Entrevista | Cristina López Fernández Organizadora del Coacharela Fest
«Queríamos poner en valor a todos los cocineros jóvenes que están haciendo cosas estupendas en Lalín»
«La gente ahora está mucho más abierta y en consonancia con probar cosas diferentes y propuestas gastronómicas innovadoras»

Cristina López, cocinera y propietaria de la Taberna Aloia, es la organizadora del Coacharela Fest que se celebra este sábado en Lalín. / Bernabé / Javier Lalín
El Coacharela Fest fue creado el año pasado por la chef Cristina López, que además es cocinera y propietaria de la Taberna Alola. Su pasión por la cocina surge en la infancia, al lado de su abuela y como no puede parar ni un segundo, hace un año decidió crear este evento, que este sábado celebra su segunda edición, apostando por el producto de proximidad, la cocina fusión y la música.
¿Dónde nace su pasión por la cocina y la gastronomía?
Me crie con mi abuela y aprendí a cocinar con ella. Siempre me gusto muchísimo y en mi casa se tuvo especial gusto por comer bien. Tengo un hermano y dos primos y nos criamos todos con mi abuela y cocinábamos con ella. De hecho, tanto yo como mi hermano nos dedicamos a esto profesionalmente.
¿Cómo nació la idea de crear el Coacharela Fest y cuál es el secreto para mantener esa esencia de barrio tan característica?
Soy cocinera y propietaria de la Taberna Alola. Esto lo montó mi marido en un inicio, yo no trabajaba aquí, pero luego me uní al negocio con él, y me hizo especial ilusión porque yo soy de la Cacharela. Ya tengo adherido ese sentimiento de barrio de raíz. Me gustaba el poder tener el local aquí y la idea del festival partió de una conversación con mi hermano, porque el participó en el PortAmérica como cocinero y pensé que estaría bien tener un festival que aunara esa esencia de tapas y gastronomía con música, y que mejor que hacerla en la Cacharela. Así que nación en una tarde de conversación tomando algo. Y yo que soy un culo inquieto me animé y decidí hacerlo.
¿Qué significa para un equipo de nueve chefs con vinculación con Lalín unirse para representar la cercanía y la comunidad a través de la cocina?
Tengo la suerte de llevarme muy bien con la gran mayoría de la gente de mi gremio. Y queríamos poner en valor a todos los cocineros jóvenes que hay y que están haciendo cosas estupendas en Lalín. Y aprovechamos que somos amigos todos para reunirnos y hacer lo que más nos gusta. Es una idea común con la creencia que tenemos todos de algo moderno, actual y que ponga en valor el tipo de cocina que hacemos, apostando siempre por producto local, del quilómetro cero.
¿Cómo ha sido el proceso creativo para diseñar las tapas de esta edición?
El proceso creativo creo que cada uno tiene el suyo personal. Aquí lo que se pedía era que fuera una tapa visual y atractiva porque tenía que responder al concepto de festival y de Street food. Es una tapa que sea fácil de degustar y atractiva y apta para todos los públicos.
Organizar ocho tapas repartidas en tres turnos entre el mediodía y la noche supone un reto logístico importante. ¿Cómo se organiza el equipo para que todo salga perfecto?
Yo llevo toda la parte logística, además soy muy metódica y cabezona. Esto es un trabajo de un año porque ya es la segunda edición. El año pasado lo montamos en mucho menos tiempo, el formato funcionó y salió bien, y este año el trabajo es grande, todo parte de mí, pero con la colaboración absoluta de todos los compañeros. Lo que hicimos para poner los turnos fue dar facilidad para que ninguno de los cocineros perdiera los servicios en su propio restaurante y que pudiéramos sintonizarnos entre todos, cosa que he de reconocer que fue muy fácil, porque todos colaboran al 100%.
No sé si nos puede adelantar algo sobre su propuesta de tapa.
La mía es la única que se va a hacer a base de pescado, porque el resto de propuestas son con carne, que son propuestas que se suelen vender mejor, porque es más sencillo. Me decidí por el pescado por variar y por tener cubierta toda la oferta de gustos. Me basé en un plato frío fresco, pensando en verano y es una tapa con muchísimo colorido, pensando en reflejar la idea del festival. Es una tortilla crujiente de maíz casera que lleva un ceviche de salmón y gambón junto con mango, frutas tropicales y aliñado con una leche de tigre verde con aguacate y una emulsión también de aguacate.
La gastronomía se presta mucho a innovar. ¿Cómo se consigue equilibrar la creatividad con una propuesta que funcione?
Hoy en día hay muchísima más apertura en cuanto a gastronomía. Cada vez la gente apuesta más por probar cosas diferentes. Es bastante sencillo llevarlo a cabo porque la gente está más en consonancia con esa idea. Creo que en este tipo de eventos lo que se demanda en la innovación, cosas diferentes, con elaboraciones cuidadas y apostando por un producto de calidad, pero con esos toques diferenciados. En Taberna Alola apostamos desde el principio por la cocina fusión y nos funcionó muy bien siempre. Queríamos algo diferente, apostar por algo distinto que no había aquí en ese momento.
En esta segunda edición estrenan como novedad un punto salado. ¿Qué tipo de propuesta encontrarán los asistentes en este espacio?
Incorporamos este punto porque el año pasado vimos que había una carencia, porque las tapas se agotaron enseguida, y hubo un momento en que la gente quería más. Entonces decidimos colaborar con la Panadería Balado y Panadería Nercellas para tener ese punto en el que la gente pueda seguir disfrutando del festival. Era para darle continuidad a la celebración y facilidad a todos los gustos con distintos productos.
Tras el éxito rotundo del año pasado, este año se repiten y amplían las catas de vinos. ¿Qué papel juega el maridaje para conectar aún más con el público?
Hacer una cata, para mí debería ir siempre acompañada de un maridaje, porque es muy positivo. Se le puede sacar muchos más matices a una bebida si le añadimos un buen producto. Nos ayuda a poner más en valor lo que es la bebida y la comida. Tenemos la suerte de contar con los espumosos de Codorniú, gracias a la colaboración con la distribuidora de Javi Vázquez que irá acompañada de pastas saladas de la Pastelería Navaza, y con los vinos, la colaboración es con Real Conservera Española por parte de Vinos Manuel Gil.
El festival busca conectar de una manera muy directa con la gente. ¿Qué respuesta esperan recibir de los vecinos y visitantes que se acerquen este sábado?
Si tenemos en cuenta la experiencia del año pasado, que fue totalmente positiva, yo creo que la respuesta va a ser muy buena. Ya saben cómo funcionamos, que va a ser algo divertido y es una buena oferta de ocio. Es un ambiente cuidado, seguro y para todos los públicos.
Vista la gran acogida de esta segunda edición, ¿cuáles son los grandes retos de futuro que se plantea para el Coacharela Fest?
La idea es continuar si se sigue esta línea. El festival va a mantener el mismo formato. No se prevé que crezca o que se añada más de lo que ya se está haciendo porque me parece fenomenal este formato de barrio que estamos creando y sería muy complicado estirarlo más. Y si sigue así seguiremos haciéndolo cada año.
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