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Evento astronómico

El abrazo entre el Sol y la Luna que lo eclipsó todo

El Altar do Sol de Alperiz reunió a más de un millar de personas en una jornada mágica que combinó ciencia, tradición, música y una lluvia de Perseidas, que también se disfrutó en el campo de Piloño, Castros de Toiriz, Val de Camba, San Miguel de Castro y el Observatorio Astronómico de Forcarei

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Lalín

Hay noches que quedan grabadas en la memoria colectiva no solo por lo que ocurre en la tierra, sino por lo que se dibuja en el firmamento. Este miércoles, el Altar do Sol, en Alperiz, dejó de ser un simple rincón de Lalín para convertirse en el epicentro emocional del concello. Más de mil personas acudieron a esta cita con la historia y el cosmos, unidas por un mismo latido: contemplar cómo el día cedía paso a una penumbra mágica durante el eclipse total de Sol.

Desde primera hora de la tarde, el ambiente en los accesos respiraba expectación. Familias, grupos de amigos cargados con sus sillas plegables y curiosos llegados de distintos puntos respondieron a la llamada del Concello, llenando de vida y color un paraje milenario. La concejala de Educación y Turismo, Begoña Blanco, había apelado a la prudencia y a la colaboración, y la respuesta ciudadana fue ejemplar. Entre caravanas organizadas, indicaciones de los cuerpos de seguridad y voluntarios, y sonrisas compartidas, el público entendió que estaba a punto de ser testigo de algo único.

Conforme se acercaban las 20.15 horas, la emoción comenzó a transformarse en un respetuoso silencio. El momento álgido del eclipse supuso un instante de pausa casi sagrada: ni ruidos de motores, ni luces artificiales. Solo la mirada atenta de grandes y pequeños, protegidos con sus gafas homologadas, alzando los ojos hacia el cielo para ver cómo la luna devoraba tímidamente al sol.

Las explicaciones previas del arqueólogo Víctor García y de los astrónomos José Ángel Docobo y Paula Cambeses, que conectaron en directo con la Praia das Catedrais en Ribadeo, sirvieron para unir el presente con las raíces más profundas de la tierra.

Cuando el sol recuperó su brillo y la normalidad comenzó a retornar al paisaje, la tensión del asombro dio paso a la alegría y a la celebración. La música se convirtió en el hilo conductor de una noche que prometía alargarse hasta la madrugada.

Las actuaciones de Caamaño&Ameixeiras envolvieron el ambiente con la delicadeza de la tradición renovada, abriendo paso a la fuerza arrolladora de Fillas de Cassandra, cuyas voces resonaron con una intensidad especial en Alperiz. Más tarde, los ritmos del dj Kike Varela mantuvieron el pulso festivo del recinto, donde los puestos de comida y bebida sirvieron de punto de encuentro para compartir impresiones sobre lo que acababa de vivirse.

Y para redondear la jornada, pasada la medianoche, una nueva cita con la divulgación recordó a los asistentes que el espectáculo no había terminado. Las Perseidas aguardaban pacientes en el cielo limpio de agosto, invitando a pedir deseos bajo las estrellas fugaces.

No solo en Lalín se pudo vivir esta vigilia estelar. Muy cerca, en Agolada, el festival Umbra fundía la música electrónica con el paisaje mágico del pantano de Portodemouros, ofreciendo refugio en tiendas y caravanas a quienes buscaban una experiencia inmersiva total. Los más aventureros también caminaron bajo el crepúsculo en la andaina hacia el Monte Farelo, mientras que, en Vila de Cruces, desde el Alto da Madanela y el campo de Piloño, decenas de vecinos despidieron el día con la mirada puesta en el infinito. Lo mismo ocurrió en Silleda, desde Castros de Toiriz, o en Rodeiro donde los vecinos pudieron elegir entre el Val de Camba y Espasante para gozar de este evento astronómico histórico.

Por su parte, en A Estrada, el epicentro de la observación se fijó en el Alto do Castro, en San Miguel de Castro, donde vecinos y visitantes se congregaron con un oscurecimiento superior al 99,8% para seguir el fenómeno con sus gafas homologadas. Y Forcarei vivió también esta cita con gran expectación desde un enclave estratégico como el Observatorio Astronómico, aprovechando la privilegiada visibilidad del horizonte en plena comarca de Tabeirós-Terra de Montes.

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