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Observación segura

La última hora dispara el precio de las gafas del eclipse

A pocos días del eclipse total del 12 de agosto, las ópticas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes afrontan una demanda sin precedentes que agota existencias, retrasa los pedidos y encarece las últimas gafas homologadas disponibles.

Antonio y Ana, de Óptica Silva (Silleda), han vendido más de 300 gafas para el eclipse y esperan recibir un nuevo pedido ante la alta demanda.

Antonio y Ana, de Óptica Silva (Silleda), han vendido más de 300 gafas para el eclipse y esperan recibir un nuevo pedido ante la alta demanda. / Bernabé / Amanda Castro / FDV

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A Estrada

El eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto ha desatado una auténtica carrera por conseguir unas gafas homologadas para observar el fenómeno con seguridad. Como ya avanzó FARO el pasado 15 de julio en un reportaje firmado por Nerea Couceiro, las ópticas recomendaban no dejar la compra para última hora ante el previsible aumento de la demanda. El pronóstico se ha cumplido: el interés se ha multiplicado en los últimos cinco o seis días, confirmando una costumbre muy humana. La consecuencia ha sido un fuerte incremento de la demanda que ha vaciado estanterías, ha obligado a trabajar con reservas y ha ralentizado el suministro desde los distribuidores. En numerosos establecimientos, las consultas se han sucedido durante toda la semana y muchos clientes han acudido con la intención de adquirir varias gafas para toda la familia o para grupos de amigos con los que compartirán la observación del eclipse. El temor a quedarse sin ellas ha disparado las compras en plena cuenta atrás para un fenómeno astronómico que no volverá a repetirse con unas características similares en España hasta dentro de varias décadas.

Aunque la mayoría de las ópticas de A Estrada, Silleda, Lalín y Forcarei todavía confían en recibir nuevas remesas antes del martes, reconocen que los pedidos llegan con más lentitud de lo habitual. No existe un problema de fabricación ni de falta de producto, sino una saturación en la distribución provocada por el aumento de pedidos en toda España. Mientras unos establecimientos apenas conservan unas pocas unidades, otros esperan envíos que todavía no saben si llegarán a tiempo para el eclipse. Los profesionales coinciden en que nunca habían concentrado tantas ventas en tan pocos días y atribuyen este comportamiento a que buena parte de la población ha esperado hasta la última semana para decidirse a comprar las gafas.

Las cifras reflejan la dimensión del fenómeno. Multiópticas Lalín ha distribuido más de 1.300 gafas desde marzo. Óptica Coello, en Forcarei, supera las 550, contando las cerca de 500 que repartió gratuitamente durante dos charlas divulgativas organizadas junto al Concello. En Óptica Fondevila, de A Estrada, han despachado más de 300 desde finales del pasado año, mientras que Centro Óptico A Estrada vendió cerca de medio centenar en una sola mañana. En Silleda, tanto Titánium como Óptica Silva trabajan con reservas mientras esperan nuevos pedidos para atender una demanda que continúa creciendo.

A esta situación se suma un incremento del precio de las últimas unidades disponibles. Los profesionales consultados coinciden en que las gafas mantienen las mismas características y homologaciones de seguridad. El encarecimiento responde a que los modelos más económicos se agotaron primero y los distribuidores suministran ahora otros con embalajes de mayor calidad y, por lo tanto, mayor coste. Así, unas gafas que hace unos meses podían adquirirse por algo más de un euro, e incluso regalarse en campañas promocionales, superan ahora con frecuencia los dos o tres euros, llegando en algunos casos a venderse por cinco.

Más allá del Sol

El óptico-optometrista Francisco Coello Delgado, de Óptica Coello, recuerda que la situación era muy distinta durante el eclipse parcial de 2008. "No eclipse parcial de 2008 só tiñamos dúas gafas e a xente ía pasando unhas a outras para poder velo. Non había esta preocupación por conseguilas con tanta antelación", rememora.

Para Coello, el eclipse es una experiencia que va mucho más allá de observar cómo la Luna cubre el Sol. "O eclipse é moito máis que mirar para arriba. Hai que fixarse en como cambia a luz, nas cores do ceo, na temperatura, nas sombras ou mesmo no comportamento dos animais. Todo iso forma parte do espectáculo", explica. Con esa filosofía, el próximo martes instalará delante de su óptica un sistema de observación indirecta para que cualquier persona pueda seguir el fenómeno con seguridad, incluso sin disponer de gafas homologadas. De este modo, invita a vivir un acontecimiento excepcional no solo mirando al cielo, sino también prestando atención a cómo cambia, durante unos minutos, todo lo que sucede alrededor.

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