta pesó, sobre todo, el descenso importante y continuado que experimenta ya desde la primavera el caudal del río Lérez, en menos de 0,7 metros cúbicos por segundo en la actualidad, la mitad de su mínimo ecológico, y el volumen de agua embalsada en el Pontillón de Castro, al 83,5% de ocupación. Augas de Galicia subraya que la cuenca del Lérez acumula más de dos meses con indicadores de caudal bajos y «sin que se detecte un cambio de tendencia».
En total, son 20 los municipios próximos al Lérez los afectados por restricciones o medidas de seguimiento de embalses y ríos en un escenario marcado por la escasez de lluvias y las altas temperaturas.
El nivel de alerta es el segundo más alto de los establecidos en el Plan da seca de la demarcación Galicia-Costa para la gestión de situaciones de escasez coyuntura. El último y más elevado el de emergencia. A efectos prácticos, esta declaración supone comenzar a adoptar medidas para conservar los recursos hidráulicos existentes. Por ejemplo, la prohibición de usos prescindibles como el baldeo de calles, el llenado de piscinas o el riego de jardines. Asimismo, en caso de ser preciso, se aplicarían cortes de agua puntuales.
Los concellos son Pontevedra, Barro, Bueu, O Campo Lameiro, Cangas, Cerdedo Cotobade, A Estrada, Forcarei, A Lama, Marín, Meaño, Meis, Moaña, Moraña, Poio, Ponte Caldelas, Sanxenxo, Silleda y Vilaboa, así como el ourensano de Beariz.
La declaración de alerta por sequía ha vuelto a reabrir el debate sobre la posibilidad de crear un ente supramunicipal que gestione de manera conjunta el abastecimiento de agua de los municipios de la ría. La portavoz municipal, Eva Vilaverde recordó que Pontevedra ya ha participado en distintas reuniones sobre esta posibilidad y reiteró que el Concello no se opone a constituir una mancomunidad u otra fórmula administrativa similar, siempre que el nuevo sistema no suponga un incremento de los costes del agua para el Concello ni para los vecinos de Pontevedra.
En todo caso, la teniente de Alcaldía quiso separar este debate de la situación inmediata de sequía. «El problema en este momento es que no hay agua y no va a aparecer por constituir una mancomunidad», resumió. Las nuevas restricciones llegan después de varias semanas de descenso del caudal del Lérez y en un contexto en el que otros municipios de la comarca, como Poio, ya han tenido que aplicar cortes nocturnos de suministro en algunas zonas por la falta de recursos en sus sistemas locales de abastecimiento.
El Concello de Pontevedra ya aprobó las restricciones en el consumo de agua, por lo que queda prohibido utilizar agua potable para llenar piscinas particulares, regar jardines o lavar vehículos, entre otros usos no prioritarios. El acuerdo municipal contempla además una reducción de los consumos propios, especialmente en los baldeos de calles, el riego de zonas verdes y las fuentes ornamentales. Los baldeos se mantendrán únicamente cuando sean necesarios por cuestiones de salubridad. Buena parte de las fuentes ornamentales ya estaban cerradas y únicamente continuarán funcionando aquellas que disponen de un circuito cerrado de reutilización de agua.
El Concello también insta a empresas e industrias a reducir al máximo su consumo y a realizar un uso racional del agua de la red, teniendo en cuenta que el abastecimiento a la población pasa a ser la prioridad en el actual escenario. El acuerdo incluye igualmente la aplicación del régimen sancionador y el Concello podrá detectar y denunciar posibles incumplimientos, aunque la tramitación de las sanciones corresponde a la Xunta.
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