Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cultura

Los cuadernillos de repaso ceden su trono a los libros de lógica para adultos

Las librerías indican que los murdokus son la principal atracción, y que las novelas en formato bolsillo y de géneros como el thriller son las más demandadas por la clientela durante el verano

El propietario de la librería Álvarez de Lalín, Ángel Álvarez muestra su oferta de cuadernillos de verano.

El propietario de la librería Álvarez de Lalín, Ángel Álvarez muestra su oferta de cuadernillos de verano. / Bernabé / Amanda Castro

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Lalín / A Estrada

El verano tiene muchos olores que lo identifican, como el de la crema solar o el toque salado que llega desde el mar, pero también huele a papel. El de un buen libro o el de un cuadernillo de verano, porque, ¿quién no ha tenido alguna vez entre sus manos un libro Santillana para repasar lo aprendido durante el curso? Seguro que la gran mayoría. Era una costumbre más del verano, pero esto ha dado un vuelco considerable.

«La venta de estos productos bajó muchísimo. Se siguen editando, y antes había el típico de Santillana, pero ahora hay de muchas otras editoriales, e incluso de personajes infantiles como Bluey. De todos modos, la venta es mucho más moderada que antes», recuerda Ángel Álvarez, propietario de la librería Álvarez de Lalín, con una mezcla de nostalgia por aquellos veranos de deberes obligatorios.

Una visión que comparte Jorge Couceiro, desde la librería Faro de A Estrada, quien matiza cómo aguanta este mercado: «Han bajado las ventas de cuadernillos de verano. Se siguen vendiendo, pero cada vez menos. Los que piden los clientes ahora son de Primaria, hasta 3º o 4º para que los niños puedan repasar».

Hoy en día, el concepto ha mutado. Aunque los niños siguen leyendo mucho más en clave infantil y juvenil, los formatos escolares tradicionales han cedido el trono. Ahora triunfa otro concepto. «Hay un producto que se vende mucho que son los cuadernos de actividad, como los de Blackie Books. Los de actividades tienen más que ver con pasatiempos y referencias culturales, no es el típico pasatiempo, va un poco más allá. Es mucho más divertido y está más actualizado», explica Álvarez.

El nuevo rey de los pasatiempos

Si el pasatiempo clásico de toda la vida, como aquel crucigrama o sudoku en blanco y negro impreso en papel de periódico, nos evoca tiempos más pausados, el mercado actual ha sabido reinventarse con propuestas rompedoras y que han dado una vuelta. Ahora el público ya no es infantil, ahora los cuadernillos son para los adultos. Y el rey indiscutible de esta temporada es el murdoku.

«El murdoku va un poco en la línea de los cuadernos de actividades. Es más específico, pero se vende muchísimo. Hay ya varios modelos, porque siempre que algo tiene éxito salen ediciones similares, y este es el caso. Son juegos de lógica, pero son temáticos. Están orientados a un público a partir de adolescente», manifiesta Ángel Álvarez que en su local tiene destinado un apartado para este tipo de productos.

La fiebre es tal que en A Estrada la realidad supera cualquier previsión. Jorge Couceiro confiesa divertido que «este año los pasatiempos para adultos, como los murdokus, son un boom. No sé cuántas veces los tuve que reponer».

Estos cuadernos van mucho más allá del simple entretenimiento de sobremesa; cuidan cada detalle, desde el diseño gráfico hasta la autoría. «Realmente están muy trabajados, desde la ilustración hasta el contenido. Si, por ejemplo, en el caso de los pasatiempos la autoría es anónima prácticamente, en los cuadernos de actividades el autor que participa es importante. En el tema del murdoku, es un producto nuevo y diferente que se sale un poco de lo habitual», explica el propietario de la librería.

El secreto del éxito

Y quizá ahí está el secreto de su éxito. Es un producto que combina un simple pasatiempo como puede ser un sudoku, crucigrama o una sopa de letras, con el misterio de resolver un asesinato. Es decir, es jugar a una especie de Cluedo en el que cada uno es el investigador, y eso engancha y atrae bastante. Además, como en cualquier producto súper ventas existe el componente del boca a boca.

Pero no todo es resolver acertijos este verano. Este período estival también se confirma como el gran santuario del lector. Lejos de ser una época muerta para las editoriales, el formato de bolsillo cobra un protagonismo especial. «El verano no es un período de novedades editoriales importante, más bien lo contrario, se relaja mucho el tema, pero sí que se edita mucho en formatos más económicos como el bolsillo. Ahí funciona mucho porque la gente al tener más tiempo, pues lee más», revela Álvarez.

Una idea que refuerza Jorge Couceiro desde su establecimiento: «Este mes de julio fue bastante bueno de ventas de libros. Se venden muchos de bolsillo, porque la gente que va a la playa se lleva tres o cuatro».

Estos lanzamientos facilitan el poder llevarse el libro a cualquier parte. Además, el crecimiento en las ventas está relacionado con las buenas cifras sobre el índice de lectura que se viene dando los últimos años. Un hito al que hay que sumar la buena época que es el verano para comenzar una nueva historia.

¿Y qué se lee bajo la sombrilla? El menú literario estival prioriza el entretenimiento de calidad y las emociones fuertes, tal y como confirma Ángel Álvarez: «Se vende quizás mucha novela negra, que lleva mucho tiempo en auge, mucho libro infantil y juvenil y mucha literatura romántica. Quizás se opte más por lecturas un poco más relajadas, pero la gente sigue comprando, no los clásicos, pero sí los que llevan semanas en lo alto de las listas de ventas». Por su parte, Couceiro detalla que los gustos actuales que ha notado en la clientela son «lecturas ligeras, como thrillers o novela negra en edición de bolsillo y títulos como La Asistenta o de autores como Juan Gómez Jurado».

Unas elecciones que se corresponden con algunas de las obras más vendidas en los últimos meses. Jorge Coruceira también añade una pincelada sobre el comportamiento del lector actual: «Mucha gente viene y pasa un rato en la librería escogiendo, pero está claro que los best sellers se siguen vendiendo porque tienen unas campañas publicitarias brutales. Hay menos gente que te pide recomendación, porque la mayoría viene a tiro fijo».

La vuelta al cole ya no se improvisa

Si antes el mes de agosto era sinónimo de descanso absoluto antes del caos de la vuelta al cole, hoy el calendario se ha vuelto completamente difuso. «Ahora desde que termina el curso el año anterior ya hay muchas reservas de libros y material. Ya hay bastante gente que los tiene en casa. Ahora es mucho más continua la compra».

Aunque siempre queda espacio para los despistados del último momento, la planificación se ha impuesto en los hogares, demostrando que el curso escolar prácticamente nunca llega a terminar del todo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents